Artes de Entrenamiento...

- - - - - " En la actualidad Respuesta Existencial, es una propuesta de acompañamiento desde la logoterapia, en forma personalizada para descubrir tu sentido vital. La educación de la Conciencia, a través de la Acción, es un proceso que sostenemos para pequeños grupos, en ámbitos educativos, o laborales. En cada acción, ofrecemos una respuesta al mundo. Somos llamados a responder desde nuestra existencia. La práctica engendra el autoconocimiento y el desarrollo del liderazgo. Promovemos una sociedad sin espíritu de provecho, basada en la “Sabiduría de la no dualidad”....Armónica, ética, íntegra y comprometida con la comunidad global." - - - - -

jueves, 22 de marzo de 2012

"Dojo Kun" o la perfección del carácter.

Todo el que entrena en el karate debe conocer el dojo kun . Al final de cada sesión de entrenamiento, ya sea en el dojo, después de clase, o después de un torneo, que siempre me llaman "formación especial", el dojo kun se repite todos juntos por los estudiantes como un recordatorio de por qué nos entrenamos. El dojo kun establece la filosofía básica de karate, de acuerdo con su fundador y maestro, el maestro Funakoshi. El Maestro Funakoshi creía que, para el verdadero karate-ka , el dojo kun no sólo se debe considerar un conjunto de reglas de conducta en el dojo, sino una guía para la vida cotidiana. Todo lo que aprendemos en el dojo, que debe aplicarse a la vida cotidiana.
Jinkaku kansei ni tsutomuru koto (Busca la perfección del carácter)
Este es el objetivo final de karate. Los otros cuatro principios de la dojo kun , así como todo el kun nijyu , todos nos dicen lo que significa buscar la perfección del carácter, la forma en que puede ir acerca de este tipo más altos objetivos. Pero esto es lo más importante. Buscamos la perfección del carácter de adentro hacia afuera. Es algo que debemos hacer en cada momento de cada día de nuestras vidas.
Gichin Funakoshi
Esto significa que nunca debe dejar de aprender. La formación en el Karate, como la vida misma, es un proceso continuo de crecimiento y formación personal, un proceso que dura toda la vida. Es bueno fijar metas, pero tan pronto como llevarlos a cabo, es importante fijar nuestra vista en el próximo objetivo, para mejorar. Para buscar la perfección del carácter es siempre buscar mejorar uno mismo, a que traten siempre de aprender y crecer.
Makoto no michi o mamoru koto (Sé fiel)
Ser fiel es ser sincero en todo lo que haces. Aquí estamos hablando de hacer un esfuerzo total, todo el tiempo, en lo que hagas. Para ser fieles, por supuesto, significa que tienes que ser fiel a los demás, a sus obligaciones, pero también significa que tiene que ser fiel a ti mismo. Y para ello quiere decir que tienes que hacer tu mejor esfuerzo en todo lo que haces. Cuando eres fiel a ti mismo, los demás tendrán fe en ti. Esto crea una confianza mutua entre las personas. Ser fiel a uno mismo es esencial para lograr el primer objetivo de ser la mejor persona que puedas ser.
Doryoku no seishin o yashinau koto (Esforzarse)
Esfuérzate en todo lo que haces. No importa lo que está haciendo, ya sea de formación, de trabajo, tener una relación, siempre den el cien por ciento. Para hacer cualquier otra cosa es engañar a ti mismo ya los demás. Si no tratar de hacer lo mejor, usted no está siendo fiel a sí mismo ya otros, y usted no está tratando de buscar la perfección del carácter.
Reigi o omonzuru koto (Respeta a los demás)
Un verdadero artista marcial siempre muestra respecto a otras personas. Y es algo que debe sentir en su corazón. Mostrar respeto es un signo de la humildad y la humildad es necesaria para una mente abierta, que la convierten es necesario aprender, para crecer. Siempre se puede aprender algo de cada persona que conozcas. Del mismo modo, cada persona que encontramos es un posible oponente de algún tipo, y que el oponente puede representar una amenaza para usted, física o de otra manera. En cualquier caso, si se respetan todas las personas, se le ve con más claridad las cosas como lo que son, y usted será capaz de sacar el máximo provecho de cada experiencia.
Keki no yu o imashimuru koto (Abstenerse de conducta violenta)
Este es un recordatorio para mantener la calma en su interior. Contrólate en todo momento, desde el interior. El conflicto dentro es una forma de violencia. Esto conduce a acciones violentas, que es algo que usted debe tratar de evitar a toda costa. Un artista marcial debe estar siempre en control, y que comienza con una calma interior, con la paz de la mente. Si se ve obligado a defenderse como último recurso, entonces está bien que lo haga. Pero sólo será un éxito la defensa de sí mismo cuando se mantenga una mente tranquila, clara, en cuyo caso utilizando la técnica de karate para protegerse en verdad será su reacción de último recurso. Adaptación y fuente de La Federación Internacional de Karate Shotokan.
Dojo Kun, Sensei, Masatoshi Nakayama  

¿Cuantas horas del día dedicas a perfeccionar tu carácter?

domingo, 11 de marzo de 2012

Sin ira, y sin agitación, y sin lástima.

