Taichi Saotome, el bailarín del teatro japonés kabuki, gana rápida popularidad en Youtube gracias al video ‘Sword Dance and Shadowgraph’ (El sable y una silueta de sombra). El joven de 20 años es muy conocido y tiene un número considerable de fans por “onnagata”, un hombre que posee el don de de interpretar papeles femeninos. Pero el video, que se difunde rápidamente por las redes sociales, revela otra faceta de su maestría: con una “Katana” (un sable japonés) se defiende contra muchos enemigos con forma de sombra que están proyectados en la pantalla, (¿nuestra propia sombra? NdR.) detrás del actor. Es una actuación interactiva con una imagen generada por computador. La producción se grabó en el Teatro Galaxy de Tokyo, Japón este mes de enero. Taichi Saotome proviene de una familia teatral y desde su niñez la pasó entre las tablas del escenario. “Su maestría refinada y gestos pulidos provocan el deseo pararlos para contemplarles infinitamente". Sus movimientos son más que graciosos, son efímeros, como si volara sin límite de un escenario a otro. Su mirada lánguida, y la maestría excepcional manejando los abanicos, ya han conquistado muchos corazones en Japón. Ahora Taichi Saotome edita los álbumes con sus retratos e interpreta numerosos programas teatrales. Además se le puede ver en dos películas de Takeshi Kitáno, ‘Zatoichi’ y ‘Takeshis’. Fuente: http://actualidad.rt.com/ - Si pensás que esta información pueden servirle a otra persona. Reenviá este mensaje, mencionando sus fuentes, http://www.kiai-ac.blogspot.com/
Artes de Entrenamiento...
- - - - - " En la actualidad Respuesta Existencial, es una propuesta de acompañamiento desde la logoterapia, en forma personalizada para descubrir tu sentido vital. La educación de la Conciencia, a través de la Acción, es un proceso que sostenemos para pequeños grupos, en ámbitos educativos, o laborales. En cada acción, ofrecemos una respuesta al mundo. Somos llamados a responder desde nuestra existencia. La práctica engendra el autoconocimiento y el desarrollo del liderazgo. Promovemos una sociedad sin espíritu de provecho, basada en la “Sabiduría de la no dualidad”....Armónica, ética, íntegra y comprometida con la comunidad global." - - - - -
martes, 1 de marzo de 2011
Las Moléculas de la Emoción.
Se ha demostrado con claridad que la mente, las ideas y las emociones afectan a nuestras moléculas, a nuestra salud física, mucho más de lo que se creía. Las emociones son un puente no solo entre la mente y el cuerpo, sino también entre el mundo físico y el espiritual. Se ha demostrado con claridad que existe una conexión entre la mente y el cuerpo, y es la Psiconeuroendocrinoinmunología la que nos proporciona ahora algunas respuestas, ayudándonos a entender mejor cómo se transforman las emociones en sustancias químicas, moléculas de información que influyen en el sistema inmunológico y en otros mecanismos de curación del cuerpo. Algunos de los trabajos más interesantes en este campo se deben a la doctora Candace Pert, Directora del Departamento de Bioquímica Cerebral del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos. Entre las conclusiones más importantes que se desprenden de su trabajo podemos enunciar:
- Que todas las moléculas poseen un aspecto vibracional y otro de partícula o fisiológico. Las moléculas de las emociones afectan a todas las células del cuerpo.
- Que esas moléculas y las válvulas del corazón, los esfínteres del aparato digestivo, la propia digestión, está todo regido por las moléculas de emoción que tienen una acción física.
- Que el ser humano es su propio productor de drogas, que sólo tiene que volver a aprender a estimular sus drogas endógenas, según sus propias necesidades y deseos. La gama de drogas endógenas abarca desde estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, etcétera. Por lo tanto, se pueden estimular algunas sustancias específicas con ayuda de ciertos métodos personalizados y a través de estos estímulos es posible modificar el curso de nuestra biología.
Cada uno de nosotros posee su propia farmacopea natural -la más fina droguería disponible al menor costo- para producir todas las drogas que necesitemos a fin de poner en marcha nuestro sistema cuerpo-mente, precisamente de la manera en que fue diseñado para funcionar durante siglos de evolución.
La Plasticidad del Cerebro: Examinar ideas, creencias y sentimientos resulta una experiencia de cambio de vida. Las neurociencias han dado origen al concepto de neuroplasticidad, que no es otra cosa que la habilidad natural del cerebro para formar nuevas conexiones. Cada vez que aprendemos y transitamos por experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan. La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modere nuestro cerebro, podemos crear conexiones en él, con solo enfocar nuestra atención en un pensamiento. En cada nueva experiencia, una nueva conexión sináptica se establece en nuestro cerebro con cada sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado. Una nueva relación entre dos de las más de cien millones de células cerebrales se establece de manera inevitable, si la experiencia se repite en un lapso relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo período, la conexión se debilita o se pierde. La plasticidad del cerebro o la capacidad de cambiar su forma física constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología.Las emociones y los recuerdos de las experiencias están codificados en redes neuronales, y las redes neuronales están conectadas al hipotálamo. La buena noticia es que podemos salir de este circuito; todo lo que tenemos que hacer es activar nuevas redes y los químicos comenzarán a fluir internamente logrando el cambio que elegimos realizar. Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos neurobioquímicos; esto es indiscutible, los procesos emocionales al igual que los cognitivos pueden explicarse por el funcionamiento de hormonas y neuronas. Muchos científicos han llegado a observar que son las emociones las que unen la mente y el cuerpo. Esta visión más holística complementa la visión reduccionista, expandiéndola en lugar de reemplazarla, y ofrece una nueva manera de pensar acerca de la salud y la enfermedad.
