Artes de Entrenamiento...

- - - - - " En la actualidad Respuesta Existencial, es una propuesta de acompañamiento desde la logoterapia, en forma personalizada para descubrir tu sentido vital. La educación de la Conciencia, a través de la Acción, es un proceso que sostenemos para pequeños grupos, en ámbitos educativos, o laborales. En cada acción, ofrecemos una respuesta al mundo. Somos llamados a responder desde nuestra existencia. La práctica engendra el autoconocimiento y el desarrollo del liderazgo. Promovemos una sociedad sin espíritu de provecho, basada en la “Sabiduría de la no dualidad”....Armónica, ética, íntegra y comprometida con la comunidad global." - - - - -

viernes, 3 de junio de 2011

"Adéntrate más en el bosque".

Un hombre partía leña al borde de un bosque y se ganaba así su sustento. Cuando pasó por allí un ermitaño, el hombre le pidió consejo para su vida. El ermitaño le contestó: “Adéntrate más en el bosque”. El hombre penetró más en el bosque y se encontró con unos árboles magníficos, los talo y los vendió como leña. Se hizo rico. Un día se acordó de lo que había dicho el ermitaño: “Adéntrate más en el bosque” Así lo hizo y encontró una mina de plata. La exploto y se hizo aún más rico. Pero un buen día se volvió a acordar de lo que le había dicho el ermitaño: “Adéntrate más en el bosque”. Así que penetró más en el bosque y encontró unas magníficas piedras preciosas (el símbolo de la iluminación). Se puso contentísimo, pero se acordó del consejo del ermitaño: “Adéntrate más en el bosque” Así que siguió el consejo, se adentró aún más profundo en el bosque. Y una buena mañana se encontró de nuevo en el borde del camino donde había comenzado a partir leña, allí adonde había encontrado al ermitaño.

¿Qué quiere transmitirnos esta historia?. Quien vaya hasta el final por el sendero de la experiencia, volverá finalmente a la vida cotidiana como persona transformada. El primer paso en el camino espiritual consiste en dejar atrás hábitos y apegos. Liberarse de lo que nos condiciona. Este paso es irrenunciable; e irrenunciable será la posterior vuelta al mundo, aunque entonces el mundo será experimentado de una forma nueva y diferente. Si esta historia puede ayudar a otros, no dejes de enviarla mencionando su fuente. www.kiai-ac.blogspot.com

sábado, 28 de mayo de 2011

Sumimasen.

Cuando volví a mi país, (ver nota al pie) después de vivir algunos años en el Japón, me dedique a la difícil misión de transmitir lo que más me impresionó del pueblo japonés: "Kokoro". Kokoro, o shin, significa "corazón-mente-esencia". Cómo educar personas a tener la sensibilidad suficiente para salir de sí mismas, de sus necesidades personales y colocarse al servicio y disposición del grupo, de las otras personas, de la naturaleza ilimitada? Otra palabra es "gaman": aguantar, soportar. Educación para ser capaz de soportar las dificultades y superarlas. Así, los eventos del 11 de marzo en el nodeste japonés sorprendieron al mundo de dos formas: la primera por la violencia del tsunami y de los varios terremotos, así como de los peligros de la radiación de las plantas nucleares de Fukushima; la segunda por la disciplina, el orden, la dignidad, la paciencia, la honra y el respeto de todas las víctimas. Filas de personas pasando baldes llenos y vacíos de una piscina para los baños. En los refugios la sorpresa de las periodistas norteamericanas: nadie queria sacar ventaja sobre nadie, compartían cobijas, alimentos, dolores, nostalgias, preocupaciones, masajes. Cada cual se mantenia en su área; los niños no hacían desorden, no corrían y gritaban sino que se mantenían en el espacio que la familia había reservado. No se "colaban" en la fila para atención médica -cuantas personas necesitando de remedios perdidos !! - sino que esperaban su turno también para recibir agua, usar el teléfono, recibir atención médica, alimentos, ropa y sinceros baldes con poquisima agua para calentar sus pies helados por el invierno. Compartían también el resfriado, la falta de agua para higiene personal y colectiva, el hambre, la tristeza, el dolor, las pérdidas de verduras, leche, la muerte. En los supermercados, llenos y vacíos de alimentos, no hubo robos; hubo resignación a la tragedia y el agradecimiento por lo poco que recibían. Enseñanzas de Buda, hoy enraizadas en la cultura y llamadas "kansha no kokoro": corazón de gratitud. "Sumimasen" es otra palabra clave: disculpe, siento mucho, con permiso... algunas veces parecía que las personas pedían disculpas por vivir: "disculpe causar preocupación", "disculpe incomodar", "disculpe necesitar hablar con usted o tocar su puerta", "disculpe por mi dolor, por mis lágrimas, por mi pasaje, por la preocupación que estamos causando al mundo"... Sumimasem.
