Artes de Entrenamiento...

- - - - - " En la actualidad Respuesta Existencial, es una propuesta de acompañamiento desde la logoterapia, en forma personalizada para descubrir tu sentido vital. La educación de la Conciencia, a través de la Acción, es un proceso que sostenemos para pequeños grupos, en ámbitos educativos, o laborales. En cada acción, ofrecemos una respuesta al mundo. Somos llamados a responder desde nuestra existencia. La práctica engendra el autoconocimiento y el desarrollo del liderazgo. Promovemos una sociedad sin espíritu de provecho, basada en la “Sabiduría de la no dualidad”....Armónica, ética, íntegra y comprometida con la comunidad global." - - - - -

viernes, 18 de abril de 2014

Un "presente absolutamente perfecto"

¿Para qué sirve zazen?. Ante esta pregunta Kodo Sawaki respondía que zazen no sirve para nada. Su finalidad no es servir para algo, conseguir alguna cosa, sino practicar y profundizar el despertar. Practicar zazen es practicar el despertar en si mismo, nada le falta ni nada le sobra. Issho Fujita, heredero del dharma de Koho Watanabe (séptimo abad de Antaiji y segundo después de Kodo Sawaki) profundiza en este texto sobre el sentido de esta desconcertante propuesta consistente en simplemente sentarse sin hacer nada más. (Este artículo es una traducción de la traducción al francés, publicada en La demeure sans limites, del texto original de Issho Fujita)
Director del Zen Center de San Francisco Nació el  18 de Abril de 1954 
en Niihama, Japón
El mundo en su totalidad no está nunca escondido” - los miles de cosas que aparecen claramente frente a nosotros son en si mismas la manifestación completa del Yo original, esto es lo que expresa el Maestro Dôgen con Genjokoan. Este término expresa la enseñanza de la naturaleza absoluta de la realidad, lo creamos o no, se practique o no, cualesquiera que sean nuestras circunstancias personales. No es pues cualquier cosa “lejana” que alcanzaremos por un esfuerzo humano que implique fe y práctica. Sino es más bien en otro sentido: por que fe y práctica son ya la actividad humana al interior de la realidad, es ya alguna cosa “íntima”, “próxima”.
Sin embargo en tanto que vivimos sobrecargados por nuestros pensamientos y nuestras emociones no será nunca posible tener fe en este presente absolutamente perfecto”. Estamos todos creando, por estos pensamientos y emociones, la impresión, hay alguna cosa que sobra o alguna cosa que falta. Miramos siempre este presente imperfecto con dudas: “¿Está verdaderamente bien así?” y no podemos estar tranquilos.
Y hacemos esfuerzos, poco a poco, o explosivamente, para atrapar la “perfección”, pasando nuestra vida con miedo, bien de no tener aquello que se desea, bien de perder lo que se ha obtenido. Desgraciadamente, a pesar de todos nuestros esfuerzos, incluso manipulando o desarrollando nuestros pensamientos y emociones, no será nunca posible de esta manera alcanzar de esta manera el “presente absolutamente perfecto”.
Esta realidad de la “verdadera forma de todas las cosas”, el “mundo en su totalidad que no ha estado nunca escondido”, este Genjokoan no puede ser atrapado ni con el pensamiento, ni con la emoción. La lucha por si misma– del espíritu que busca ganar alguna cosa – nos impide experimentar este gran secreto abierto.