La Plasticidad del Cerebro: Examinar ideas, creencias y sentimientos resulta una experiencia de cambio de vida. Las neurociencias han dado origen al concepto de neuroplasticidad, que no es otra cosa que la habilidad natural del cerebro para formar nuevas conexiones. Cada vez que aprendemos y transitamos por experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan. La ciencia empieza a entender que, además de permitir que el entorno modere nuestro cerebro, podemos crear conexiones en él, con solo enfocar nuestra atención en un pensamiento. En cada nueva experiencia, una nueva conexión sináptica se establece en nuestro cerebro con cada sensación, visión o sentimiento nunca antes explorado. Una nueva relación entre dos de las más de cien millones de células cerebrales se establece de manera inevitable, si la experiencia se repite en un lapso relativamente corto, dicha conexión se fortalece; si no lo hace en un largo período, la conexión se debilita o se pierde. La plasticidad del cerebro o la capacidad de cambiar su forma física constituye una de las propiedades más asombrosas en el campo de la neurobiología.Las emociones y los recuerdos de las experiencias están codificados en redes neuronales, y las redes neuronales están conectadas al hipotálamo. La buena noticia es que podemos salir de este circuito; todo lo que tenemos que hacer es activar nuevas redes y los químicos comenzarán a fluir internamente logrando el cambio que elegimos realizar. Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos neurobioquímicos; esto es indiscutible, los procesos emocionales al igual que los cognitivos pueden explicarse por el funcionamiento de hormonas y neuronas. Muchos científicos han llegado a observar que son las emociones las que unen la mente y el cuerpo. Esta visión más holística complementa la visión reduccionista, expandiéndola en lugar de reemplazarla, y ofrece una nueva manera de pensar acerca de la salud y la enfermedad.
Nuestros genes no están enterrados en nuestra biología a una profundidad remota de nuestra consciencia y preocupaciones cotidianas. Muy por el contrario, nuestros genes se manifiestan en todo momento en respuesta a todo lo que estimula nuestra curiosidad, nuestra sorpresa y fascinación. Nuestros genes están expresados en el drama continuamente cambiante del fluir de eventos significativos de la vida. Nuestros genes se activan y se desconectan en respuesta a nuestras esperanzas, deseos, fantasías y sueños. Esta capacidad de respuesta es la responsable del hecho de que el determinismo genético, tal vez en poco tiempo, se transforme en un mito...
Fuente original: Fundación Salud. Si pensás que esta información y comentarios pueden servirle a otra persona. Reenviá este mensaje, mencionando su fuente de difusión secundaria, http://www.kiai-ac.blogspot.com/
jueves, 24 de febrero de 2011
Similia Similibus Curantur.
Las Artes Marciales y el pensamiento oriental han despertado un inusitado interés en las últimas décadas, debido no sólo a la necesidad de autodefensa ante la violencia reinante en las grandes ciudades, para lo cual las técnicas de Extremo Oriente parecen aportar una panacea, por lo demás discutible, sino por una causa mucho más importante: la necesidad imperiosa del hombre de hoy de encontrar respuesta a los grandes enigmas de su existencia.
Frente a un mundo de eterna dualidad, el hombre occidental mira hacia Asia en espera de una respuesta que satisfaga su sed, no sólo de conocimiento real, sino de calma y de serenidad interior, ese extraño estado que, aparentemente, sigue siendo patrimonio de los grandes sabios de Oriente.
Hace algún tiempo, un periodista entrevistaba a un antiguo sacerdote europeo que durante más de treinta años había sido misionero en la India. Este hombre singular, promotor de grandes obras humanitarias en beneficio del pueblo indio, era también un profundo conocedor de la historia y la mística de los adeptos brahamanes y amante de la filosofía de oriente. El periodista, ávido de sensaciones, pregunto al humilde genio: “¿Que prefiere usted más, Europa o Asia?”. La insólita respuesta, que posiblemente dejara perplejo al profanador de templos, no se hizo esperar: “Cuando cierro los ojos, es Oriente; cuando los abro, es Occidente…”Esta magistral declaración llevaba implícita una sobrecogedora y profunda enseñanza. En efecto, al igual que en las perlas, la parte más pura de un hombre es su oriente. Ese mundo interior es la dirección que inexorablemente es preciso tomar en un determinado en el estudio de cualquier ciencia, arte o filosofía. El secreto sigue siendo la entrada en sí mismo.
El meditante muere dos veces al día, nos dice la tradición sufí. El artista, el místico, el filósofo o el adepto de las artes marciales-un poco de todo ello- debe esforzarse en saber morir a cada momento de su existencia, fundirse en cada gesto, proyectarse en cada flecha o cortarse a sí mismo en cada tajo del sable. Encontrar en su propio interior la fuente única del verdadero conocimiento trascendental y la inspiración. Esta es la ley básica del verdadero progreso y la enseñanza mil veces repetida y jamás del todo comprendida de los grandes maestros de la vida. La lucha exterior es siempre la consecuencia visible de la propia guerra interior, la eterna batalla del alma por la conquista de sí misma.