Cuando tenemos humildad y respeto pensamos en los demás, en sus sentimientos, en sus necesidades. Cuando cuidamos de la vida como un todo, somos cuidados y respetados. Lo contrario no es verdad: si pienso primero en mí y sólo cuido de mí, perderé. Cada uno de nosotros, cada una de nosotras, es el todo manifestado. Siguiendo las transmisiones en la TV y en Internet pude presentir la atención y el cuidado de los reporteros con la audiencia: mostrar la realidad sin ofender, sin confundir, sin causar pánico. Las víctimas encontradas, vivas o muertas, eran gentilmente cubiertas por los grupos de rescate y delicadamente transportadas - sea para las tiendas de campaña del ejército, que servían de hospital, sea para las ambulancias, helicópteros, barcos, que los llevarían a hospitales. 
Análisis de la situación por especialistas, informaciones incesantes a toda la población por los oficiales del gobierno y la noción bien establecida de que "somos un pueblo y un solo pais".
Llamé varias veces a los templos por donde pasé durante mi estadía en el Japón, y también recibí llamadas. Me hablaban del exageración de las noticias internacionales, de la confianza en las soluciones que serían encontradas, y todos me pedían que no cancelara nuestro viaje en julio próximo.
Aprendemos con esta tragedia lo que Buda enseñó hace dos mil quinientos años: la vida es transitoria, nada es seguro en este mundo, todo puede ser destruido en un instante y reconstruido nuevamente. 
Sumimasen por las obras.
Reafirmando la ley de la causalidad podemos percibir como todo está interligado y que nosotros los humanos no somos y jamás seremos capaces de salvar la tierra. El planeta tiene su propio movimiento y vida. Estamos en la superficie, en la cascarita más delgada. Los movimientos de las placas tectónicas no tiene nada que ver con sentimientos humanos, con divinidades, venganzas o castigos. Lo que podemos hacer es cuidar de la pequeña capa productiva de la tierra, del agua, del suelo y del aire que respiramos. Y eso ya es un trabajo y tanto!! Aprendemos con el pueblo japonés que la solidaridad lleva al orden, que la paciencia lleva a la tranquilidad y que el sufrimiento compartido lleva a la resconstrucción. Ese ejemplo de solidaridad, de bravura, de dignidad, de humildad, de respeto a los vivos y a los muertos quedará grabado en todos los que acompañaron los eventos que subsiguieron al 11 de marzo. Mis oraciones, mis respetos, mi ternura y mi inmensa tristeza en testimoniar tanto sufrimiento y tanto dolor de un pueblo que aprendí a amar y a respetar. Había personas conocidas suyas en la tragedia? me preguntaron. Y solo puedo decir: todas. Todas eran y son personas de mi conocimiento. Con ellas aprendi a orar, a tener fe, paciencia y persistancia. Aprendí a respetar mis antepasados.
"Mientras no tengamos un mundo justo, hagamos uno solidario"
Nota..En el idioma japonés hay decenas formas para pedir perdón, la más conocida es “Sumimasen” (“Perdón/Lo siento”). Pero el sentido de “Sumimasen” no es exactamente el mismo que “Perdón” para nosotros. Nosotros usamos “Perdón” normalmente para indicar que lo sentimos por algo que nosotros hemos hecho mal. En el caso de “Sumimasen” se usa para relajar la tensión en una conversación, es como un indicador de que estás entendiendo los sentimientos de la otra persona. El sentido de “Sumimasen” en japonés es más parecido al que vemos por ejemplo cuando decimos “Lo siento mucho la muerte de tu perro”, no es nuestra culpa que el perro muera pero de esta forma estamos dando a entender que entendemos los sentimientos de la otra persona.
Estas líneas fueron enviadas desde Brasil, por una persona amiga. Nos pareción oportuna su publicación ya que estuvieron estos comentarios en distintos medios y esta carta expresa muy bien en su contenido. El pensamiento olvidado que en general tenemos sobre nuestro dolor, nuestro compromiso con los demás. El que tenga oídos para oír...Si esta nota puede servirle a otra persona, enviala mencionando su fuente, gracias. www.kiai-ac.blogspot.com