No es sino cuando estamos tan solo sentados, habiendo abandonado la persecución de ideas imaginarias que hemos construido en nuestra cabeza a propósito de esta “perfección”, que es posible reencontrar el presente, donde, desde el principio, no hay nada de menos, ni nada de más. Esto es por lo que la expresión “la forma verdadera de todas las cosas” indica simultáneamente la “realidad” y el problema o el tema que debemos practicar y verificar. Abandonar este espíritu que busca la ganancia es una condición absoluta para que uno mismo sea capaz de abrirse y abandonarse completamente al presente, y para que el presente pueda impregnar a uno mismo abundantemente y sin limite. Decir “impregnar” no significa que esto sea la llegada de alguna cosa nueva. Sino que esto es realizar lo viviente, un yo interconectado con todos los seres. Zazen no es un proceso apuntando a tener alguna cosa, sino una práctica: ¿cómo dejar al si mismo estar presente ahora? - lo que es completamente diferente a la vez en su calidad y en su dimensión. “Nada que ganar”: se puede decir que esta es una expresión que ayuda a clarificar que zazen no es una actividad de la cual su resultado sería “ganar” alguna cosa. 
No es para tener, sino para ser.
Cuando oímos que zazen es únicamente “sentarse sin buscar nada” hay quien piensa seguramente entre nosotros: “¡Como!, ¡Una cosa tan simple como eso! Es una perdida de tiempo y de energía hacer eso. Solo una persona perezosa e inútil podría perder tiempo en eso”. Dicho de otra manera, se puede comprender “Nada que ganar” como una situación sin ningún premio, sin ningún valor, tanto que zazen se parecería a “un gato que duerme al sol en el balcón”... Sin duda que la que la crítica mencionada aquí proviene de este tipo de comprensión de zazen.
En realidad, zazen sin ganar nada, se parece más bien a “un dragón que se acerca al agua, un tigre que retoza en la montaña” (Fukanzazengi). Si este tipo de impulso, de vida y de entusiasmo no llena el cuerpo y el espíritu, entonces este no será ese tipo de zazen. En el zazen-sansgain lo importante se coloca sobre el momento, aquí donde se está, no sobre lo que habéis ganado al final. En otros términos, es un proceso, no un resultado. Así pues cada momento es importante, exactamente tan importante como otro momento y ningún momento puede ser obviado. Es porque no hay nada que hay que ganar, que es requerida una diligencia continua. Desde que esta diligencia desaparece, el espíritu vuelve al espíritu de provecho, o a la negligencia, o a la pereza, y la sentada bien derecha sin ganar nada va a derrumbarse. Así, esta práctica sin espíritu de provecho es la cosa más pura y más simple, ¡y sin embargo nunca simple! Se podría decir que no hay nada más difícil.
El tiempo pasado en sentarse sin ganar nada y sin “hacer” nada puede parecer, en términos de mercado, tiempo malgastado pues ninguna cosa es producida. Sin embargo, como hemos dicho al principio, es ahí que uno mismo puede encontrar la perfección absoluta del presente, que va a impregnar a uno mismo – y no hay regalo más grande.
Issho Fujita
Zazen no es para las personas perezosas que vuelven la espalda al mundo. Es una cosa recomendada a todos, occidentales o asiáticos, hombres o mujeres, de cualquier edad. Pues la perfección absoluta del presente está siempre aquí: el momento presente perfecto despierto suscita el momento presente perfecto siguiente: al interior de este momento está incluido el vigor, la energía que va a inducir el momento siguiente. 
No suscita el momento siguiente por que sea imperfecto y vaya hacia la perfección, sino más bien por que es una energía sin cesar renovada.
Artículo en agradecimiento a su visita a Buenos Aires en el 1º Encuentro Zen Latinoamericano. 
Y en homenaje a su cumpleaños...
藤田 一照 Fujita Isshō
Fuente Huellas del Zen. http://huellaszen.blogspot.com.ar/