La "Leyenda de los 47 samurais" es una paso de la historia japonesa considerada como emblema nacional en este país, por varios estudiosos. Este evento se desarrolló aproximadamente entre 1701 y 1703 y es la leyenda más famosa del codigo de honor del samurai: el Bushido. Quien no la conozca le recomendamos, la lea*, pues para el hombre de hoy es casi inexplicable considerar que el honor y la justicia, puedan tomar tanto valor como para dar la vida por un amigo o señor. Es en si misma la máxima experiencia de la lealtad. *Hacemos "Honor" al espíritu del Japón, a un año del Tsunami. En la versión de Jorge Luis Borges, escrita en 1934, en su libro "Historia Universal de la Infamia

Sengakuji, sepulcros de los 47 Leales.
El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké: El infame de este capítulo es el incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké, aciago funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de la Torre de Ako y no se quiso eliminar como un caballero cuando la apropiada venganza lo conminó. Es hombre que merece la gratitud de todos los hombres, porque despertó preciosas lealtades y fue la negra y necesaria ocasión de una empresa inmortal. Un centenar de novelas, de monografías, de tesis doctorales y de óperas conmemoran el hecho —para no hablar de las efusiones en porcelana, en lapislázuli veteado y en laca. Hasta el versátil celuloide lo sirve, ya que la Historia Doctrinal de los Cuarenta y Siete Capitanes —tal es su nombre— es la más repetida inspiración del cinematógrafo japonés.(*ver próximo estreno al pie) La minuciosa gloria que esas ardientes atenciones afirman es algo más que justificable: es inmediatamente justa para cualquiera. Sigo la relación de A. B. Mitford, que omite las continuas distracciones que obra el color local y prefiere atender al movimiento del glorioso episodio. Esa buena falta de "orientalismo" deja sospechar que se trata de una versión directa del japonés.
LA CINTA DESATADA 
En la desvanecida primavera de 1702 el ilustre señor de la Torre de Ako tuvo que recibir y agasajar a un enviado imperial. Dos mil trescientos años de cortesía (algunos mitológicos), habían complicado angustiosamente el ceremonial de la recepción. El enviado representaba al emperador, pero a manera de alusión o de símbolo: matiz que no era menos improcedente recargar que atenuar. Para impedir errores harto fácilmente fatales, un funcionario de la corte de Yedo lo precedía en calidad de maestro de ceremonias. Lejos de la comodidad cortesana y condenado a una villégiature montaraz, que debió parecerle un destierro, Kira Kotsuké no Suké impartía, sin gracia, las instrucciones. A veces dilataba hasta la insolencia el tono magistral. Su discípulo, el señor de la Torre, procuraba disimular esas burlas. No sabía replicar y la disciplina le vedaba toda violencia. Una mañana, sin embargo, la cinta del zapato del maestro se desató y éste le pidió que la atara. El caballero lo hizo con humildad, pero con indignación interior. El incivil maestro de ceremonias le dijo que, en verdad, era incorregible y que sólo un patán era capaz de frangollar un nudo tan torpe. El señor de la Torre sacó la espada y le tiró un hachazo. El otro huyó, apenas rubricada la frente por un hilo tenue de sangre... Días después dictaminaba el tribunal militar contra el heridor y lo condenaba al suicidio. En el patio central de la Torre de Ako elevaron una tarima de fieltro rojo y en ella se mostró el condenado y le entregaron un puñal de oro y piedras y confesó públicamente su culpa y se fue desnudando hasta la cintura, y se abrió el vientre, con las dos heridas rituales, y murió como un samurai, y los espectadores más alejados no vieron sangre porque el fieltro era rojo. Un hombre encanecido y cuidadoso lo decapitó con la espada: el consejero Kuranosuké, su padrino.   
Ōishi Kuranosuke (大石内蔵助). 
EL SIMULADOR DE LA INFAMIA 
La Torre de Takumi no Kami fue confiscada; sus capitanes desbandados, su familia arruinada y oscurecida, su nombre vinculado a la execración. Un rumor quiere que la idéntica noche que se mató, 47 de sus capitanes deliberaran en la cumbre de un monte y planearan, con toda precisión, lo que se produjo un año más tarde. Lo cierto es que debieron proceder entre justificadas demoras y que alguno de sus concilios tuvo lugar, no en la cumbre difícil de una montaña, sino en una capilla en un bosque, mediocre pabellón de madera blanca, sin otro adorno que la caja rectangular que contiene un espejo. Apetecían la venganza y la venganza debió parecerles inalcanzable. Kira Kotsuké no Suké, el odiado maestro de ceremonias, había fortificado su casa y una nube de arqueros y de esgrimistas custodiaba su palanquín. Contaba con espías incorruptibles, puntuales y secretos. A ninguno celaban y vigilaban como al presunto capitán de los vengadores: Kuranosuké, el consejero. Éste lo advirtió por azar y fundó