sábado, 21 de mayo de 2011

¿Cuales son tus maridos?

Si la mujer samaritana agarrara nuestra mano ¿qué nos diría y hacia dónde nos llevaría? Seguramente nos propondría que la acompañáramos hasta el pozo de Jacob y nos contaría cómo llegó allí con el cántaro vacío de sus carencias y dispersiones, pero que ello no supuso ningún obstáculo para que el hombre que la esperaba realizara en ella su obra. Y que, si algo aprendió allí de Jesús, es que él no se detiene ante nuestras resistencias y aferramientos busca en nosotros ese "punto de fractura" en el que emerge nuestra sed más honda, como si estuviera convencido de que sólo un deseo mayor puede relativizar los pequeños deseos. Quizá por eso dejó que ella fuera expresando ante él sus prejuicios, sus resistencias y sus recelos, hasta que emergió el anhelo de vida que se escondía en su corazón, y entonces él "tiró" de aquel deseo: "Si conocieras el don de Dios..." Sin lo primero, ella no habría llegado a reconocer sus insatisfacciones; sin lo segundo, la habría dejado marchar con su cántaro lleno de un agua que no calmaba la sed.....Y sobre su experiencia misionera con los de su pueblo, podría hablarnos de cuáles fueron sus estrategias para llevarlos hacia Jesús: había aprendido también de Él a hacerse experta en humanidad, a conectar con los deseos dormidos en el fondo de cada uno y a buscar esos "puntos de fractura"  Pero que para esa misión es mejor que se retiren las "individualidades-realizadas-profesionalmente y ocupadas-en-compromisos-espiritualmente-inofensivos" porque sólo los "buscadores de pozos" capaces de aproximarse y "tocar", de perder tiempo y perforar apariencias, pueden ayudar a otros a alumbrar el manantial que los habita. Trataría de convencernos de la importancia de acompañarnos y a lo mejor hasta se atrevería a preguntarnos los nombres de nuestros maridos, de esas realidades con las que pactamos y que nos apartan de nuestro Centro:
- el marido de la "necedad desinformada y conformista" que nos hace creer que la situación del mundo no tiene remedio ("son las leyes de una economía de mercado...", "es el precio a pagar por el avance tecnológico...") y que lo más sensato que podemos hacer es acomodarnos a lo que hay.- el "marido neoliberal y consumista" que nos arrastra hacia un engañoso modo de ser "como todo el mundo", nos crea necesidades crecientes de confort y consigue que nos parezca lo normal estar situarnos en un cómodo centro, alejados de cualquier riesgo y camuflando como "prudencia" la resistencia a todo lo que amenace desinstalarnos. A fuerza de vivir así, la "chispa de locura" que movilizó nuestras vidas hacia el seguimiento de Jesús se apaga, nuestra mirada se enturbia y los lugares de abajo que estamos llamados a frecuentar, terminan por sernos invisibles. - el "marido individualista" que nos ciega las fuentes de la alteridad, nos seduce con la facilidad de una vida trivial y distraída en la que no nos alcanzan el dolor de los otros, la gravedad de la presencia de Dios o el recuerdo peligroso de su Evangelio. - el "marido pseudoterapeuta" que impone el psicologismo como explicación última de todo, sospecha siempre de nuestros deseos, les niega sistemáticamente un origen trascendente y nos instala en un nivel de positivismo hermético: todo tiene una razón en el más acá de nuestra psyche y el resto son proyecciones ilusorias. Y con eso nos niega la posibilidad de que nuestra libertad sea estirada más allá de nosotros mismos. - el "marido secularista" que nos aleja del pozo, del encuentro profundo y de la experiencia mística, nos hace vivir solamente desde imperativos éticos, "seculariza" nuestro corazón y nos incapacita para expresar la experiencia espiritual. De ahí nace ese "despalabramiento" para lo sublime, ese pavor ante el misterio y el símbolo, esas liturgias fosilizadas y ese activismo apostólico donde no hay tiempo ni espacio para una oración jugosa, silenciosa, "ociosa" y constante. - el "marido espiritualista" que nos impulsa a seguir levantando santuarios y a escapar hacia los montes de nuevas sacralizaciones y restauracionismos con rasgos de new age vaporoso, sin relación con lo tangible de la vida real y cotidiana. - el "marido idolátrico" que nos hace dar culto a los medios y a los instrumentos, a las instituciones, los ritos y las leyes, haciendo cada vez más difícil esa adoración que el Padre busca de nosotros y que no tiene nada que ver con el "retorno" a lo religioso. - el "marido de los mil quehaceres" que esconde dentro el viejo dinamismo de buscar la justificación por las obras, nos configura como dadores más que como receptores y convierte los fracasos apostólicos o la vejez en verdaderos traumas, porque en esos momentos el trabajo pierde su pretensión de absoluto. 
Pero ella, que fue liberada de todas sus idolatrías, nos diría sobre todo: "- Sed pacientes con la lentitud de vuestros procesos a la hora de romper con esos maridos, estad seguros de que en cada una de vuestras vidas existe un pozo y el Maestro os está esperando sentado en su brocal. Confiaos a su poder de seducción, a su paciencia a la hora de perforar vuestras defensas, a su deseo de conduciros hasta lo profundo de vuestra vida, a sus fuentes interiores y secretas, porque Él sabe acompañar ese descenso sin impaciencia ni prisa. Cuando yo le escuché decir dos veces: “el agua que yo quiero dar”, supe que estaba habitado por el deseo violento de anegarnos a todos en su corriente.
No tengáis miedo de reconocer la sed que os habita, cambiad vuestra actitud de perpetuos "donantes" y sentíos caminantes con los que caminan y buscadores con los que buscan. 
Aprended a escuchar mejor y, en vez de predicar y dirigir tanto, haceos expertos en preguntar, dialogar y compartir con otros esa pobreza que nos iguala a todos. Porque sólo si tocáis vuestra sed podréis entrar en el juego que yo aprendí junto al pozo: el hombre sediento que me pidió agua resultó ser el que calmó la mía y eso me decidió después a hablar de él a los de mi pueblo. Y precisamente porque yo me sabía necesitada de salvación, podía anunciar a otros que me había encontrado con alguien que me había acogido sin juzgarme ni condenarme. Venid a celebrar conmigo junto al brocal del pozo que la propia pobreza reconocida y puesta en relación con Jesús, no es un obstáculo para recibir el don del agua viva, sino la mejor ocasión para acogerla y dejarla saltar hasta la Vida eterna.
Pero os lo aviso, estad prevenidos: Él os puede estar esperando en cualquier lugar, en cualquier mediodía de vuestra vida cotidiana, precisamente cuando andabais enredados en pequeñas preocupaciones, en rencillas mutuas o en rancias ortodoxias en torno a rúbricas o privilegios. Si os detenéis a escucharle, estáis perdidos para siempre: Él al principio os pedirá algo sencillo (“dame de beber”, “llama a tu marido”)... , pero al final, volveréis a vuestra casa sin agua, sin cántaro y con la sed, antes desconocida, de atraer hacia él a la ciudad entera. (Tomado de la conferencia ”Buscadores de pozos y caminos: dos iconos para una vida religiosa samaritana”. Congreso Mundial de Vida Consagrada, Roma, Noviembre 23-27, 2004). Si estos comentarios pueden ayudar a otro para despertar al guía interior, reenvialo  mencionando su fuente. www.kiai-ac.blogspot.com

domingo, 15 de mayo de 2011

Dar sin esperar nada a cambio.