lunes, 31 de marzo de 2014

¿Puedes escuchar la melodía?

Creemos que somos personas, individuos nacidos en un mundo indiferente – y en ocasiones cruel- en el que debemos encontrar un significado, un propósito y la felicidad. Perdidos en este sueño, a menudo deseamos poder despertar de él, por ello muchos nos interesamos por la espiritualidad –oriental y occidental-, porque nos promete muchos más que todo esto: una cierta dimensión de la existencia que tenga más sentido, algo divino, puro y maravilloso, algo lleno de paz y desprovisto de sufrimientos. El cualquier caso, ¡algo mejor que este caos terrestre!. 
Mientras te pongas a meditar para alcanzar un estado de paz interior, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas queriendo despojarte del ego, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando estar presente en el momento, seguirás atrapado en la búsqueda. Mientras sigas intentando convertirte en algo distinto de lo que eres, o incluso mientras intentes ser lo que eres, seguirás atrapado en la búsqueda. Incluso seguirás atrapado en la búsqueda si intentas ponerle fin.
Escucha la melodía sin fin
¡Tanto intento, tanto esfuerzo! ¿Acaso no es más esfuerzo aún esforzarse tanto por poner fin al esfuerzo? En realidad, esto es lo que se conoce como una situación de “doble vínculo”: mal si haces algo, mal si no haces nada. Entonces ¿Qué hacer cuando no se puede hacer nada? ¡Buena pregunta! Cualquier sugerencia sería una simple forma de mantener viva esa búsqueda. Mientras la mente (y al decir “mente” quiero decir pensamiento) pueda seguir haciendo algo, su continuidad está asegurada. La mente incluso conseguirá mantenerse en pie diciendo: <<¡Pues si no hay nada que yo pueda hacer, dejaré de buscar!>>, y hará intentos desesperados, por abandonar la búsqueda pero, al mismo tiempo, tendrá asegurada su existencia: una persona aislada que intenta abandonar la búsqueda se siente incluso más desesperada, lo cual incita a seguir buscando, como el pez que se muerde la cola.
Por tanto, si no hay nada que puedas hacer ni dejar de hacer ¿qué puedes hacer?
No, no te voy a dar una respuesta. La búsqueda de respuestas a tus preguntas es sólo una búsqueda más.
¿No te das cuenta de que a la mente le encanta hacer preguntas? Porque mientras pueda hacer preguntas tiene asegurada su continuidad: porque existe un concepto de pasado, de futuro, de individualidad, porque hay una persona que es la que hace preguntas y que acabará encontrando respuestas.
¿No crees que si realmente hubiera respuestas ya las habrías encontrado? ¿Acaso no te han dado ya bastantes respuestas? ¿Acaso no tienes las estanterías repletas de libros con respuestas, repletos de ellas?
¿Sabes qué ocurre? Que este hacerse más y más preguntas debe continuar porque la mente deber continuar, no quiere tirar la toalla, no quiere morir. Las respuestas a tus preguntas surgen una y otra vez, pero la mente no puede aceptar que sean reales porque eso aniquilaría las preguntas y, con ellas, a quien se las plantea. El sujeto que se plantea las preguntas nace y muere con ellas. Ambos son interdependientes.
Por tanto la mente debe continuar para poder hacer preguntas y esperar respuestas. ¡Su propia existencia está en juego! ¿Qué respuesta estás esperando? ¿Qué preguntas te estás planteando?
Quizás desenmascares todo esto y empieces a reírte a carcajadas de los tremendos enredos en los que nos metemos al intentar ser libres, al intentar liberarnos. Uno se muere de risa cuando se desenmascara la falsedad de sueño de la individualidad y de la lucha por ser libre, libera mucho buen humor. Toda esa lucha es un sueño maravilloso, un cuento que se está desarrollando en la conciencia, una película fantástica que te entretiene y que te hipnotiza. Es una película que se proyecta sola, exactamente tal y como debe ser. 
La causa de todo tu sufrimiento y tu frustración reside en tu convencimiento de que puede interferir en ella de alguna manera. El único sufrimiento es el concepto de opción.Esta noche cuando te acuestes y te quedes dormido, la búsqueda se dormirá contigo. Así de maravillosamente frágil e ilusorio es todo este montaje. Es un sueño maravilloso, un espejismo maravilloso. Todo él es maia*…(salvo), que puedas escuchar la melodía. ¿Podrás?

Ahora, solo óyela

lunes, 24 de febrero de 2014

Meditación Zen.

"Atención Correcta"
En el barrio de Belgrano en Buenos Aires. 
De Martes a Viernes de las 18 a 20hs. 
Cupos limitados. Entrevista previa. Colaboración voluntaria.
El Buda Samuraí
Aprende a meditar desde cero.
Clases personalizadas, teórico prácticas.
Grupos pequeños.

Material digital complemetario.
Concepción Arenal 2475 - (alt. Cabildo al 100).
Puedes llamar al 011-15-6359-3835 / 15-6148-6536, o bien kiai.files@gmail.com

sábado, 28 de diciembre de 2013

27 años preso, para "darse cuenta"

Como buen prototipo de su dinámica de personalidad Mandela tuvo que recorrer 27 años para "darse cuenta" que el camino, que él había seguido, estaba bajo el "compromiso contradictorio" de una acción que no involucraba la Paz real que nos viene de Dios sino la paz recreada, que viene del hombre. 
Mandela, inicialmente comprometido con los métodos no violentos de resistencia similares a los de Ghandi o de Henry David Thoreau, intentó luchar por los intereses comunes de igualdad racial frente a la división entre blancos y negros. Pero no lo consiguió. Avanzó un paso más y sus acciones se convirtieron en violentas. Su paz no había incorporado el valor del amor dirigido al propósito.
- Tras 27 años, Mandela se convirtió en Madiva -
Tras 27 años, el sentido de su vida había cambiado y la fuerza que lo introdujo en la cárcel lo elevó por encima del egoísmo generalizado de la dualidad entre blancos y negros. 