su proyecto vindicatorio sobre ese dato. Se mudó a Kioto, ciudad insuperada en todo el imperio por el color de sus otoños. Se dejó arrebatar por los lupanares, por las casas de juego y por las tabernas. A pesar de sus canas, se codeó con rameras y con poetas, y hasta con gente peor. Una vez lo expulsaron de una taberna y amaneció dormido en el umbral, la cabeza revolcada en un vómito. Un hombre de Satsuma lo conoció, y dijo con tristeza y con ira: ¿No es éste, por ventura, aquel consejero de Asano Takumi no Kami, que lo ayudó a morir y que en vez de vengar a su señor se entrega a los deleites y a la vergüenza? ¡Oh, tú, indigno del nombre de Samurai!Le pisó la cara dormida y se la escupió. Cuando los espías denunciaron esa pasividad, Kotsuké no Suké sintió un gran alivio. Los hechos no pararon ahí. El consejero despidió a su mujer y al menor de sus hijos y compró una querida en un lupanar, famosa infamia que alegró el corazón y relajó la temerosa prudencia del enemigo. Éste acabó por despachar la mitad de sus guardias. (nota: esta actitud fue una estrategia para eliminar los guardias, creada por Kuranosuke). Una de las noches atroces del invierno de 1703 los 47 capitanes se dieron cita en un desmantelado jardín de los alrededores de Yedo, cerca de un puente y de la fábrica de barajas. Iban con las banderas de su señor. Antes de emprender el asalto, advirtieron a los vecinos que no se trataba de un atropello, sino de una operación militar de estricta justicia. 
LA CICATRIZ 
Dos bandas atacaron el palacio de Kira Kotsuké no Suké. El consejero comandó la primera, que atacó la puerta del frente; la segunda, su hijo mayor, que estaba por cumplir dieciséis años y que murió esa noche. La historia sabe los diversos momentos de esa pesadilla tan lúcida: el descenso arriesgado y pendular por las escaleras de cuerda, el tambor del ataque, la precipitación de los defensores, los arqueros apostados
en la azotea, el directo destino de las flechas hacia los órganos vitales del hombre, las porcelanas infamadas de sangre, la muerte ardiente que después es glacial, los impudores y desórdenes de la muerte. Nueve capitanes murieron; los defensores no eran menos valientes y no se quisieron rendir. Poco después de media noche toda resistencia cesó. Kira Kotsuké no Suké, razón ignominiosa de esas lealtades, no aparecía. Lo buscaron por todos los rincones de ese conmovido palacio y ya desesperaban de encontrarlo cuando el consejero notó que las sábanas de su lecho estaban aún tibias. Volvieron a buscar y descubrieron una estrecha ventana, disimulada por un espejo de bronce. Abajo, desde un patiecito sombrío, los miraba un hombre de blanco. Una espada temblorosa estaba en su diestra. Cuando bajaron, el hombre se entregó sin pelear. Le rayaba la frente una cicatriz: viejo dibujo del acero de Takumi no Kami. Entonces, los sangrientos capitanes se arrojaron a los pies del aborrecido y le dijeron que eran los oficiales del señor de la Torre, de cuya perdición y cuyo fin él era culpable, y le rogaron que se suicidara, como un samurai debe hacerlo. 
En vano propusieron ese decoro a su ánimo servil. Era varón inaccesible al honor; a la madrugada tuvieron que degollarlo.   
Ōishi Kuranosuke 
EL TESTIMONIO 
Ya satisfecha su venganza (pero sin ira, y sin agitación, y sin lástima), los capitanes se dirigieron al templo que guarda las reliquias de su señor. En un caldero llevan la increíble cabeza de Kira Kotsuké no Suké y se turnan para cuidarla. Atraviesan los campos y las provincias, a la luz sincera del día. Los hombres los bendicen y lloran. El príncipe de Sendai los quiere hospedar, pero responden que hace casi dos años que los aguarda su señor. Llegan al oscuro sepulcro y ofrendan la cabeza del enemigo. La Suprema Corte emite su fallo. Es el que esperan: se les otorga el privilegio de suicidarse. Todos lo cumplen, algunos con ardiente serenidad, y reposan al lado de su señor. Hombres y niños vienen a rezar al sepulcro de esos hombres tan fieles.
EL HOMBRE DE SATSUMA 
Entre los peregrinos que acuden, hay un muchacho polvoriento y cansado que debe haber venido de lejos. Se prosterna ante el monumento de Oishi Kuranosuké, el consejero, y dice en voz alta: Yo te vi tirado en la puerta de un lupanar de Kioto y no pensé que estabas meditando la venganza de tu señor, y te creí un soldado sin fe y te escupí en la cara. He venido a ofrecerte satisfacción. Dijo esto y cometió harakiri. El prior se condolió de su valentía y le dio sepultura en el lugar donde los capitanes reposan.
*Estreno 2012