La actitud del espíritu fluye naturalmente de una concentración profunda sobre la postura y la respiración.
Durante Zazen, (Meditación Zen); el cortex cerebral se reposa y el flujo consciente de pensamientos se detiene, mientras que la sangre afluye hacia las capas mas profundas del cerebro. Mejor irrigado, el cerebro se despierta de un semi-sueño y su actividad da impresión de bienestar, de calma y serenidad, próximas al sueño profundo, pero en plena vigilia. El sistema nervioso se relaja, el cerebro primitivo entra en actividad. Se es receptivo, se está atento, en el más alto grado, a través de todas las células del cuerpo. Se piensa con el cuerpo, inconscientemente, sin usar energía.
No se trata de querer detener los pensamientos, lo cuál sería todavía peor, sino de dejarlos pasar como nubes en el cielo, como reflejos en un espejo, sin oponerse a ellos, sin apegarse a ellos. De esta manera, las sombras pasan y se desvanecen. Y poco a poco, una vez que las imágenes del subconsciente han surgido y desaparecido, se llega al subconsciente profundo, sin pensamiento, mas allá de cualquier pensamiento, HISHIRYO, verdadera pureza. HISHIRYO es el estado de conciencia propio del Zen. SHIRYO es el pensamiento. FU SHIRYO es el no-pensamiento.HISHIRYO es el Pensamiento Absoluto, mas allá del pensamiento y del no-pensamiento. Mas allá de las dualidades, de las oposiciones, de los contrarios. Mas allá de todos los problemas de la conciencia personal. Es nuestra Naturaleza Original, o Naturaleza de Buda, o Inconsciente Cósmico. Cuando el intelecto se vacía y se vuelve sereno, apacible, nada puede detener la corriente de vida profunda, intuitiva, ilimitada que surge desde lo más profundo de nuestro ser y que es anterior a cualquier pensamiento. Este es el flujo eterno de la actividad del Todo.
El espíritu contiene todo el cosmos. La conciencia es más rápida que la luz. Sentado, sin meta, se puede comprender MUSHOTOKU e HISHIRYO, secretos de la esencia del Zen. Pero esta comprensión es diferente a la del sentido común o a la de intelecto. Es percepción directa.
Santa Teresa de Calcuta
(Dar sin esperar nada a cambio)
MUSHOTOKU es la filosofía del no-provecho, del no deseo de adquirir. Es el principio esencial del Zen. Dar sin esperar recibir nada a cambio. Abandonarlo todo sin miedo a perder. Volver la mirada hacia el interior. De la misma manera que en toda obra de arte, el artista debe saber darse enteramente sin
Dar sin esperar nada a cambio.
El camino para tu reencuentro con Dios.
ocuparse de alcanzar la gloria, la belleza, la riqueza, para expresarse en una obra bella, pura, autentica, de la misma manera el discípulo obtendrá la Sabiduría si quiere conocerse, superarse, darse sin esperar alcanzar ningún provecho personal. Si lo abandonáis todo, lo obtendréis todo. HISHIRYO es la conciencia cósmica, y no la conciencia personal. Podemos experimentarla durante Zazen. Durante Zazen pensamos en nuestras ansiedades, en nuestra vida cotidiana, en nuestros amigos, en nuestras vacaciones, en todo los fenómenos que provienen de nuestra memoria, pero si nos concentramos profundamente sobre nuestra postura, sobre la respiración, podemos detener los pensamientos, podemos olvidarlo todo y armonizarnos con el pensamiento cósmico. El subconsciente surge así a la superficie, gracias a este abandono. Los pensamientos se alargan, se ensanchan profundamente y alcanzan la conciencia universal. Podemos llegar hasta el final de esta conciencia universal. Podemos llegar hasta el final de esta conciencia última, pero para ello no debemos trascender los pensamientos de nuestra autoconciencia. Este es el arte esencial del Zazen.
El Maestro Dogen escribió: "Pensad sin pensar. ¿Cómo se piensa sin pensar? Pensando desde
el fondo del no-pensamiento. Esta es la dimensión cósmica, HISHIRYO". Los sentidos de nuestra conciencia no pueden imaginarla. Las categorías no pueden definirla. La palabra no puede explicarla. Sólo podemos acceder a este estado a través de nuestra experiencia vivida. HISHIRYO es la armonía de las visiones objetivas y subjetivas, la ultima conciencia, más allá del espacio y del tiempo, la conciencia más excelente, global, universal, mas allá de todos los fenómenos, mas allá del pensamiento y del no-pensamiento.
Zazen es alcanzar la condición HISHIRYO. El abandono del ego es Satori. La Nada incluye el Todo. Una mano abierta puede recibirlo todo. Una botella vacía puede ser llenada. El cielo puro e infinito no es perturbado por el vuelo de las nubes blancas.
Corporación de estudios y artes orientales ZEN KITAIDO – Santiago - Chile. Si esta información puede servirle a otra persona como vos, reenvialo mencionando su fuente. www.kiai-ac.blogspot.com

domingo, 8 de mayo de 2011

Aceptado por lo que uno es.