Las Artes Marciales, a condición de ser estudiadas dentro de un marco espiritual, aparecen como técnicas de una extraña eficacia en la búsqueda del equilibrio y la paz interior. El lector no iniciado en la práctica de esta ciencia milenaria de la evolución, se preguntará con toda justicia cómo se puede llegar a la paz a través de la violencia. Por respuesta, evocaríamos el antiguo principio paracélsico de la medicina homeopática: similia similibus curantur! Lo similar se cura con lo similar.
Nota de redacción: La "ley de similitud" de Hahnemann. La teoría de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, siguiendo el principio enunciado como similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’). A este axioma se le denomina "ley de similitud".
El concepto homeopático de enfermedad difiere del de la medicina convencional: considera que la raíz del mal es espiritual (energético) en vez de física, y que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser, si no se tratan a tiempo, síntomas mentales, conductuales y por último físicos. Como resume G. Weissmann, para Hahnemann la enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la fuerza vital.
Frente a un mundo de eterna dualidad, el hombre occidental mira hacia Asia en espera de una respuesta que satisfaga su sed, no sólo de conocimiento real, sino de calma y de serenidad interior, ese extraño estado que, aparentemente, sigue siendo patrimonio de los grandes sabios de Oriente.
Hace algún tiempo, un periodista entrevistaba a un antiguo sacerdote europeo que durante más de treinta años había sido misionero en la India. Este hombre singular, promotor de grandes obras humanitarias en beneficio del pueblo indio, era también un profundo conocedor de la historia y la mística de los adeptos brahamanes y amante de la filosofía de oriente. El periodista, ávido de sensaciones, pregunto al humilde genio: “¿Que prefiere usted más, Europa o Asia?”. La insólita respuesta, que posiblemente dejara perplejo al profanador de templos, no se hizo esperar: “Cuando cierro los ojos, es Oriente; cuando los abro, es Occidente…”Esta magistral declaración llevaba implícita una sobrecogedora y profunda enseñanza. En efecto, al igual que en las perlas, la parte más pura de un hombre es su oriente. Ese mundo interior es la dirección que inexorablemente es preciso tomar en un determinado en el estudio de cualquier ciencia, arte o filosofía. El secreto sigue siendo la entrada en sí mismo.
El meditante muere dos veces al día, nos dice la tradición sufí. El artista, el místico, el filósofo o el adepto de las artes marciales-un poco de todo ello- debe esforzarse en saber morir a cada momento de su existencia, fundirse en cada gesto, proyectarse en cada flecha o cortarse a sí mismo en cada tajo del sable. Encontrar en su propio interior la fuente única del verdadero conocimiento trascendental y la inspiración. Esta es la ley básica del verdadero progreso y la enseñanza mil veces repetida y jamás del todo comprendida de los grandes maestros de la vida. La lucha exterior es siempre la consecuencia visible de la propia guerra interior, la eterna batalla del alma por la conquista de sí misma.
Las Artes Marciales, a condición de ser estudiadas dentro de un marco espiritual, aparecen como técnicas de una extraña eficacia en la búsqueda del equilibrio y la paz interior. El lector no iniciado en la práctica de esta ciencia milenaria de la evolución, se preguntará con toda justicia cómo se puede llegar a la paz a través de la violencia. Por respuesta, evocaríamos el antiguo principio paracélsico de la medicina homeopática: similia similibus curantur! Lo similar se cura con lo similar.
Nota de redacción: La "ley de similitud" de Hahnemann. La teoría de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, siguiendo el principio enunciado como similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’). A este axioma se le denomina "ley de similitud".
El concepto homeopático de enfermedad difiere del de la medicina convencional: considera que la raíz del mal es espiritual (energético) en vez de física, y que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser, si no se tratan a tiempo, síntomas mentales, conductuales y por último físicos. Como resume G. Weissmann, para Hahnemann la enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la fuerza vital.
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domingo, 20 de febrero de 2011
Thick Face, Black Heart.