Éste es el final de la historia de los 47 hombres leales —salvo que no tiene final, porque los otros hombres, que no somos leales tal vez, pero que nunca perderemos del todo la esperanza de serlo, seguiremos honrándolos con palabras.


Jorge Luis Borges.

domingo, 4 de marzo de 2012

Igual en casa y en mi trabajo. ¿Sos un Santo?

Ser un Santo parece un propósito de vida para monjes en un monasterio, no para cualquier persona, para cualquier empresario o empleado del mundo actual. Nos causa stress no poder cumplir con la cuota de ventas este mes; o mi hija se enferma y tengo que recogerla en el colegio; los ahorros que he hecho para el día en que me jubile han disminuido debido a una caída de la bolsa; y usted me esta hablando de santidad? Justamente, y si aclaramos el significado de santidad, entenderemos el concepto.
San Ignacio. Escultura de Martínez Montañes
El síntoma es de una vida que está desintegrándose porque la tironean en muchas direcciones. Tenemos que integrarnos de nuevo gracias a encontrar un sentido o propósito que nos haga sentir que somos una totalidad. De hecho, eso es exactamente lo que integrar quiere decir: la raíz latina de la palabra significa: "totalidad".
Pero ¿exactamente que tiene que ver la santidad con la totalidad? Las personas santas son personas integras porque han podido integrar su vida alrededor de, un propósito unificador.
Ese propósito no es un nuevo empleo o una carrera, sino una nueva manera de pensar y vivir. Más específicamente, las personas santas han ordenado sus vidas alrededor de las creencias espirituales y valores que en el fondo consideran importantes.
Su integridad se manifiesta en una manera coherente de aproximarse a todo y a todos: sus actos concuerdan con sus palabras, tratan a sus subordinados de la misma manera como tratan a sus jefes. y se comportan de manera virtuosa, aún cuando nadie los esta mirando.Por esto decimos que tienen integridad.
El rabino Lawrence Kushner* nos avuda a entender aun mas la conexión entre santidad y una vida integra. Define la santidad como "ser consciente de que se esta en presencia de Dios". La mayoría de nosotros estamos conscientes de la presencia de Dios cuando nos reunimos en una mezquita. una iglesia o un templo. Luego vamos a casa y Dios (en cierto sentido) desaparece. 
Recaemos en esa manera de pensar a la que conduce una vida dividida y poco vigorizante, en la cual el trabajo es el trabajo, la religión es la religión y en la que las dos rara vez entran en colisión.
Pero el rabino habla de algo muy diferente: la santidad es conciencia de la presencia de Dios siempre. Dios esta presente después de que hemos salido de la iglesia o el templo: en aquella reunión en la que se discuten las cuotas de ventas, en el dilema ético con el cual nuestro equipo esta batallando, o en la admiración ante un análisis intelectualmente riguroso y excelentemente presentado. Dios esta presente aún en la humanidad de ese colega fastidioso que habla demasiado en las reuniones. Y también en las iglesias, o los inspiradores atardeceres, o la gente que me gusta, o la religión que practico. Dios es una presencia unificadora en cada momento y aspecto de mi acosada vida, y el hecho de hacerme consciente de la presencia de Dios es el hilo que puede unir las dispares actividades de cada día en una vida integrada. 
¿Como sos en tu trabajo y en tu casa?
El rabino resume to que implica tratar de vivir de esta manera: "Que principio más apropiado y abarcador podría haber que el que Dios nos diga que debemos actuar de tal manera que nos recordemos los unos a los otros la presencia de Dios".
Ignacio de Loyola miraba el mundo de la misma forma en que lo hace el rabino Kushner, pues Ignacio les enseño a los jesuitas a "encontrar a Dios en todas las cosas". Y uno de sus hijos espirituales, el paleontólogo y místico jesuita Pierre Teilhard Chardin, condensa de esa frase un camino para llenar cada una de nuestras acciones con significado y sobrecogimiento. "Dios... no esta aislado de nosotros", escribió Teilhard de Chardin. "Por el contrario, en cada momento nos aguarda en la actividad, en el trabajo que hay que hacer.... En cierto sentido, esta en la puma de mi pluma estilográfica, mi pincel, mi aguja y mi corazón y mi pensamiento". Dios nos espera en el problema intelectualmente retador que tenemos en el trabajo, en la oportunidad de apoyar a un colega en vez de apuñalarlo por la espalda, en cada negociación que emprendemos, en nuestra reacción ante una desilusión, en la mujer que necesita un asiento en el colectivo que nos lleva a casa, en nuestra pareja a quien besamos al llegar, en los pañales sucios que cambiamos y en las tareas que ayudamos a hacer antes de desplomarnos en la cama muertos de cansancio. Unir tareas y obligaciones que no tenían mucho en común; ahora, todas ellas se convierten en dimensiones de una tarea más importante: Ser santo encontrando la presencia de Dios en todo lo que hacemos.
(Si está de acuerdo en que un mundo mejor es posible, aplica esta propuesta en tu trabajo), www.kiai-ac.blogspot.com
Adaptado del libro de Chris Lowney, Vivir heroicamente.

*Nacido en Detroit, Kushner se graduó Phi Beta Kappa de la Universidad de Cincinnati , tras lo cual pasó a recibir su ordenación rabínica en el Hebrew Union College de Cincinnati. Kushner luego pasó a servir a la Congregación Beth-El, en Sudbury, Massachusetts durante 28 años. Kushner es actualmente el Emanu-El Scholar-in-Residence en la Congregación Emanu-El de San Francisco.
Además, también es miembro adjunto de la facultad de la Hebrew Union College de Los Ángeles, California . Previamente enseñó la espiritualidad y el misticismo, así como mentora de estudiantes rabínicos como profesor visitante en el Hebrew Union College -Jewish Institute of Religión en la ciudad de Nueva York, Nueva York . Kushner y su esposa tienen 3 hijos adultos. El rabino Kushner ha sido autor y coautor de numerosos artículos, así como más de 18 libros, para niños y adultos, que han sido traducidos a seis idiomas.

domingo, 26 de febrero de 2012

¿Cómo ser un buen gobernante?