+ Preso de sí mismo +

Tanto se conviritió su espíritu que Nelson Mandela fue liberado y recibió el Premio Nobel de la Paz y fue elegido democráticamente como presidente de su país. La paradoja se cumplía en un amor ahora sí..., al servicio de los demás, el único amor que existe. Antes de estar preso había sido líder de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA), creado a su vez por el Congreso de Sindicatos Sudafricanos y el Partido Comunista Sudafricano. En 1962 fue arrestado y condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. La mayor parte de los más de 27 años que estuvo en la cárcel los pasó en la prisión-isla de Robben Island.
Tras su liberación, el 11 de febrero de 1990, Mandela trabajó con el entonces presidente de Sudáfrica, Frederik Willem de Klerk, liderando su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, cosa que se consiguió en 1994, con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal. Por su trabajo en conjunto, tanto Mandela como de Klerk recibieron el Premio Nobel de la Paz de 1993.
“...el amo de mi destino, el capitán de mi alma” 
Así, Nelson Mandela se convirtió en Madiba, al que África y el mundo entero recordarán como “el amo de mi destino, el capitán de mi alma” 
Ya que solo cuando logro comprender que la clave de su lucha era entender e incorporar la mirada amplia del amor al mirar las dos partes involucradas. Derechos "divisorios" que involucraban tanto a negros como a blancos. En síntesis los humanos habitamos el síndrome de lo incongruencia, tanto individual como colectiva. Habitamos la vida con "compromisos contraditorios", que sino los resolvemos a tiempo, pueden convertirse en verdaderas pesadilas.
Dinámica justificada por la búsqueda de la Paz.
Mandela, como las personas que tienen su estilo de personalidad se caracterizan por un mayor deseo en ser aceptados. Sienten amor por las grandes cosas. Tienen un alto sentido de la patria, familia, grupo amigos y amor a la tierra. Su mayor sufrimiento es que en un grupo no los acepte. Pueden llegar a aguantar todo poniéndose una piel de elegante y tragándose todo. Aún 27 años de cárcel... Su madurez es la acción en función de una causa con valor, más allá de si son aceptados o no. Esa causa debe ser basada en una Paz interior madura y original y no recreada. Les atraen mucho los líderes, los que hacen algo por el grupo. No les gusta brillar ni aparentar, y pueden aguantar cualquier sacrificio frente al egoísmo de sobresalir.
Están encantados cuando pueden trabajar por el bien común y por los demás. Les gusta mucho participar, pero no les gusta que se espere mucho de ellos. No les importa trabajar para los otros pero necesitan saber que los otros los necesitan a ellos. Satisfacen las expectativas de su grupo y les angustia perder su identidad. Oculta sus intereses bajo un disfraz emocional, como si a ellos no le pasará nada. 
Muy interesados en unir a las personas y que la paz perdure, les gusta relacionarse, participar en lo que haga el grupo. Cuando creen que se espera demasiado de ellos acaban resistiéndose y aunque se los ve presentes físicamente son capaces de mantenerse separados emocional y mentalmente lo que refuerza su sensación de estar excluidos. La dificultad de integración se relaciona con la angustia por la idea de perder su identidad. De ser absorbido por el grupo. La inseguridad respecto a su valía (en realidad su valor de autonomía); más el deseo de agradar y encajar les hace difícil decir no. Con lo que acaba "resistiéndose" de forma pasiva/agresiva. ¿Si Mandela hubiera escuchado antes a Dios, se habría ahorrado 27 años preso? Es la pregunta que a Él debemos hacerle.

- Nuestro homenaje a Madiba al hombre que se dió cuenta -
1918-2013


"Lo que cuenta en la vida no es el simple 
hecho de lo que hemos vivido.
Es la diferencia que hemos logrado en la vida de otros 
lo que determina el significado de la vida que llevamos"

martes, 29 de octubre de 2013

"Un fluir para la humanidad"

Una vez dijo el Sr. Gurdjiéff, “Cuando se ejercite, hágalo como un servicio para toda la humanidad.” ¿Qué es lo que quiso transmitir? Cuando me pregunto, “Cómo puedo hacer mi esfuerzo para toda la humanidad?,” veo que no sólo es demasiado pequeña la escala de ese esfuerzo, sino que también hay una dimensión superior, una implicación más profunda, incluso en el esfuerzo personal. 
Esa implicación mayor, aparentemente fuera de mi alcance, debe incluirse, realizarse, en el esfuerzo de mi trabajo; de otra manera éste no corresponderá a un “trabajo de escuela.” 
¿Qué es esta dimensión superior? No hay palabras que la expresen porque no puede ser percibida directamente por los sentidos. Sin embargo, sí hay momentos en que la percibe una atención interna. 
Ésto lleva a preguntas: ¿Qué es mi “escencia”? ¿Qué es el “ser imperecedero”? La escala de mi trabajo es la de mis acciones, la de mis respuestas internas a la vida, en cada momento. Tales respuestas proceden principalmente de mi “personalidad”, definida por el Sr. Gurdjiéff como aquéllo que se ha adquirido en el transcurso de la vida: “aquéllo que no es mío”. 
Como la mayoría de mis acciones se basan en lo que no es mío, resultan débiles, cambiantes y yo me doy cuenta de ello. Pero en una crisis, ante un peligro, Yo soy fuerte; todo mi ser se involucra. Hay fuerza y poder en la escencia cuando la demanda es suficiente como para tocarla. 
Es como si se tocara otra dimensión de mí mismo, las profundidades mismas de mi ser. ¿Cómo alcanzar esa profundidad? ¿Cómo vivir y ser guiado por la conciencia y no por la conveniencia? Necesito vivir con esa fuerza interior y lo que veo es que todo el tiempo soy un esclavo de mis reacciones automáticas. 
Parece que esa incapacidad para alcanzar mis posibilidades más profundas se debe al resultado de la (Ley de las Octavas)*. Empiezo a colectar mi atención, a concentrarme, pero siempre llego al mismo punto. Luego algo llama mi atención, un pensamiento, un recuerdo o, incluso, el darme cuenta del estado de tranquilidad que tengo y de nuevo me encuentro envuelto en pensamientos. Así que requiero de una disciplina, de un entrenamiento que involucra tres aspectos.
Ley de las Octavas