En 1949, mientras el ejército comunista de Mao se acercaba a Shanghái, una familia se embarcó en lo que iba s ser el último vuelo comercial que salió de China. Chin-Ning Chu, con solo 3 años de edad, había nacido en un mundo de opulencia, pero cuando ella y su familia aterrizaron en Taiwán tuvieron que empezar de nuevo. Con poco más de 20 años se trasladó de nuevo, esta vez a Estados Unidos. Llevaba dos libros consigo: la obra famosa de Sun Tzu, “The Art of War” (El Arte de la Guerra), y un tomo más oscuro de Lee Zhong Wu, “Thick Black Theory” (La teoría de un negro oscuro). Había algo en este último libro que Chu sabía que era importante. Publicado en 1911, ella lo describe como una “discusión franca de los usos de la crueldad y la hipocresía”, que suponía un desafío tal para los poderosos que en seguido fue prohibido. El libro se convertiría en una importante fuente para la personal filosofía de la vida y los negocios de Chin-Ning Chu, expresada en Thick Face, Black Heart: The Asian Path o Thriving, Winning an Succeding” (Rostro impenetrable, corazón oscuro): El camino asiático hacia la prosperidad, las ganancias y el éxito. ¿Qué significa la parte del título “Rostro impenetrable”? Chu simplemente combinó el concepto asiático de rostro (guardar las apariencias) y el concepto occidental de una piel densa para dar lugar al concepto “Rostro impenetrable”, queriendo decir una propia imagen que nos permite ignorar las críticas. Ella observa que si uno desea no gustar a la gente, llegará lejos. Chu señala que “el mundo tiene una tendencia aceptar el propio juicio que tenemos de nosotros mismos”. Si usted muestra confianza en sí mismo, la gente de manera natural querrá dejarle triunfar. En cambio, las dudas sobre uno mismo crean una percepción de incompetencia. El ejemplo que se da es el del coronel Oliver North y el asunto denominado “Irán contra”. Debido a que nunca dudó de que sus acciones fueran las de un patriota y no las de un criminal, el público y el jurado al final le creyeron. “Un hombre menos convencido de su propia rectitud habría sido más severamente castigado por sus crímenes y condenado al ostracismo por el público” Lo que usted crea sobre sí mismo, el mundo lo creerá de usted”. Mientras el concepto del rostro impenetrable tiene que ver con como le ven a uno los demás, la idea del corazón oscuro tiene que ver con e hecho de conseguir los propios objetivos. La persona con un corazón oscuro puede parecer falta de compasión sin embargo, la compasión puede ser corta de miras. Si un jefe no puede hacer que unos cuantos empleados pierdan el empleo, dice Chu, puede que acabe presenciando el colapso de toda la empresa. A veces, por el hecho de mantenerse fiel a los propios objetivos y conseguir un resultado que sea mejor de manera global, se acaba mostrando una imagen de “mala persona”.
Aprecie que todo el mundo tiene un instinto asesino, y que a veces se tiene que recurrir a él. Chu escribe que existe un correlación directa entre la voluntad de usar nuestro instinto asesino y nuestro éxito en la vida.
Existen grado de “impenetrabilidad del rostro y oscuridad del corazón”. Algunas personas harán lo que sea para obtener un resultado, sin preocuparse por como afectará a los demás. Este es el corazón oscuro de estafadores y malas personas, quienes acabarán por entender que la mayoría de sus fracasos se deben a sus propios defectos de carácter. El nivel más elevado de un corazón oscuro se alcanza cuando no estamos gobernados por nuestros defectos y emociones, llevando a cabo acciones dirigidas por nuestro espíritu autentico. “Contrariamente al entendimiento común, las acciones de un buen hombre no son siempre amables. Pueden se desconsideradas, frías y desapasionadas”
Chu señala que los mejores cirujanos son aquellos que se concentran en la tarea que tienen en sus manos, minimizando el dolor del paciente. Son crueles para ser amables. Esta el la “manera del guerrero”.
Admita que todos los seres humanos son una combinación de oscuridad y luz. El universo está lleno de opuestos que necesitan del “otro” para existir. Para tener la fuerza necesaria para vivir plenamente, usted debe apreciar y utilizar todos los aspectos de su carácter. Si desea presentarse a sí mismo como alguien dulce, perderá cualquier oportunidad que requiera mostrarse agrio o endurecido.
Si piensa naturalmente de forma negativa, saque el mayor provecho de ello y no intente adoptar un falso espíritu positivo. No caiga en la trampa, dice Chu, de pensar que debe cambiar para poder alcanzar el éxito. Usted puede triunfar tal como es.
El problema con la “virtud” es que puede conducirnos a una conducta severa o incluso violenta. Si alguien se considera a sí mismo virtuoso, ha preparado el terreno para una caza de brujas de gente que considera que están faltos de virtud. El practicante del rostro impenetrable y el corazón oscuro sabe que la virtud es una limitación; lo que importa es si una persona tiene el valor e expresar su plena personalidad en su vida y su trabajo. En Occidente la gente se ha embutido en los conceptos del bien y el mal, blanco y negro. Pero la realidad, que la mayoría de la gente asiática acepta, es que existe una gran gama de grises.
Necesitamos aprender que podemos ser buenos en el arte de la decepción sin necesidad de engañar. También debemos apreciar que a veces, para conseguir algo importante y que valga la pena, es difícil que no exista un elemento de decepción en nuestras acciones.
El libro hace énfasis en Abraham Lincoln, quien en su lento ascenso al poder siguió la opinión mayoritaria sobre la segregación y la esclavitud. Sabía que si no hubiese hecho, no hubiese conseguido poder. Sin embargo, con una sólida victoria electoral a sus espaldas hizo el famoso discurso de Gettysburg proclamando que “todos los hombres han sido creados iguales”…
Nacida en Tienjin, China creció como católica pero también inmersa en las enseñanzas budista, taoístas y de Confucio. Actualmente vive en USA, y es presidenta de la Asian Marketing Consultants y presidenta de la Strategic Learning Institute. Otros libros suyos son: The Asian Mind Game, The Secrets of the Rainmaker, The Working Woman´s Art of War y Do Less, Achieve More. “Haga menos, consiga más”.
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jueves, 17 de febrero de 2011
No te necesito para ser feliz.
Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás. Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación. Necesitas valorarte para valorar, quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar,ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí. Ninguna relación te dará la paz que tu mismo no crees en tu interior. Ninguna relación te brindará felicidad que tu mismo no construyas. Solo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: "No te necesito para ser feliz". Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer. Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unen para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra. Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones. Por eso, ámate mucho, madura, y el día que puedas decirle a la otra persona "Sin ti me lo paso bien", ese día estarás más preparado para vivir en pareja.