Según Confucio, un rey gobierna por su fuerza moral. Si no puede establecer un ejemplo moral, si no puede mantener y promover rituales y música (los dos hitos de la civilización), pierde el derecho a la lealtad de sus ministros y a la confianza del pueblo. El pilar esencial del Estado es la confianza del pueblo en sus gobernantes: si se pierde esta confianza, el país está sentenciado.
A menudo se señala que las sociedades más dinámicas y con más éxito del Este y
Sudeste asiático (Japón, Corea, Taiwan, Hong Kong y Singapur) comparten una cultura confuciana común. ¿Habría por ello que llegar a la conclusión de que las Analectas podrían realmente proporcionar una fórmula secreta que posibilitaría en todas partes inyectar energía a las economías que flaquean y movilizar y motivar a una ciudadanía apática? Las Analectas constituyen una obra cuya importancia no reside sólo en lo que dice, sino también en lo que no dice. Esta observación es iluminadora. Sin duda, las Analectas hace un señalado uso de lo no dicho, lo cual es también un recurso característico del espíritu chino; más adelante encontraría sus aplicaciones más expresivas en el campo estético: el uso de los silencios en la música, el del vacío en la pintura y en los espacios sin nada de la arquitectura.
Confucio desconfiaba de la elocuencia; despreciaba a las personas muy habladoras y odiaba los juegos de palabra ingeniosos. Para él, parecía que la lengua afilada debía reflejar una mente superficial; a medida que la reflexión se hace más profunda, se desarrolla el silencio. Confucio advirtió que su discípulo favorito solía decir tan poco que a veces los demás se habrían preguntado si no era necio. A otro discípulo que le había preguntado sobre la virtud suprema de la humanidad, Confucio le respondió de una forma típica: «Quien posee la suprema virtud de la humanidad es reticente a hablar.»
Se pueden leer las Analectas como un intento de volver a definir el verdadero sentido de una serie de conceptos claves. Bajo la apariencia de restaurar su pleno significado, Confucio realmente inyectó un nuevo contenido a los viejos «nombres». Daré aquí simplemente un ejemplo, pero que tiene una importancia fundamental: el concepto de «caballero» (junzi, el hombre ideal de Confucio). Originalmente significaba aristócrata, miembro de la elite social: uno no podía convertirse en un caballero, sólo podía haber nacido caballero. Para Confucio, por el contrario, el «caballero» es miembro de la elite moral. Es una cualidad ética, lograda mediante la práctica de la virtud y fortalecida a través de la educación. Todo hombre debería esforzarse por conseguirla, aunque pocos lo logran. Un aristócrata que es inmoral e inculto (los dos conceptos de moral y educación son sinónimos) no es un caballero, mientras que cualquier hombre ordinario puede alcanzar la condición de caballero si demuestra estar moralmente cualificado para ello. Como sólo los caballeros son aptos para gobernar, la autoridad política debe basarse sólo en criterios de logro moral y de competencia intelectual. En consecuencia, en cualquier orden apropiado, ni el nacimiento ni el dinero deben asegurar el poder. La autoridad política debe pertenecer exclusivamente a aquellos que pueden demostrar estar cualificados moral e intelectualmente... Durante más de 2.000 años, el Imperio estuvo gobernado por la elite intelectual; para tener acceso al poder político había que competir con éxito en los exámenes del funcionariado (1)…Algunas frases esclarecedoras para los que deben gobernar.
  • «La charla ingeniosa y las maneras afectadas rara vez son signos de bondad.»
  • «Un caballero que carece de gravedad no tiene autoridad y lo que ha aprendido es superficial. Un caballero valora sobre todo la lealtad y la fidelidad; no se hace amigo de los que son moralmente inferiores a él. Cuando comete una falta no tiene reparos en corregirla.»
  • «Cuando se honra a los muertos y se mantiene viva la memoria de los antepasados remotos, la virtud de un pueblo se halla en su plenitud.»
  • «Un caballero come sin llenar su vientre; escoge una morada sin exigir comodidad; es diligente en su trabajo y prudente en su hablar; busca la compañía de los virtuosos para corregir su propio proceder. De un hombre así puede decirse en verdad que tiene el deseo de aprender.»
  • «Manejado por maniobras políticas y contenido con castigos, la gente se vuelve astuta y pierde la vergüenza. Conducidos por la virtud y moderados por los ritos desarrollan el sentido de la vergüenza y de la participación.»
  • Le preguntaron qué era ser un verdadero caballero. El Maestro respondió: «Es quien sólo predica lo que practica.»
  • « ¿Qué debo hacer para ganarme el corazón de la gente?» Confucio respondió: «Eleva a las personas honradas y colócalas por encima de las no honradas, y ganarás el corazón de la gente. Si elevas a las personas no honradas y las sitúas por encima de las honradas, el pueblo te negará su apoyo.»
  • Alguien preguntó a Confucio: «Maestro, ¿por qué no participas en el gobierno?» El Maestro respondió: «En los Documentos se dice: "Limítate a cultivar la piedad filial y sé bondadoso con tus hermanos, y ya estarás contribuyendo a la organización política." Esa es también una forma de acción política; no es necesario participar forzosamente en el gobierno.»
  • «Venerar a dioses que no son vuestros es servilismo. No actuar cuando lo exige la justicia es cobardía.»
  • «No puedo soportar la autoridad sin generosidad, la ceremonia sin reverencia, el duelo sin dolor.»
  • «Cuando se busca realizar la humanidad, no hay lugar para el mal.»
  • «El caballero busca la virtud; el hombre común se apega a su tierra natal. El caballero busca la justicia, el hombre común busca favores.»
  • «Quien actúa sólo en aras de su propio interés produce mucho resentimiento.»
  • «El caballero aprecia la justicia; el hombre común aprecia lo que le beneficia.»
  • «Cuando veáis a un hombre honrado, intentad imitarlo. Cuando veáis a un hombre que no es honrado, examinaros a vosotros mismos [examinad si tenéis los mismos defectos].»
  • «Ser rico y tener rango es lo que todo el mundo codicia; pero si la única forma de obtenerlo va contra sus principios, debe desistir de su propósito. La pobreza y la oscuridad es lo que todo el mundo odia; pero si para escapar de ella tiene que ir contra sus principios, debe aceptar su suerte. Si un caballero traiciona la benevolencia, ¡cómo puede hacerse un nombre? Ni siquiera por un momento debe un caballero apartarse de la virtud; se aferra a ella a través de las pruebas, se aferra a ella a través de las tribulaciones.»
Nada más oportuno que Las Analectas, para los gobernantes de hoy,...¿y tu que quien eres?, ¿que quieres ser?, ¿que quieres dejar? - (1)¿Estás en condiciones para dar un examen para ser funcionario, como lo hacían en la antigüedad?
Un mundo más feliz es posible gracias al esfuerzo y a la entrega, reenviá este artículo a quien creas que tenga oídos para oír. www.kiai-ac.blogspot.com

domingo, 12 de febrero de 2012

Los valores de un Shihan.