Un ejemplo sencillo de ésto sería: Quiero ir a Europa el próximo año y decido aprender francés, así que me compro un diccionario y una gramática y me pongo a estudiar. Pero después de poco tiempo encuentro que no avanzo mucho, mi entusiasmo se debilita, me digo a mí mismo que no tengo tiempo suficiente para estudiar y, cuando lo tengo no dispongo de la energía adecuada para hacerlo. Esto quiere decir que estoy en un “intervalo” ... hago mis libros a un lado. En este momento, si quiero continuar de manera efectiva, debo encontrar una escuela o, por lo menos uno o dos compañeros que den el estímulo para el estudio. Me encuentro entusiasmado otra vez y, otra vez, llego al punto en que es difícil continuar, ya que no escucho el idioma en mi vida diaria. Finalmente llego a Europa y ocurre éso. Ahora puede lograrse un dominio completo del lenguaje.

Este es un ejemplo de la disciplina de escuela. Debe tener tres aspectos, tres “dimensiones internas” de niveles diferentes. Una es el trabajo en mí mismo, la segunda es el trabajo con otros, el grupo; la tercera es el trabajo para la escuela, “para la humanidad.” Estos tres aspectos juntos garantizan que el intervalo (debido a la Ley de las Octavas)* sea superado en cada caso y que el trabajo continúe en forma efectiva hasta alcanzar la meta. Pero, ¿es así de fácil ? - En la práctica no, ya que los tres aspectos son simultáneos; éstas tres dimensiones internas están interconectadas y deben actuar una sobre las otras para obtener un resultado. Así que no se puede trabajar solamente en una, en otra después y luego en la última. El Sr. Gurdjiéff lo expresaba así: “el trabajo debe ser para Ud., para el grupo y para mí” (o sea para la escuela). Puede empezar por cualquier aspecto, pero debe desarrollarse pronto hasta abarcar los tres.
Cada línea implica sufrimiento: sufrimiento por ver lo que soy, mi nadidad; sufrimiento al trabajar con otros, viendo que no nos comprendemos unos a otros sino en forma superficial, que nó nos amamos, que hasta decimos cosas maliciosas a sus espaldas; sufrimiento por nuestra pasividad y nuestra complacencia y, por último, sufrimiento por la condición humana, por aquéllos que están inmersos en la miseria, la pobreza, el crimen, la ignorancia. 
Es el sufrimiento el que produce la interconexión con otra dimensión, con profundidades interiores. Es esa cualidad esquiva, la sinceridad conmigo mismo, la que produce el contacto con el “ser”, la verdad que anida en mi mismo. Y así, el sufrimiento  de cada aspecto del trabajo de escuela trae no sólo dicho sufrimiento, sino también un gozo sutil, porque conocer la verdad, comprender, siempre traen consigo un sentimiento positivo: “El amor nace en el espacio que rodea al pensamiento.”
Debido a que existen estas tres dimensiones ocultas, Gurdjiéff compara una escuela con un monasterio que visitó en Asia y que tenía tres patios: en el más exterior se encuentran los que pertenecen al círculo exotérico; en el medio, aquellos del círculo mesotérico y en el interior, los del círculo esotérico. La reja del círculo exterior conecta con la vida ordinaria; es el sitio en que se pone a prueba a los novicios.
El patio medio está en contacto directo con los círculos externo e interno. Con los que están siendo puestos a prueba y con aquéllos que saben, los que ya han pasado por la disciplina. La vida allí es dura; los del patio intermedio están “entre dos sillas”, despiertos a muchos defectos propios y aún no en armonía consigo mismos; incapaces aún de vivir desde su escencia. 
En el patio más interno hay profundidad: tanto ser como comprensión; armonía y conocimiento; acciones dirigidas hacia una meta.