Nos hemos educado en la idea de la "media naranja", en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud. Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido "y vivieron felices". Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos. Entonces aparecen frases como "el otro me hace sufrir" , "el otro no comprende" y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie, y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad. Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros. Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales... pero vale la pena. Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos...Autor Desconocido. Fuente. http://www.encuentrosignacianos.org
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Nos hemos educado en la idea de la "media naranja", en que somos seres incompletos que necesitamos del otro para hallar la sensación de plenitud. Los cuentos de hadas siempre terminan con el encuentro del príncipe azul y el consabido "y vivieron felices". Y creemos en esos cuentos. Y nos empecinamos en habitarlos. Entonces aparecen frases como "el otro me hace sufrir" , "el otro no comprende" y permanecemos atados a relaciones donde seguimos esperando que algo externo a nosotros cambie, y nos traiga la paz, el equilibrio, el amor, la felicidad. Nada encontraremos en el otro si primero no lo hallamos en nosotros. Es un largo proceso que puede tomarnos toda la vida, y al transitar ese camino, nos encontramos con partes nuestras que preferiríamos no reconocer, con dolores, con miserias personales... pero vale la pena. Antes de acudir al encuentro del otro, deberíamos intentar el encuentro con nosotros mismos...Autor Desconocido. Fuente. http://www.encuentrosignacianos.org
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domingo, 6 de febrero de 2011
Los tres venenos – la fuente de los problemas.
Conforme se profundizan y se hacen más complejos los problemas de nuestro planeta, la posibilidad de que la humanidad deshaga la destructiva red que hemos tejido puede parecer cada vez menos fácil de creer. La esperanza que ofrece el budismo a esta penetrante sensación de incertidumbre está en la perspectiva de que dado que todos los males de nuestro mundo han sido creados por los seres humanos, está en nuestras manos resolverlos. Tanto los problemas como sus soluciones existen dentro de nosotros.
El budismo comenzó como una valiente y humana confrontación con la realidad del sufrimiento. Su impulso originario no estuvo en el retiro o en el escape de los desafíos y contradicciones de la vida. Por el contrario, la práctica budista podría definirse, en términos amplios, como una lucha por extraer y hacer brillar la sabiduría del hombre en la vida y la sociedad. Una comprensión minuciosa de las causas de la miseria humana es un punto de partida para esta filosofía. De esta manera, Nichiren escribe, "Se llama buda a aquel que está profundamente iluminado con respecto a la naturaleza del bien y el mal, desde la raíz hasta sus ramas y hojas". En la raíz de la miseria humana, el budismo ve tres impulsos destructivos: la avaricia, la ira y la estupidez, a los que llama los "tres venenos". Estos son la esencia de todas las ilusiones y las funciones negativas de la vida que impiden la realización de todo nuestro potencial para la felicidad y la creatividad. De los tres venenos, la estupidez es el más fundamental, debido a que facilita la avaricia y la ira. Aquí, la estupidez significa ignorancia (pasiva o voluntaria) de la verdadera naturaleza de la vida. Es la ceguera a la realidad de nuestra interrelación –no simplemente relación y dependencia mutua, sino la conexión de la extensión de cada una de nuestras vidas con la extensión de todas las formas de vida del universo; el hecho de que cada uno de nosotros sea un componente vital de la vida misma y un nexo de inmensas posibilidades. Porque oscurece la verdad de la vida, la naturaleza iluminada, esta ignorancia también es conocida como "oscuridad fundamental". Nuestro más profundo sentido de realización yace en la experiencia de esta conexión y en las acciones que la mantienen. Sin embargo, bajo la influencia de esa ignorancia, buscamos la realización mediante el logro de adquisiciones y posesiones (objetos, fama, poder, y así sucesivamente). La avaricia es el impulso descontrolado por concretar esos deseos, incluso a costa de la infelicidad de los demás. Inevitablemente, esas búsquedas conducen únicamente a una sensación de frustración. La ira es el impulso violento que brota de la misma orientación egocéntrica. No sólo es furia explosiva, sino también resentimiento, envidia –todas las emociones insidiosas, fundamentalmente autodestructivas, del ego herido. Estos venenos, de esta manera, socavan nuestra felicidad individual, impiden nuestras relaciones y dificultan el despliegue de nuestro extraordinario potencial creativo. Su influencia, sin embargo, va más allá de esto. En un nivel social ellos emanan de la vida interior de las personas y se convierten en causa de conflictos, opresión, destrucción ambiental y flagrantes desigualdades entre las personas. Un texto budista expresa lo siguiente: "Porque la ira se incrementa en intensidad, ocurren los conflictos armados. Porque la avaricia se incrementa en intensidad, surge la hambruna. Porque la estupidez se incrementa en intensidad, estalla la peste. Y porque ocurren estas tres calamidades, los deseos mundanos (la ilusión) se hacen más numerosos y poderosos que nunca. Las falsas percepciones florecen más y más". Desde la perspectiva del budismo de Nichiren, los tres venenos son un aspecto inherente a la vida y nunca se pueden erradicar completamente. En realidad, un enfoque religioso basado en la eliminación de estos venenos de la vida simplemente puede engendrar hipocresía. En la tradición de Nichiren la práctica budista puede ser descrita como un proceso para transformar constantemente la energía de estos impulsos ilusorios y redirigirlos hacia la creación de valor. En un sentido más general, es a través de la lucha espiritual por orientar continuamente nuestra vida hacia el respeto a los demás y por trabajar por el mayor bien de todos que podemos trascender y modificar estos venenos. En este proceso, la energía destructiva de la ira, por ejemplo, se sublima en una fuerza protectora que puede contrarrestar la injusticia, evitando que seamos simplemente arrastrados por las fuerzas externas o que se aprovechen de nosotros los malintencionados. El diálogo que tiene como base la voluntad de conectarse genuinamente con las personas en una actitud de respeto y aliento mutuos es una poderosa clave en este proceso transformador. Esencialmente, el establecimiento de la paz y la seguridad sobre nuestro planeta depende de un cambio interior en la vida de las personas. Como lo establece la constitución de la UNESCO, "Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz". El sentido de responsabilidad por buscar continuamente el desarrollo de nuestro potencial para el bien creativo, es la clave para el empoderamiento del ser humano y para el comienzo de la más amplia transformación del planeta.
[Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de octubre de 2005.]
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| Los ignorantes del Enola Gay. |
[Cortesía de la revista SGI Quarterly, edición de octubre de 2005.]
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domingo, 9 de enero de 2011
El maestro enseña por lo que es.
Los valores constituyen un aspecto esencial en la educación y en la formación de las personas. Desde la comunicación favorecemos el crecimiento transmitiendo valores claros y testimoniando con nuestra vivencia sus beneficios. La vida es el camino privilegiado para transmitir valores: el respeto enseña respeto, la acogida enseña acogida, la verdad enseña verdad, la alegría enseña alegría... Si queremos ayudar a los demás a crecer en valores, debemos demostrar que es posible hacerlo creciendo nosotros mismos. El rumbo de mi vida, y el ejemplo que doy, dependen fundamentalmente del camino que tomo para buscar la felicidad: la busco en los ídolos del mundo, el tener, el poder, el placer; o la busco en los valores trascendentes, el ser, la verdad, la justicia, la fraternidad, el servicio...
- Utilizar el tiempo necesario para hablar y promover los valores que vivo.
- Identificar acciones concretas que son expresiones de la vivencia de valores.
- Partir de mis convicciones y verificar cómo se encarnan en mi vida.
- Distinguir valores esenciales, valores perennes, de valores secundarios, que pueden evolucionar con la cultura y el tiempo.
- Cuando afirmo un valor, cuido la coherencia del lenguaje: que los gestos digan lo mismo que las palabras.
Clasificar y conocer mis valores.
Centro "En Todo Amar Y Servir" Padre Raúl Bradley SJ.
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- «Cuida tu vida que es el único evangelio que mucha gente puede leer». (Helder Cámara).
- «Lo que eres habla tan fuerte que no entiendo lo que dices». (Proverbio).
- «Más que por lo que dice, el maestro enseña por lo que es». (Anthony de Mello).
- Estar seguro de enviar mensajes claros sobre sus valores.
- Estar dispuesto para evolucionar y crecer.
- Mantenerse informado en materia de valores.
- Utilizar el tiempo necesario para hablar y promover los valores que vivo.
- Identificar acciones concretas que son expresiones de la vivencia de valores.
- Partir de mis convicciones y verificar cómo se encarnan en mi vida.
- Distinguir valores esenciales, valores perennes, de valores secundarios, que pueden evolucionar con la cultura y el tiempo.
- Cuando afirmo un valor, cuido la coherencia del lenguaje: que los gestos digan lo mismo que las palabras.
Clasificar y conocer mis valores.
- ¿Cuáles son mis valores?
- Hacer una Lista de mis valores.
- Enumerarlos según prioridad, según su importancia para mí.
- Calcular aproximadamente cuánto tiempo, durante la semana, dedico a e valores: para practicarlos, hablar de ellos, promoverlos en mi ambiente.
- Comparar mis valores con los valores de mi familia o de mi grupo.
- Los valores que vivo:
- Elegir tres valores que corresponden a mis convicciones.
- Para cada uno de ellos, encontrar tres acciones concretas realizadas ultimamente (hoy, ayer, hace una semana, este mes).- Ejemplo: para el valor familia: el domingo me senté a conversar con mis hijos varones, «ayer almorcé con mi hermano Juan», «acompañé a mi esposa a caminar».

Escudo de valores (personal - familiar - grupal).
Dibujar (en un escudo dividido como muestra la imagen). Luego completar según las indicaciones:
- Lo que considero que es el mayor logro de mi vida.
- El valor más importante para mí
- La principal cualidad en mi familia.
- Aquello que más desearía lograr en mi vida.
- El valor que yo desearía ver que viven y comparten todas las personas.
- Cuatro cualidades mias que las personas recordarán después de mi muerte.Centro "En Todo Amar Y Servir" Padre Raúl Bradley SJ.
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sábado, 8 de enero de 2011
La acción desinteresada.
La acción es real sólo si su fuente es la esencia. El acto más real, el más fundamental es la presencia de la esencia. Existe una acción que habitualmente se considera espiritual o esencial como es la del servicio desinteresado. Muchos sistemas y enseñanzas se centran en él como método y objetivo de su programa de trabajo interior. Se considera que el servicio es liberador porque implica desinterés y generosidad, y porque la actitud centrada en uno mismo es la principal barrera contra el desarrollo interior.