Reunidos ayer sábado 11 de Febrero por la mañana, en nuestra Asociación y en pleno trabajo en equipo mencionamos cuanto aportaba el cuerpo a la meditación o en cualquier etapa del desarrollo interior. El cuerpo en una actitud planificada nos conecta con nuestro interior, claro, en realidad es difícil para el hombre común sostener pensamiento o sentimiento, pero no una postura física. El cuerpo revela así en que estamos, o que estamos haciendo, es un ancla a la realidad
Entre los puntos del día, mencionamos a Sakanashi; en su obra El Guerrero Espiritual; y sobre su aporte a los valores, aquellos que se necesitan para desarrollar una estrategia de vida en tiempos de cambio. Esta convicción sobre los valores seguramente llevó a este Shihan a dar forma a lo aprendido a partir del cuerpo y dejarlo plasmado en la serie de libros que escribió. Que lectura tan fascinante.
Continuamos con la forma de difusión digital de los valores y nos convocó Twitter, donde minutos más tarde, nos enteramos de la impactante noticia de su fallecimiento. Ante tanta causalidad reflexionamos y dejamos este interrogante al lector de nuestro blog. ¿Es posible irse de esta tierra sin dejar ni rastros? Sakanashi, nos dejó su amor a la gente, su expectativa por un mundo mejor. ¿Que sentido tiene nuestra vida, sin dejar lo que hemos aprendido a los demás?
¿Por qué; o para qué esta usted aquí?
"Cuando no podemos dar respuesta a esa pregunta intimidante, andamos a la deriva y la vida se convierte en una sucesión de episodios sueltos y desconectados"

Sin duda el tenía una muy buena respuesta, haciendo honor a los talentos recibidos.

Si te apasiona, difundí su obra.
KIAI_DO

viernes, 3 de febrero de 2012

Lo intangible del valor.

No puedo contar el valor del respeto como cuento mis posesiones.
No puedo probar la convicción de que todos somos iguales como puedo
probar una fórmula matemática.
No puedo tocar la integridad como toco a un automóvil nuevo.
Ni, al final de la vida, podré medir mi contribución a la creación de una civilización del amor, como podría medir el aumento en mi cuenta bancaria.

Una gran visión, el propósito y los valores son trascendentes, intangibles y espirituales.
El camino hacia el valor, hacia el corazón de cualquier estrategia, termina con una conclusión de la cual yo no dudo, pero que no puedo probar…Si usted no tiene espiritualidad, no encontrará los medios interiores para mantenerse comprometido de una manera profunda con cualquier propósito trascendente.
(Vivir Heroicamente Chris Lowney)
Si este comentario te hace reflexionar sobre tus valores, sería bueno que lo retransmitas a tus amigos, o a alguien que lo necesite. Muchas gracias.



sábado, 7 de enero de 2012

Los éxitos y logros no dan seguridad interior.

Los éxitos y logros de la vida no dan seguridad interior; al contrario, la debilitan y engendran ansiedad. Cuanto más éxito tengo, más necesidad siento de seguir teniendo éxito para responder a la expectación que los anteriores éxitos han despertado; así es como la ansiedad se fragua, se endurece y llega a hacerse insoportable. Éxito en el trabajo sin base afectiva que lo equilibre es peligro inminente de depresión para el trabajador incansable. ¡Cuánto sufrió Beethoven, porque apreciaban su música, pero no su persona!* El éxito me dice que mi trabajo es valioso, mientras que el amor me dice que yo soy valioso, y eso es lo que me da satisfacción y sosiego...Lo importante no es que yo me sienta aceptado y amado por otros, sino que yo los acepte y los ame. Esperar a que otros me quieran me hace depender de ellos, lo cual pone en peligro mi seguridad afectiva; mientras que el amarlos yo por mi cuenta está siempre en mi mano, y así quedo siempre libre e independiente. Fragmento 2 del libro “«Ligero de equipaje» Tony de Mello Un profeta para nuestro tiempo” Escrito por Carlos G. Vallés S.J. pág 43 
Compilado de http://www.novabella.org/sergio-miguel-martin/

*La controvertida soledad de Beethoven. ¿Lo alejó o lo acercó a Dios?

Ludwig Van Beethoven

Pocos años habría de disfrutar Beethoven en Viena, sin serias perturbaciones, de aquella agradable sensación de seguir avanzando en lo que podemos llamar el oficio de su arte, al que él concedía una importancia extraordinaria, a la vez que su desbordante inventiva y su alegría creadora hacían subir su papel como compositor en el importante círculo social que le rodeaba, estimulado por el grato ambiente de sociabilidad que en torno suyo formaban los amantes aristocráticos de su música y sus discípulos y colegas jóvenes, procedentes de los medios burgueses. Poco después, empezaron a descender sobre él las primeras sombras de lo que habría de ser el terrible destino de su vida. Un zumbido insoportable en ambos oídos vino a trastornar su salud espiritual y física, al mismo tiempo que se presentaban los primeros síntomas de su sordera, traducidos al principio en una cierta dificultad para percibir las voces humanas. Recurriendo a pequeños ardides, lograba al principio arreglárselas para que la gente no se diese cuenta de que las palabras que se le dirigían no podían, en todo o en parte, ser captadas por él, y siguió haciendo su vida social como de costumbre., y sigue...El Destino llamada a la puerta.La Soledad Aquella evasión de la sociedad a la soledad, impuesta por su trágico padecimiento, encontraba, en un hombre como Beethoven, poderoso estímulo en su propensión al panteísmo, es decir, en su capacidad para sentir la naturaleza como algo animado, para ver en todo, aun en lo inanimado, el espíritu de su creador. Su vida...,en Wikipedia

viernes, 23 de diciembre de 2011

Solo queda lo que damos.