*La ley de las Octavas, es parte de la interpretación de la evolución según la enseñanza del Sr. Gurdjieff  maestro místico, filósofo, escritor y compositor armenio, quien se auto denominaba "un simple Maestro de Danzas".
Gurdjíeff mostró que la evolución del hombre [...] es el resultado del crecimiento [y desarrollo] interior individual; que tal apertura interior es la meta de todas las religiones, de todos los caminos, [...] pero que requiere un conocimiento directo y preciso, [...] pero que sólo se puede adquirir con la ayuda de algún guía con experiencia y a través de un prolongado estudio de sí y del trabajo sobre sí mismo».
El texto inicial es obra de Christopher Fremantle SOBRE LA ATENCION, Pláticas y ensayos.
El vídeo que ilustra la nota del blog es de Elsa Punset. Visión actualizada sobre la atención, el fluir y el descubrimiento del Ser, y sus consecuencias..., La Felicidad. 

jueves, 18 de julio de 2013

Pastores de una "Economía Superior".

Os lo dice el Señor;... ¿de que le aproveche al hombre ganar el mundo entero si se pierde a si mismo?. No podía faltar..., (esta referencia),... no podía faltar por lo menos cuando habla un obispo, un papa, un pastor, un responsable de una "Economía Superior" de una "Economía divina..."
(Ver:minuto 24:10 )


Las palabras de Juan Pablo II, confirman que los dirigentes de una economía superior son más Pastores que Líderes. En realidad el mundo superior al que el hombre está siendo llamado, está formando una nueva dirigencia. La que requiere Pastores que generen el encuentro en el desencuentro. Pastores que creen puentes entre los hombres. Desde las pequeñas organizaciones civiles, ong´s, en la vida política y en las organizaciones del siglor XIX, se necesitan estos nuevos dirigentes que saben cuidar al rebaño.
Recientemente tuvimos el honor de acompañar en la presentación de su libro Basta de Líderes. NECESITAMOS más Pastores a Luis María Astarloa. El concepto de Dirigir sin dirigir, o el concepto antiguo del liderazgo quedan abolido ante esta nueva mirada que nos abruma por momentos.

Queremos desde KIAI DO, dejar este pequeño homenaje, acompañando al autor, transcribiendo las palabras de su "Dedicatoria",..."A los constructores de puentes, de todos los puentes, desde los que cruzan ríos y quebradas hasta los que permiten la unión e integración de las personas".
El libro de Luis María Astarloa (Bochinche); nuestro amigo y gran constructor de puentes entre los hombres, no puede faltar en nuestro hogar. Su contenido esta orientado a la familia, primera organización de toda la sociedad humana. Es importante que puedan leerlo nuestros hijos y se conviertan en más Pastores que Líderes, de una economía que nos abruma, porque es una "Economía Superior", la del bien de todos. La economía del rebaño.

domingo, 16 de junio de 2013

El amor crea al compañero.

El hambre de amor es una enfermedad deficitaria, lo mismo que el deseo de sal o la avitaminosis. (*). En cambio, la persona sana, al no tener dicha deficiencia, no necesita recibir amor más que en dosis periódicas y pequeñas de mantenimiento, e incluso puede pasar sin él durante ciertos períodos de tiempo. Pero, si consideramos la motivación exclusivamente como cuestión de satisfacción de déficits y liberación consiguiente de necesidades, aparece inmediatamente una contradicción. "La satisfacción de la necesidad debería provocar su desaparición o, por decirlo de otra manera, quienes han conseguido satisfacer sus relaciones amorosas ¡deberían ser quienes con menor probabilidad proporcionen y reciban amor"
Sin embargo, el estudio clínico de las personas más sanas, aquellas que han visto saciadas sus necesidades amorosas, muestra que, aunque tienen menos necesidad de recibir amor, están mucho más dispuesta a proporcionarlo. En esta sentido, son personas "más amantes". Este descubrimiento demuestra por sí mismo lo limitado de la teoría ordinaria de la motivación (centrada en una necesidad deficitaria) e indica la necesidad de una «teoría de la meta-motivación» (teoría de la motivación del desarrollo o teoría de la autorealización) Veamos los 10 puntos que Maslow conceptualiza entre las dinámicas del  Amor del Ser en contraste con el Amor deficitario (amor hacia el Ser de otra persona, amor no deficitario, amor altruista) y amor-deficitario (necesidad de amor, amor egoísta). 
¿Cómo podemos
reconciliar los hechos del Ser con los hechos del Llegar a Ser?
  1. El amor-del-Ser es recibido con agrado en la conciencia y disfrutado completamente. Puesto que no es posesivo y es admirativo más que necesitado, no produce dificultades y consiste casi siempre en proporcionar placer. 

domingo, 9 de junio de 2013

El sediento "eco" de tu yo.