Una vez más, se trata de algo muy engañoso, porque si una persona no conoce la esencia, es imposible decir si su acción es egoísta o desinteresada. Esto es así porque el yo emocional actúa principalmente según motivaciones inconscientes. Una persona podría pensar que está sirviendo desinteresadamente a otra, o a la humanidad, o a Dios, pero con mucha frecuencia lo hace por una idea o ideal que, principalmente, viene determinado por intereses inconscientes egoístas. Podemos ver un ejemplo corriente en la persona que siempre está tratando de ser buena y servir, supuestamente, a Dios, pero que inconscientemente está tratando de propiciar su superyo, que proyecta en su idea de Dios.
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| Mudra de la intención |
Además, decir que el servicio implica acción desinteresada resulta vago, poco claro y no necesariamente exacto. La existencia del yo emocional o falsa personalidad no niega la existencia de un yo real. De hecho, la esencia es el verdadero yo, aunque se le llama con otros nombres. En este contexto, ¿qué significa ser egoísta, y qué significa prestar desinteresadamente un servicio?
Digamos que para una persona que conoce la esencia, el servicio consiste en servir a la esencia. Podría tratarse de la propia esencia o la de otro ser, de la esencia de la humanidad como un todo o de la naturaleza y la esencia de todo lo que existe. De ahí que el verdadero servicio no sea cuestión de servir a otra persona. No es servir a la falsa personalidad, ya sea la propia o la de otros. Es servir a la esencia.
Entendemos que el verdadero servicio únicamente puede llevarse a cabo por alguien que conoce la esencia. El servicio desinteresado significa ponerse en acción, pero no centrándose en torno a la personalidad falsa sino en la esencia. En la esencia no hay egoísmo porque no existe una separación defensiva entre uno mismo y los demás. Cuando una acción sirve a la esencia propia, automáticamente sirve a la esencia de todos los demás. Por eso, podemos decir que el servicio es la verdadera acción egoísta, la acción que sirve al verdadero ser. El servicio de las personas que no conocen la esencia debería estar guiado por alguien que sí la conozca, pues de otra manera es probable que se convierta en explotación, tanto por parte del propio superyo como por el de la otra persona. Moralmente, el servicio no es una buena acción. No tiene nada que ver con la moralidad. El servicio es la acción o el trabajo útil y necesario que se necesita para la realización y el desarrollo de la esencia, sin relación con los límites del yo y el otro.Almaas " La Esencia"
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viernes, 31 de diciembre de 2010
Entrenamiento.
Me dijeron que un maestro de sable ya anciano había dicho esto: "El Samurai debe entrenarse toda su vida", y para ello hay una razón. Al principio, incluso en caso de práctica regular, uno no tiene la sensación de progresar. Uno se sabe poco hábil y ve a los demás a su propia imagen. En este estadio es inútil precisar que no se es de ninguna utilidad al servicio del Daimio. Cuando se alcanza un estadio mediano, uno no es todavía de gran utilidad pero toma conciencia de sus deficiencias y empieza a notar las imperfecciones de los otros. Cuando un Samurai alcanza un nivel superior, es capaz de tomar, por propia iniciativa, decisiones en cualquier situación, de tal manera que ya no necesita los consejos de los otros. Un Samurai es, podemos decirlo, útil al Daimio. Luego, por encima de este nivel, están aquellos cuyo rostro jamás revela lo que piensan, los que no hacen jamás gala de su habilidad, que fingen ignorancia e incompetencia. Y lo que es más: respetan la habilidad de los otros. Para muchos, ésta es la ambición más alta. Pero a un nivel todavía más elevado existe un dominio que supera la habilidad del común de los mortales. El que se compromete a fondo en la Vía de este campo, toma conciencia de que su entrenamiento será ilimitado y que no podrá estar jamás satisfecho de su trabajo. Por esto un Samurai debe conocer sus debilidades y pasar su vida corrigiéndolas sin jamás tener el sentimiento de haber hecho ya lo suficiente. No debe, naturalmente, tener demasiada confianza pero tampoco sentirse inferior. Entre las proclamaciones públicas que ha hecho el Señor Naoshige, se encuentra la siguiente: "Las decisiones importantes deben ser tomadas con calma". Ittei Ishida (sabio confucionista de Han Sagan y maestro Jocho Yamamoto) explica: "Los asuntos menores deben ser estudiados con seriedad. Hay pocos problemas realmente importantes, solamente se presentan más de dos o tres en toda una existencia. Una reflexión cotidiana os convencerá. Es por ello que es indispensable prever lo que conviene hacer en caso de crisis. Cuando ésta se manifieste, habrá que acordarse de la solución, para resolverla en consecuencia. Sin una preparación cotidiana, cuando sobrevenga una crisis delicada, se será incapaz de tomar una decisión rápida, lo que conlleva el riesgo de consecuencias desastrosas". ¿No es entonces posible decir que para poder tomar con calma decisiones importantes, hay que prepararse cada día con resolución?