Solo queda lo que damos.
Sólo nos acariciará,
el amor que prodigamos.
Sólo nos alegrará,
la sonrisa que regalamos.
Sólo nos dará tranquilidad,
el agua que juntos bebimos.
Sólo nos alimentará,
el pan que compartimos.
Sólo nos cubrirá,
el vestido con que al prójimo arropamos.
Sólo nos descansará, 
el cansancio del peregrino que hospedamos.
Sólo nos consolará, 
la palabra con que reconfortamos.
Sólo nos guiará, 
la verdad que proclamamos.
Sólo nos sanará, 
el consuelo del enfermo que visitamos.
Sólo nos librará,
la vida nueva del preso liberado.
Sólo nos dará paz, 
la ofensa que perdonamos.

Sólo hará renacer la esperanza,
la mirada que al cielo dirigimos y
las manos con que abrazamos.

Sólo nos conducirá a la VIDA,
la confianza que en el Padre depositamos.
Así la humilde solidaridad de cada día
como flor que en silencio entrega su perfume, 
construye fraternidad y enriquece nuestras vidas...
porque...
Sólo nos queda lo que damos.

sábado, 17 de diciembre de 2011

El verdadero valor es animarse a vivir.

No hay un círculo en el infierno capaz de jactarse de albergar tanta cantidad japoneses como el séptimo, allí donde Dante coloca a los suicidas. Y sin embargo, para un verdadero samurái, desear la muerte o jugar con su idea , era pura cobardía. Un guerrero, después de haber perdido batalla tras batalla, de ser perseguido de la llanura a la montaña y de los matorrales a las cuevas, hambriento y perdido en la oscuridad, la espada mellada, el arco roto y sin flechas encontró refugio bajo un árbol. ¿No se había arrojado sobre su espada el más noble de los romanos en circunstancias parecidas, aquella vez Filippo?* Sin embargo este guerrero consideró que morir en esas circunstancias era una cobardía, y con una fortaleza digna de un mártir cristiano, se dio ánimos improvisando estos versos...
Casco Samurái
Vengan siempre más
tristezas y dolores terribles
amontónense en mi recargada espalda
que no falte ninguna prueba 
de la fuerza que todavía me pertenece.

Estas son las enseñanzas del Bushido: soportar y enfrentar todas las calamidades y contratiempos con paciencia y una consciencia pura. Como enseño Mencio:
"Cuando el Cielo quiere confiar una gran tarea a alguien, primero lo obliga a ejercitar su mente mediante el sufrimiento, somete a duros esfuerzos sus nervios y huesos; expone su cuerpo al hambre, lo reduce a la pobreza extrema y confunde sus objetivos. De esta forma estimula su mente, endurece su naturaleza y corrige sus incompetencias".

El verdadero honor consiste en cumplir con los designios del Cielo. La muerte encontrada en esta tarea no es ignominiosa, así como morir para evitar los propósitos del Cielo es una cobardía flagrante.
En el curioso libro de Sir. Thomas Browne, Religio Medici, podemos encontrar un exacto equivalente inglés a los preceptos mencionados. me permitiré citarlo: "Es una acción valerosa despreciar la muerte, pero cuando la vida es peor que la muerte, entonces le verdadero valor es animarse a vivir"
Un famoso sacerdote del siglo XVII observó irónicamente: "Diga lo que se diga, un samurai que nunca ha muerto, es apto para huir o para esconderse en los momentos críticos". Y también: "Aquel que ha muerto en lo más profundo de su ser, está a salvo de las lanzas de Sanada y de las flechas del Tatemono". Cuan cerca nos encontramos de las puertas del templo cuyo fundador enseño: "Quien quiera que dé su vida por mí, encontrará la vida". 
*El hombre no quiere morir. Es difícil resignarse a la estricta realidad de la permanencia de las cosas, de los seres, una vez que uno ha abandonado esta vida. Vivir después de morir: la gloria humana como fuente de inmortalidad en la Roma clásica.
Casco Romano
Hay en la literatura contemporánea quien ha hecho de la sobre-vivencia el lema, la divisa de su postura vital. Todos recordamos a Unamuno. Pero no es el único. En la antigüedad clásica, en la antigua Grecia y Roma, los hombres manifestaban también sus ansias de eternidad. Es cierto, lo es, que quizá se aprendió a morir a expensas de la filosofía estoica, que enseñaba a griegos y a romanos, a jugarse el lance final de la vida con una seriedad y serena frialdad que hoy nos repugna, hoy, que lo que más valoramos es una buena vidauna vida alejada de todo lo que recuerde la muerte, una vida en la que nos engañamos continuamente, viviéndola como si fuera interminable aquí en la tierra. 
El estoicismo enseñó a griegos y romanos a morir. Pero morir como cumplimiento de un proceso necesario o de un deber moral insoslayable, inaplazable. Así como murió Catón el Joven, dándose la muerte en dos intentos consecutivos, abriéndose el vientre recién cosido por sus familiares, porque Catón ya no podía vivir bajo el dominio del omnipotente César, del asesino de la república romana. Bien es cierto que esa acción le valió la inmortalidad, la de la fama y la gloria política entre los romanos posteriores.Esa es una forma de inmortalidad a la que se puede aspirar en serio, bien que no sea la única...
Fuente principal; Bushido, Inazo Nitobe

lunes, 28 de noviembre de 2011

¿Como suena tu campana?