Oír hace referencia al acto simple, desnudo, de percibir un sonido; escuchar es el acto reflejo, consciente, atento, de ese oír. Sucede que con frecuencia escuchamos sin oír, del mismo modo que también oímos sin escuchar. Escuchar sin oír sucede cuando nos esforzamos por confirmar nuestras ideas en lo que dicen los demás, provocando que el decir del otro se convierta en el mero ECO o murmullo del propio pensamiento. Por querer escuchar algo preciso, se obstaculiza el simple oír. Cuenta un relato Zen que un discípulo se quejaba continuamente a su Maestro de estar ocultándole el último secreto para alcanzar la iluminación. El Maestro, sin embargo, no tenía la más mínima intención de ocultarle nada. Un día, maestro y discípulo salieron a pasear juntos por el bosque. Mientras caminaban, oyeron cantar a un pájaro. ¿Has oído el canto de ese pájaro?. Sí, respondió el discípulo, comprendiéndolo todo de repente. Bien, ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada, le dijo el Maestro. En efecto, asintió el discípulo.
¿Cómo restaurar la doble capacidad de oír y de escuchar?

domingo, 12 de mayo de 2013

¿Mirás como flecha o mirás como copa?

Educar la mirada, en la naturaleza y en la contemplación.
Cada uno de nosotros es un mundo dentro del Mundo. Este contacto se establece por los sentidos: salimos al Mundo y entramos a nuestro mundo a través de esas 5 puertas. Los orientales abren una sexta: la mente, algo que Zubiri integraría en las otras cinco hablando de la inteligencia sentiente*, es decir, que toda percepción sensitiva del mundo es siempre, en el ser humano, ya una percepción interpretada, es decir, una sensación inteligente. Por esas puertas de los sentidos salimos de nosotros mismos hacia el Mundo, a la vez que el Mundo entra en nosotros. Atender al modo como transitamos estas aberturas es esencial para crecer en un modo transparente de existir. Porque hay un modo de entrar y de salir por ellas que puede hacerse de manera autocentrada y depredadora o de manera agradecida y generadora de comunión. Tal es la diferencia entre sensualidad y sensitividad, una distinción con frecuencia poco reflexionada: la sensualidad implica una avidez y una dependencia del placer que provocan los sentidos, mientras que la sensitividad es la receptividad de la realidad a través de los órganos de percepción, afinados en sus múltiples registros. Como dice un proverbio oriental, "para una persona sin control de sí misma los sentidos son sus peores enemigos"; pero para una persona que se ejercite en el autodominio se convierten en sus mejores amigos". Vivimos, sin embargo, en una cultura que los exacerba, que los satura, en lugar de desarrollarlos. Pero todavía hay más: atender al uso de los sentidos se puede concebir como un ejercicio iniciático. Ejercicio iniciático en tanto hay un modo contemplativo de estar en el mundo que nos capacita para percibir a Dios como Presencia primera y constitutiva de la Realidad, latiendo en todas las cosas. Porque, en definitiva, lo que nuestros ojos quieren ver, lo que nuestros oídos quieren oír, lo que nuestro tacto quiere palpar... es el Rostro-más-allá-de-los-rostros que se manifiesta a través de las formas. Tal concepción iniciática de los sentidos supone que el mundo fenoménico no es estorbo, sino manifestación de la Presencia última que late en las cosas. Se trata de percibir por los sentidos que el mundo es incandescencia de Dios; o, dicho de otro modo, de descubrir la dimensión sagrada de toda experiencia sensible [2].  Ahora bien, para captar esto hay que estar muy atento al modo como estamos en el mundo. En la tradición ignaciana, esta percepción se prepara, de algún modo, a través de la Aplicación de sentidos [EE, 121-126] sobre las escenas evangélicas. Lo que aquí presentamos es la aplicación de sentidos sobre las escenas del mundo para percibir la Presencia del Invisible, que revelan al mundo como misterio y transparencia. Vamos a recorrer cada una de estas 6 puertas –incluimos, pues, la puerta oriental de la mente- tratando de mostrar cómo hay un modo de ver, de oír, de oler, de gustar, de tocar y de pensar que nos entumece y encierra en nuestro pequeño mundo opaco y autocentrado, mientras que hay otro modo que nos abre y despliega al Mundo, y que lo va revelando como presencia y transparencia de Dios.
Akira Kurosawa; el samurai de la mirada
Comenzaremos por aquel sentido que tal vez sea el sentido por antonomasia: el VER. Disponemos de dos verbos que usamos casi indistintamente en torno a la vista: ver y mirar. El lenguaje tiene sus razones, y el hecho de que existan estos dos términos no se debe a un derroche de palabras, sino a la riqueza de matices que el lenguaje encierra. Ver hace referencia al impacto espontáneo que reciben los ojos, mientras que mirar indica la concentración de ese acto de ver. Sucede que con demasiada frecuencia miramos sin ver. Esto es: al tener una idea preconcebida de lo que queremos ver, buscamos fuera lo que sólo tenemos en nuestra mente, impidiendo así que la realidad se nos revele como es. Ese «querer ver» es lo que, de hecho, nos impide ver. En lugar de ver, miramos. Pero mirando, no vemos. Nuestra imagen preconcebida se interpone entre nosotros y la exterioridad, separándonos entre un sujeto que mira y un objeto en el mundo que es mirado. Esta separación es lo que nos impide la revelación.
En la espiritualidad Zen se habla entre la diferencia entre la mirada-flecha y la mirada-copa. La mirada-flecha es inquisitiva, discriminadora, analítica, afilada como la punta de una flecha, que excluye todo lo que no la conduce a su objetivo. Se trata de una mirada o actitud útil para ciertas dimensiones de la vida, pero debe ir acompañada por otra mirada que no sea hija de la necesidad o del interés, sino de la gratuidad: la mirada receptiva, abierta como una copa, que no taladra el mundo, sino que lo acoge en sí. Tal es el ver. Dos son los obstáculos que se interponen en el desarrollo de estamirada-copa: desde dentro, el mundo de los deseos; desde fuera, la saturación de imágenes de nuestra cultura mediática. Respecto a lo primero, los deseos por los que estamos habitados son impulsos que condicionan nuestro mirar, bien sea porque lo dirigen, bien porque lo bloquean