La vía del Samurai exige, entre otras cosas, que se esté siempre dispuesto a someter a prueba la firmeza de su resolución. Noche y día, el Samurai debe seccionar sus pensamientos prepara una línea de acción. Según las circunstancias, puede ganar o perder. Pero evitar el deshonor es un hecho distinto de la victoria o de la derrota; para evitar el deshonor tal vez le será necesario morir. Pero si, desde el principio, las cosas no se desarrollan como había previsto, debería intentarlo de nuevo. Para ello, ninguna sabiduría ni habilidad particular son precisas. El Samurai valiente no piensa en términos de victoria o derrota; combate fanáticamente hasta la muerte. Sólo de este modo realiza su destino.
No es bueno tener fuertes convicciones personales. Si, al perseverar y concentrarse, un Samurai adquiere opiniones muy marcadas, podrá estar tentado a pensar con precipitación que ya ha alcanzado un buen nivel de realización. Esto debe ser desaconsejado formalmente. Un Samurai debe, por asiduidad, llegar primeramente a la maestría absoluta de los principios básicos y luego continuar su entrenamiento de tal manera que sus técnicas lleguen a la madurez. Un Samurai no debe jamás relajar su esfuerzo sino que debe perseverar toda su vida en el entrenamiento. Pensar que uno puede relajar la disciplina del entrenamiento porque simplemente ha hecho algún descubrimiento personal, es el colmo de la locura. Un Samurai debe estar constantemente animado por el pensamiento siguiente: "En tal o cual punto todavía disto mucho de la perfección" y consagrar toda su vida más y más al perfeccionamiento, buscando asiduamente la vía verdadera. Es por una práctica así que se puede encontrar la Vía.
No hace aún cincuenta o sesenta años que los Samuráis hacían sus abluciones cada mañana, se afeitaban la cabeza y perfumaban el moño. Luego se cortaban las uñas de las manos y de los pies, las limaban con piedra pómez y luego las pulían con hierba Kogane. No mostraban jamás señal alguna de pereza en este asunto y se cuidaban con atención. Después el Samurai verificaba su sable largo y su sable corto para comprobar que el óxido no los deterioraba; les quitaba el polvo y los limpiaba para cuidar su brillo. Tomar tal cuidado de su apariencia puede parecer una manifestación de fatuidad pero esta costumbre no provenía de una inclinación para la elegancia o lo romancesco. Uno puede ser llamado en cualquier momento a librar una dura batalla; si se muere habiendo descuidado su pulcritud, se da muestra de una relajación general de las buenas costumbres y uno se expone al desprecio y al descuido del adversario. Esta es la razón por la cual los viejos y jóvenes Samuráis han aportado siempre un gran cuidado en su presentación. Un escrúpulo tal puede parecer una pérdida de tiempo y una ocupación muy fútil, pero forma parte de la vida del Samurai. En realidad, ello precisa menos esfuerzo y tiempo de lo que parece. Si quiere estar dispuesto a morir, un Samurai debe considerarse ya muerto; si es diligente en su servicio y se perfecciona en las artes militares, no se cubrirá jamás de vergüenza. Pero si se dedica a hacer egoístamente lo que le plazca, en caso de crisis de deshonrará. Incluso, no será jamás consciente de su deshonra. Si nada le importa, excepto el hecho de no estar en peligro y de sentirse feliz, se descuidará de una manera completamente lamentable.
Es seguro que un Samurai que no está preparado para morir, morirá de una muerte poco honorable. En cambio, si consagra su vida a preparar su muerte, ¿cómo podría tener un comportamiento despreciable? Uno debería reflexionar seriamente al respecto y armonizar su conducta en consecuencia.
HAGAKURE. (Oculto bajo las hojas)
Jocho Yamamoto
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viernes, 24 de diciembre de 2010
Solo; cuando te lo propongas.
Nuestro regalo para todos esta Navidad es bien simple: es un pequeño llamado de atención a la grandeza de la Natividad, a ese maravilloso Ser que reside en cada uno de nosotros y que nace -se expresa a la vida- sólo cuando nos lo "PROPONEMOS". Hoy precisamente, la Noche de Navidad, cuando esperamos al Niñito Jesús, es idónea para recordar y verificar que Todo lo que decidamos y nos propongamos llevar a cabo, así será. Nuestro regalo es el siguiente poderoso decreto que a buena hora nos regaló Gerardo Schmedling Torres: Yo Decido: Amar y respetar a todos los seres vivientes, reconociendo la perfección que cada uno manifiesta. Aceptar todos los sucesos de la vida y la función que a cada quien le corresponde cumplir. Asumir las experiencias y sucesos de mi vida, como los necesarios para el desarrollo de mi comprensión de Amor.Actuar con serenidad frente a toda situación de la vida, comprendiendo que la paz es la herramienta del Amor. Agradecer todo lo que aprendo de las dificultades que la vida me presenta. Valorar y disfrutar de todo lo que tengo, comprendiendo que es perfecto para mí. Adaptarme al medio que yo mismo escogí, para lograr en él, una vida llena de satisfacción. Respetar totalmente la experiencia de los demás, y ganarme la confianza de las personas. Aprovechar sabiamente el destino que yo mismo diseñé y toda oportunidad que la vida me presente. Flexibilizar mi mente para acelerar mi crecimiento espiritual. Ceder y permitirme experimentar otros puntos de vista, para así acabar con mi ego y mis limitaciones. Igualarme con los demás para poder servirles y llevarles, con mi apoyo, un mensaje de Amor.
Una contribución de nuestros amigos, Yvonne Betenyane C. Oscar Ayala A. Asociación Humanista para el Ser Integral - Cali, Colombia.
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