La pregunta. Una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todo ser humano desea que lo valoren. No que todos queramos que los demás nos tengan por seres maravillosos. A lo mejor esto resulta la pura verdad, pero no es lo fundamental. Podríamos decir también que toda persona quiere ser amada pero también resulta algo ambiguo pues se da tanta variedad en los tipos de amor como en las especies de flores. Para algunos, el amor es, ante todo, apasionado; para otros, es más bien romántico; otros, en fin, lo consideran meramente sexual. Pero existe un amor mucho más profundo que podemos llamar amor de aceptación. Toda persona ansía vivamente que los demás la acepten y que la acepten verdaderamente por lo que ella es. Nada hay en la vida humana que tenga efectos duraderos y tan fatales como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no se me acepta, algo queda roto dentro de mí. Un bebe no recibido con agrado está arruinado desde las raíces mismas de su ser. Un estudiante no aceptado por su profesor no llegará nunca a aprender. Una persona no aceptada por sus colegas de trabajo padecerá de úlceras y hará la vida imposible a los de su hogar. La historia de muchos presidiarios demuestra que la experiencia de no haberse sentido aceptados constituyó el motivo principal de sus extravíos. Una vida sin aceptación es una vida en la que deja de satisfacerse una de las necesidades más primordiales.Ser aceptado significa que las personas con quienes vivo me hacen sentir que valgo y soy digno de respeto. Son felices porque yo soy quien soy. Ser aceptado significa que me permiten ser como soy y que, aunque es verdad que todos tenemos que desarrollarnos, no me obligan a ello a la fuerza. ¡No tengo que pasar por quien no soy! Y tampoco me tienen fichado por lo que he sido en el pasado o por lo que ahora soy. Por el contrario me dejan campo libre para desplegar mi personalidad, para enmendar mis errores pasados y progresar. En cierto sentido podemos decir que la aceptación constituye un descubrimiento. Toda persona nace con un gran número de potencialidades, pero si estas no son estimuladas por el toque caluroso de la aceptación de los demás, permanecerán dormidas para siempre. La aceptación, pues, libera todo lo que hay dentro de mi. Sólo cuando soy amado, en ese sentido profundo de la plena aceptación, puedo llegar a ser yo mismo. El amor y la aceptación por los demás hacen posible que yo llegue a ser esa persona verdaderamente única e irrepetible que estoy llamado a ser. Cuando se estima a un hombre por lo que hace, no se le trata como un ser único, porque siempre podrá haber otro que pueda hacer su mismo trabajo o incluso hacerlo mejor. Pero cuando uno es amado por lo que uno es, sólo entonces se convierte en una persona única e insustituible. Queda claro, por consiguiente, que necesito de la aceptación de los demás para alcanzar la plenitud de mi personalidad. Cuando no soy aceptado, no soy nadie. No puedo alcanzar mi plenitud un hombre aceptado es un hombre feliz porque ha sido descubierto y podrá desarrollarse. Aceptar a otro no quiere decir que tenga que negar sus defectos ni tratar de encubrirlos. Tampoco significa que todo lo que él haga sea “genial” o “perfectamente hecho”. Todo lo contrario. Al negar los defectos de una persona estoy demostrando justamente que no la acepto. Dios me acepta tal como soy, - ¡tal como soy!- y no tal como debería ser.  Dios me conoce por mi propio nombre…y mi nombre soy yo. El mismo Dios garantiza que yo puedo ser quien soy. San Agustín dice: “un amigo es alguien que sabe todo de tí y, no obstante, te acepta”. Es el sueño de todos: ¡qué un día me encuentre con la persona con quien realmente pueda yo hablar; con la persona que me comprenda a mi ya las palabras que hablo; que me pueda escuchar y logre comprender aún lo que no puedo decir y que realmente me acepte como soy! Ahora bien, Dios me quiere con mis ideales y con mis fallas, con mis sacrificios y con mis alegrías, con mis éxitos y con mis fracasos. Dios es el fundamento más radical de mí ser entero. Una cosa es saberme aceptado, pero sentirlo vivamente es otra cosa completamente distinta. No basta haber palpado una sola vez el amor de Dios. Se necesita mucho más que eso para construir la vida sobre el amor de Dios. Hace falta mucho tiempo para llegar a creer que Dios me acepta tal como soy. Todavía no he llegado a la profundidad de su persona. Sólo cuando acepto a alguien totalmente y sin reservas puedo hacer frente a sus defectos.
La respuesta. Dios me acepta tal como soy -¡tal como soy!- y no tal como debería ser. Tillich define la fe como “el coraje de aceptar la aceptación”, refiriéndose a la aceptación nuestra por parte de Dios. Tal vez no nos demos cuenta de que la fe exige mucho coraje de nuestra parte. Quizá, incluso, la fe nos parezca algo muy fácil y suave. Pero, en realidad, el coraje es un requisito indispensable y es el valor, justamente lo que nos falta con demasiada frecuencia. ¿Por qué es tan indispensable tener coraje para aceptar la aceptación?
1.        En primer lugar, porque, cuando nos ocurre algún acontecimiento adverso, casi siempre nuestra primera reacción es la de quejarnos: “¿Cómo es posible que Dios permita tal cosa?” Ponemos en duda el amor de Dios. Hay que tener valor, pues, para creer en la aceptación de Dios, pase lo que pase. De esta forma, el acto de fe trasciende mi experiencia personal. La fe es, pues, una interpretación de la vida que yo acepto. 
2.       En segundo lugar, porque el amor de Dios es infinito. Jamás podemos agarrarlo, ni comprenderlo, ni mucho menos controlarlo. Lo único que podemos hacer es lanzarnos a su profundidad insondable, pero tenemos que lanzarnos así. Nos da miedo soltarnos. Even Stolpe, un sueco convertido, dice que tener fe significa subir a una escalera portátil muy alta y allí, en el escalón más alto, escuchar una voz que me dice “¡lánzate, que yo te agarraré!”. El que da el salto es el hombre de fe. Y hay que tener coraje para lanzarse.
3.       Por último, hay que un tercer motivo, que aunque parezca sutil no deja de ser verdadero. Resulta más o menos fácil creer en el amor de Dios en general, pero es muy difícil creer en el amor de Dios para conmigo, personalmente. ¿Por qué a mí? En realidad son poquísimas las personas capaz de aceptarse a sí mismas, capaces de aceptar la aceptación. Raras veces podemos encontrarnos con una persona capaz de enfrentar la pregunta “¿por qué a mí?” La autoaceptación no puede fundamentarse en mi propia persona, en mis propias aptitudes. Basar la aceptación de mi mismo en tal fundamento produciría un desastre. La autoaceptación es un acto de fe. Si Dios me ama, yo tengo que aceptarme a mí mismo. No puedo ser más exigente que el mismo Dios, ¿verdad? Peter Van Breemen Sj. Si este artículo te intereso, reenvialo mencionando su fuente. www.kiai-ac.blogspost.com

sábado, 30 de abril de 2011

Honrar y liberar el Liderazgo de los demás.