Educar la mirada significa educar los deseos: 
Evitar que sean ellos los que pongan contenido a nuestro ver y, en lugar de ello, 
tratar de silenciarlos para que se revele la Presencia en el fondo de las personas y de las cosas.

Por otro lado, hemos de hacer frente al segundo obstáculo: vivimos en una cultura de imágenes construidas, no recibidas, arrojadas a nuestros ojos con fines mercantilistas. Nuestro ver está saturado, y ello nos obliga a defendernos de los impactos visuales con que nos bombardean. Estar sometidos a tal elección nos hace perder la inocencia, es decir, la capacidad de estar simplemente receptivos y de acoger. Para reparar la sobresaturación de imágenes disponemos de dos ejercicios que están a nuestra disposición. 1º ejercicio trata de disponer de tiempos prolongados en los que ejercitar la mirada gratuita. Tal vez el espacio privilegiado para ello sea la naturaleza, con sus múltiples matices de colores y formas que se ofrecen sin imponerse, portadores de la presencia de su Hacedor. 
Así, en contemplación desinteresada y distendida, la mirada-flecha se va convirtiendo en mirada-copa, la cual poco a poco se va disponiendo para captar la dimensión divina de la realidad. 2º ejercicio es la oración practicada con ausencia de imágenes –cerrando los ojos-, o la concentración en una sola imagen que remita a la Imagen por excelencia, al Rostro de los rostros, «por quien y en vista de quien todo fue hecho» (Col 1,16), y del que toda forma toma su forma: Cristo Jesús. Ante esta única Imagen se va desarrollando el grado más alto y más hondo de aquella mirada-copa, lo que podríamos llamar la mirada-icónica: si al comienzo uno era el que miraba, cuanto más se va entregando y perdiendo en ese mirar, tanto más va descubriendo que, en el fondo, es él el que es mirado. Ese mirar ya no es posesivo, sino oblativo, y por ser oblativo deviene unitivo: el que mira y el que es mirado se hacen uno.
Xavier Melloni, Jesuita, Profesor del Instituto de Teología Fundamental, Colaborador de EIDES. Manresa (Barcelona). (Compilado para su publicación en el blog) *Zubiri pone la inteligencia como característica principal de las diferencias entre hombre y animal. La inteligencia sentiente de Zubiri consiste en la reflexión humana; "inteligencia", incluyendo los propios sentidos (Sentiente). [2] Cf. Karlfried GRAF DURCKHEIM, Hacia la vida iniciática. Meditar porqué y cómo, Ed. Mensajero, Bilbao 1989.