Sogenji is a Rinzai Zen temple in Okayama, Japan.
El encuentro privado con el Roshi o "Dokusan" es uno de los tres pilares sobre los que se apoya el entrenamiento zen; los otros dos son el Zazen y los comentarios del Roshi o "Teisho".
No hay ningún término occidental que exprese con precisión el significado y el espíritu exacto de "dokusan", (literalmente "ir solo"), porque hasta hace poco no existía ningún entrenamiento espiritual de este tipo en nuestra cultura. Quizá se le aproximen las palabras "encuentro" y "confrontación". El encuentro privado no es una "entrevista" en la que un supuesto estudiante contesta a las preguntas personales, explica por qué quiere practicar el zen y tal vez, formula una serie de preguntas que no tienen relación con la práctica. Ni es una simple reunión amistosa. Tampoco tiene nada que ver con una discusión sobre la doctrina budista, como podría ocurrir en una aula. Menos aún se trata de una sesión de asesoramiento durante la cual un discípulo pide consejos sobre sus relaciones personales. Dependiendo de las aspiraciones y del nivel del desarrollo de espiritual del estudiante el "Dokusan" puede ser una confrontación - un encuentro liberador, profundo - o una simple cuestión de instrucción práctica e individual. En todos los casos, es - en el argot zen - un momento íntimo "cara a cara", en el que el Roshi puede sondear el nivel de compresión (de los Koans, dependiendo de cada escuela) y de consciencia del estudiante y ofrecerle consejos para su futura práctica. Pretende llevar al alumno a un estado mental que cortando todo apego se libre, para ser los "ojos que ven". Con un estudiante más avanzado, es una "prueba" en la que el maestro busca provocar una demostración de la compresión espiritual del discípulo, de la misma manera que que se inserta un agente irritante en una ostra, para provocar que esta produzca una perla. Dicha instrucción individual es un método de enseñanza budista y su naturaleza esencial es establecer un lazo de karma entre el Roshi y un estudiante. El entrenamiento zen incluye a un maestro y a su discípulo en un lazo más profundo del que normalmente hay entre profesor y alumno. Ya que en los primeros se trata de aprender y hay un vínculo de respeto por cierto tipo de conocimiento. En cambio, la relación entre maestro y discípulo es personal, profunda. Lo que mueve al discípulo es una afinidad por la compasión y la iluminada sabiduría como resultado de una continua disciplina y de una largo entrenamiento.
Sogenji, sala de meditación.
En el Zendo(*), se anuncia el "dokusan" con el repique de la campanilla que toca el Roshi. Los que quieren acudir - es opcional - dejan rápidamente su asiento en el Zendo para ponerse en la cola. Se dirigen a las esteras que están alineadas delante de una campana pequeña y suspendida de un armazón de madera. La primera persona que se pone en la cola entra en al habitación del Roshi, sin tocar la campana. Cuando el Roshi toca su campana, notificando que es el final del encuentro con la primera persona, el estudiante que está al principio de la cola toca la campana que tiene delante dos veces, y luego el Roshi se introduce en su aposento. Entonces la cola avanza un puesto. Este procedimiento continúa hasta que todos los que quieran instrucción privada la hayan tenido, es más que un mero ceremonial, ya que ayuda al Roshi a determinar el estado espiritual del estudiante, según el repique de la campana...
¿Ha tocado la campana con decisión o con un golpe titubeante? ¿El golpe es apresurado o lento? ¿Tocó la campana muy fuerte o con demasiada suavidad, o un toque es más ruidoso que el otro? Para resumir, el Roshi - que puede oír el sonido en su habitación - según como es golpeada la campana, ve previamente si el estudiante es principiante o avanzado y en que condiciones está su espiritualidad.
“La mejor herramienta para salir de las redes del sufrimiento
es el cultivo y la práctica de la atención”

Frente a situaciones extremas, o simplemente al perder nuestro pequeño control, ¿como reaccionamos?, ¿somos conscientes en ese momento?; ¿o somos simples autómatas, que repetimos una fórmula pre-grabada durante años en nuestro cerebro?
Cuando estés atento a los actos involuntarios de tu cuerpo.
Cuando tomes consciencia de cada acción.
Escucharas el sonido de la campana, que repica en tu interior.

*Zendo (禅堂, chino: Chántáng) es un término japonés que se puede traducir aproximadamente como "sala de meditación". En el budismo zen, el zendo es un dōjō donde se practica zazen (sentarse a meditar y respirar). Los templos budistas que tienen el tamaño apropiado están generalmente divididos en al menos un zendo y un hondo (本堂, literalmente "sala base", a veces traducido por "la sala de Buda"), que es utilizada para las ceremonias, y otras construcciones varias con funciones diferentes. Sin embargo, a cualquier lugar al que la gente vaya a practicar zazen pude ser referido como un zendo.
Si lo vas a reenviar, mencioná su fuente, gracias.