"Cada día procuro recordarme que mi vida interior y exterior está basada en los trabajos de otros hombres, vivos y muertos, y que debo obligarme a mi mismo a entregar la misma medida que he recibido y que todavía estoy recibiendo. Albert Einstein"

Juan Bours escogió como título para uno de sus últimos libros la paradoja talmúdica: “El hombre es conducido por el camino que él elige”. Allí escribe a propósito de esta sentencia: “aquí se encierra una tensión: Yo soy conducido - yo elijo. Con esto se quiere significar: Cuando me he dedicado desde lo profundo por algo, en armonía con mi ser, entonces son liberadas fuerzas de mí y me salen al encuentro fuerzas semejantes, que me abren el camino y me posibilitan caminar. Yo hago brotar, con mi propia decisión, con mi elección, fuerzas de mi campo vital” (Freiburg-Basel-Wien 1988, 13). Un tal elección “desde lo profundo, en armonía con mi ser” encuentra exactamente la voluntad de Dios. Donde un ser humano está profundamente en consonancia consigo mismo, está en el fondo de acuerdo con Dios, y al revés”. Dios mismo es el más profundo fondo de nuestro ser. Es, según la bella expresión de Jan van Ruysbroek, el Dios “que nos sale al encuentro de dentro a fuera”. En esta simple frase está formulado el principio fundamental de la discreción de espíritus. Queda evidentemente un sutil proceso para llegar desde este perfecto descubrimiento en lo profundo a la correcta decisión práctica. Por eso la primera tarea del acompañante espiritual es escuchar, hasta percibir esta voz del ser profundo. Para lo cual es instruido por la autorevelación del acompañado y debe después fiarse de ella. 
Escuchar significa: “Descentralizar”, cambiar el centro de gravedad, estar en el otro con todo su ser. No se trata de sus propias experiencias, sino de las de otro. Si, por ejemplo, el acompañante dijera: “Esto me ha pasado a mí también alguna vez”, entonces existe el peligro de no conocer la inconfundible singularidad de la experiencia del otro y de que al mismo tiempo su propia experiencia (y con ella él mismo) se hagan centro. Lo que se le pide, por el contrario, es la desinteresada atención a las palabras que el otro dice y a lo que, entre líneas, queda por decir. Esto requiere un silencio interior, que no espera impacientemente para poder responder y que no tiene necesidad de valorar moralmente al otro y, mucho menos, de enjuiciarlo. Lo que supone una capacidad de compenetración, que ayude al otro a una mayor claridad, también en las experiencias que él mismo observa nebulosas y embrolladas. El ideal es que el acompañante espiritual -tal vez ayudándose de preguntas pertinentes-, le despeje el camino hacia su propia fuente interior, le ayude a la aceptación e interpretación de sus experiencias, y eventualmente le disponga, incluso, a una decisión. En esto el acompañante espiritual debe mantenerse en su puesto, modesto y difícil, que no es ni el de Dios ni el del acompañado y, por eso, tampoco el del que tiene que decidir. 
Reproducido desde AMDG. Piet van Bremmen, El acompañamiento espiritual hoy, “Ignatianish, Eigenart Methode der Gesellschaft Jesu”, obra editada por Michael Sievernich S.J. y Günter Switek, S.J., Herder Verlag, Freiburg im Breisgau, 1990, pgs. 497-512.
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domingo, 24 de abril de 2011

Las Siete Palabras.

  1. Primera palabra: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen»
  2. Segunda palabra: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso»
  3. Tercera palabra: «Mujer, ahí tienes a tu hijo... ahí tienes a tu Madre»
  4. Cuarta palabra: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
  5. Quinta palabra: «Tengo sed»
  6. Sexta palabra: «Todo se ha consumado; todo está cumplido»
  7. Séptima palabra: «Señor, en tus manos en comiendo mi espíritu»
La Resurrección de Jesús no es un milagro, es un misterio. Porque resucitar no es “volver a la vida”, como Lázaro. Resucitar es entrar en una vida nueva, es dejar el tiempo por la eternidad. En Jesús, la Muerte y la Resurrección son dos puntos de una misma trayectoria: muere para resucitar; resucita desde la muerte. Jesús es “el viviente”. Lo bueno es que Jesús sigue resucitando. Él es la primicia para los que mueren. Los que mueren en Cristo resucitan con Cristo. En la vida y en la muerte somos del Señor. Que nadie dude.
Que todos profesen tanta dicha. Porque Jesús no fue devorado por la muerte, nuestra vida tiene un horizonte de salida y de esperanza. ¡Felices Pascuas!

viernes, 22 de abril de 2011

Henry David Thoreau. La enseñanza de la naturaleza.

Henry David Thoreau nació en Concord (Massachusetts), 12 de julio de 1817 - 6 de mayo de 1862) fue un escritor, poeta y filósofo estadounidense, autor de Walden y La desobediencia civil. Thoreau quiso experimentar la vida en la naturaleza, por lo que desde el 4 de julio de 1845 vivió dos años en un bosque cerca de Walden Pond. Abandonó su cabaña el 6 de septiembre de 1847 para vivir con su familia. Walden, que relata su vida en los bosques, fue publicada en 1854. En 1846, Thoreau se negó a pagar impuestos debido a su oposición a la guerra contra México y a la esclavitud en Estados Unidos, por lo que fue encarcelado. De este hecho nace su tratado La desobediencia civil, pionero al proponer algunas ideas como el pacifismo y la no violencia del siglo XX. En este texto se declara uno de los conceptos principales de su ideología: la idea de que el gobierno no debe tener más poder que el que los ciudadanos estén dispuestos a concederle, su ensayo fue influyente en Mahatma Gandhi  y su obra y su ejemplo mantienen todavía una fuerte influencia en los movimientos en defensa de los derechos civiles (el propio Martin Luther King expresó abiertamente su admiración), el pacifismo y el ambientalismo. En 1998, el presidente de los Estados Unidos le propuso como modelo de las mejores prácticas ciudadanas y afirmó la superioridad moral de la desobediencia civil sobre la violencia. Su libro Walden y la observación de la naturaleza en esos años lo dotó de la capacidad para conectarse con su esencia y detectar claramente una conciencia y un liderazgo más humano. Algunos párrafos de su libro así lo demuestran: 
  • Los hombres trabajan bajo la influencia de un error. La parte mejor del hombre muy pronto es arada para abono de la tierra. Por un aparente destino comúnmente llamado necesidad, los hombres se dedican, según cuenta un viejo libro, a acumular tesoros que la polilla y la herrumbre echarán a perder y que los ladrones entrarán a robar. Esta es la vida de un tonto, como comprenderán los hombres cuando lleguen al final de ella, si no lo hacen antes. 
  • La mayoría de los hombres viven una vida de tranquila desesperación. Lo que llamamos resignación no es más que una confirmación de la desesperación. De la ciudad desesperada pasamos al campo desesperado, y tenemos que consolarnos con la magnificencia de los visones y ratas almizcleras. Hasta detrás de los llamados juegos y diversiones de la humanidad se encuentra una desesperación estereotípica, aunque inconsciente. No hay diversión en ellos, porque esta viene sólo después del trabajo. Pero no hacer cosas desesperadas es una característica de la sabiduría. 
  • Ser un filósofo no consiste en tener pensamientos sutiles meramente, ni en fundar una escuela, sino en amar la sabiduría tanto como para vivirla de acuerdo con sus dictados, para llevar una vida de simplicidad, independencia, magnanimidad y confianza. Consiste en resolver no sólo teóricamente algunos problemas de la vida, sino también prácticamente. (...) 
  • El hombre que no cree que cada día contiene una hora más temprana, más sagrada y rosada que la que él ya ha profanado, ha desesperado de la vida, y está avanzando por un camino descendente y oscuro. Luego de un paro parcial de su vida sensitiva, el alma de un hombre, o más bien sus órganos, se refortalecen cada día, y su Genio de nuevo ensaya si puede hacer otra vida noble. Debiera decir que todos los sucesos memorables ocurren durante la mañana y en una atmósfera matutina. 
  • Debemos aprender a volvernos a despertar, y a mantenernos despiertos, no con ayuda mecánica, sino por medio de una infinita espera de la aurora, que no nos abandone en nuestro sueño más profundo. No sé de un hecho que anime más que la incuestionable capacidad del hombre para elevar su vida gracias a un esfuerzo consciente. 
  • Todas las mañanas eran una cariñosa invitación para hacer mi vida con igual sencillez, y puedo decir con igual inocencia, que la misma Naturaleza. He sido un adorador de la aurora, tan sincero como los griegos. Me levantaba temprano y me bañaba en la laguna: era un ejercicio religioso y una de las mejores cosas que hacía. Dicen que en la bañera del rey Tching-Thang estaban esculpidos caracteres que decían: “Renuévate completamente todos los días; hazlo de nuevo y de nuevo y siempre de nuevo.”
  • Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentar sólo los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no sea que cuando estuviera por morir descubriera que no había vivido. No quería vivir lo que no fuera la vida; ¡es tan hermoso el vivir!; tampoco quise practicar la resignación, a no ser que fuera absolutamente necesaria. Quise vivir profundamente y extraer toda la médula de la vida, vivir en forma tan dura y espartana como para derrotar todo lo que no fuera vida.
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domingo, 17 de abril de 2011

La esencia de lo invisible.

Era el octavo día de mi avería en el desierto y había escuchado la historia del comerciante bebiendo la última gota de mi provisión de agua. —¡Ah —le dije al principito—, son muy bonitos tus cuentos, pero yo no he reparado mi avión, no tengo nada para beber y sería muy feliz si pudiera irme muy tranquilo en busca de una fuente! —Mi amigo el zorro..., me dijo...—No se trata ahora del zorro, muchachito...—¿Por qué?
—Porque nos vamos a morir de sed...No comprendió mi razonamiento y replicó:
—Es bueno haber tenido un amigo, aún si vamos a morir. Yo estoy muy contento de haber tenido
un amigo zorro. "Es incapaz de medir el peligro  —me dije  — Nunca tiene hambre ni sed y un poco de sol le
basta..." El principito me miró y respondió a mi pensamiento: —Tengo sed también... vamos a buscar un pozo. ..Tuve un gesto de cansancio; es absurdo buscar un pozo, al azar, en la inmensidad del desierto.
Sin embargo, nos pusimos en marcha. Después de dos horas de caminar en silencio, cayó la noche y las estrellas comenzaron a brillar.  Yo las veía como en sueño, pues a causa de la sed tenía un poco de fiebre. Las palabras del principito danzaban en mi mente. —¿Tienes sed, tú también? —le pregunté. Pero no respondió a mi pregunta, diciéndome simplemente: —El agua puede ser buena también para el corazón...No comprendí sus palabras, pero me callé; sabía muy bien que no había que interrogarlo. El principito estaba cansado y se sentó; yo me senté a su lado y después de un silencio me dijo: —Las estrellas son hermosas, por una flor que no se ve...Respondí "seguramente" y miré sin hablar los pliegues que la arena formaba bajo la luna. —El desierto es bello —añadió el principito. Era verdad; siempre me ha gustado el desierto. Puede uno sentarse en una duna, nada se ve, nada se oye y sin embargo, algo resplandece en el silencio...

—Lo que más embellece al desierto —dijo el principito— es el pozo que oculta en algún sitio...
Me quedé sorprendido al comprender súbitamente ese misterioso resplandor de la arena. Cuando
yo era niño vivía en una casa antigua en la que, según la leyenda, había un tesoro escondido. Sin duda
que nadie supo jamás descubrirlo y quizás nadie lo buscó, pero parecía toda encantada por ese tesoro. 
Mi casa ocultaba un secreto en el fondo de su corazón...—Sí —le dije al principito— ya se trate de la casa, de las estrellas o del desierto, lo que les embellece es invisible.
—Me gusta —dijo el principito— que estés de acuerdo con mi zorro.Como el principito se dormía, lo tomé en mis brazos y me puse nuevamente en camino. Me sentía emocionado llevando aquel frágil tesoro, y me parecía que nada más frágil había sobre la Tierra.
Miraba a la luz de la luna aquella frente pálida, aquellos ojos cerrados, los cabellos agitados por el viento
y me decía: "lo que veo es sólo la corteza; lo más importante es invisible... "
Como sus labios entreabiertos esbozaron una sonrisa, me dije: "Lo que más me emociona de este principito dormido es su fidelidad a una flor, es la imagen de la rosa que resplandece en él como la llama de una lámpara, incluso cuando duerme... " Y lo sentí más frágil aún. Pensaba que a las lámparas hay que protegerlas: una racha de viento puede apagarlas...Continué caminando y al rayar el alba descubrí el pozo. Antoine Saint Exupery
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domingo, 10 de abril de 2011

El Zekr como arquetipo de transformación.

El zekr es la repetición de una palabra o de una frase sagrada. Puede ser el shahâda (el testimonio de la fe), lâ elâha ella-Llâh (traducido habitualmente como: No hay dios sino Dios), pero es a menudo uno de los Nombres o de los Atributos de Dios. Se dice que Dios tiene noventa y nueve nombres, pero el primero entre ellos es Allâh. Allâh es su Nombre supremo y contiene todos sus Atributos divinos.
Cuando Abu Sa′id Aboljeir oyó el versículo coránico, ¡Di Allâh! después déjales que se diviertan en su locura (6,91), su corazón se abrió (Nicholson 1921, p.10). Abandonó sus estudios eruditos y se retiró a la capilla de su casa, donde repitió durante siete años «¡Allâh! ¡Allâh! ¡Allâh!... hasta que por fin cada átomo de mí empezó a gritar en alto ¡Allâh! ¡Allâh! ¡Allâh!»
El zekr  (continuo recuerdo de Dios) consiste en la repetición metódica de ciertos Nombres de Dios, inculcados, a la hora de la iniciación, al discípulo por el maestro.
  • Se corresponde con el sentido del verso del poeta: Durante tanto tiempo se sentó el Amado frente a mi ávido corazón, que éste se transformó del todo en Él. (Magrebi 1990, gazal 156). 
Los sufíes creen que si un discípulo medita constantemente en Dios, su alma se irá gradualmente impregnando de las Cualidades Divinas, y sus tendencias pasionales desaparecerán. 
El objetivo de esta constante invocación de Dios es, en primer lugar, crear en el discípulo una concentración perseverante. El discípulo, que hasta entonces había estado invadido por pensamientos dispersos y por miles de intereses y de deseos, empieza progresivamente a concentrar todo su poder mental en un solo punto, y este es Dios. Gracias al zekr, deja de gastar su energía en agitación mental para concentrarla completamente en el recuerdo de Dios. Queda entonces liberado de conflicto psíquico y dotado de equilibrio, calma y seguridad. 
Mientras practican el zekr los sufíes repiten varios Nombres de Dios, y enfocan su atención no sólo en la pronunciación de los Nombres sino también en su significado. Teniendo en cuenta que el hombre conoce el sentido de las cosas por la palabra, el objetivo de pronunciar constantemente una palabra es el de llegar a realizar su sentido. Los sufíes creen que si uno se fija solamente en la pronunciación del Nombre durante la invocación se trataría tan sólo de idolatría. La palabra en sí no tiene eficacia alguna. Por supuesto, ni que decir tiene que al inicio de la Senda el discípulo no puede evitar el fijarse en la pronunciación misma. Sólo después de algún tiempo empieza a familiarizarse con el sentido espiritual y no formal, y a separar el Nombre de su articulación verbal.
  •  A propósito de esto Rumi dice en su obra Masnawi: Borraré las palabras, los sonidos y los discursos, para poder, sin ellos, conversar contigo. (Rumi 1926, Vol. 1, línea 1740). 
Durante el zekr, el discípulo debe olvidarse no sólo de todo lo que le une a este mundo y al del más allá, sino que debe olvidarse incluso de sí mismo. El discípulo que permanece consciente de que está realizando la invocación ha caído, de hecho, en dualismo y, por tanto, ha profanado la realidad de la Unicidad Divina, el tawhid. Por ello es por lo que en el zekr se suprime la partícula vocativa y, por ejemplo, en lugar de decir "Oh Dios" (yã Allãh) se usa solamente el nombre de Dios. En efecto, si se usara la partícula "Oh" (yã), quedaría claro que alguien se estaba dirigiendo a Dios, mientras que la doctrina de la Unicidad Divina indica, en su raíz, que toda existencia es ilusión, excepto Dios mismo. En realidad se considera al zekr como un torrente que, además de eliminar las cualidades indeseables del discípulo para substituirlas por los Atributos Divinos, elimina, en última instancia, el ego individual de tal manera que no queda rastro del "yo". Este es el final de la Tariqat y el inicio del océano del anonadamiento o fanã en Dios.
...Por mucho que hable de amor o lo defina, cuando llego al amor me avergüenzo de mis palabras. (Rumi 1926, p.10). Si pensás que estás palabras pueden servirle a otro, como vos. Reenvía este artículo mencionando su fuente. www.kiai-ac.blogspot.com