Artes de Entrenamiento...

- - - - - " En la actualidad Respuesta Existencial, es una propuesta de acompañamiento desde la logoterapia, en forma personalizada para descubrir tu sentido vital. La educación de la Conciencia, a través de la Acción, es un proceso que sostenemos para pequeños grupos, en ámbitos educativos, o laborales. En cada acción, ofrecemos una respuesta al mundo. Somos llamados a responder desde nuestra existencia. La práctica engendra el autoconocimiento y el desarrollo del liderazgo. Promovemos una sociedad sin espíritu de provecho, basada en la “Sabiduría de la no dualidad”....Armónica, ética, íntegra y comprometida con la comunidad global." - - - - -

lunes, 27 de agosto de 2012

Nazuna. ¿Aceptas o resistes?

El siguiente artículo está compilado de diferentes fuentes y de las Conferencias sobre Budismo Zen de D. T. SUZUKI sobre budismo Zen y psicoanálisis, que se realizaron en la Escuela de Medicina de la Universidad de México, en agosto de 1957, en Cuernavaca.
Cualquier psicólogo, aún hace veinte años, se habría sorprendido mucho —o se habría escandalizado—al descubrir entre sus colegas cierto interés por un sistema religioso “místico” como el budismo Zen.
Le habría sorprendido aún más el descubrir que la mayoría no sólo estaba “interesado” sino profundamente preocupado por el tema. La razón para resumirlos brevemente, se encuentran en el desarrollo de la teoría psicoanalítica, en los cambios que se han producido en el clima intelectual y espiritual del mundo occidental y en la obra del doctor -  鈴木 大拙 貞太郎 Suzuki Daisetsu Teitarō; he rendered his name "Daisetz" in 1894), quien, mediante sus libros, sus conferencias y su personalidad, ha acercado el budismo Zen al mundo occidental....Esto se refiere no sólo a mi comprensión del Zen, sino también a ciertos conceptos psicoanalíticos, por ejemplo los problemas de lo que constituye el inconsciente, la transformación del inconsciente en consciente y la finalidad de la terapia psicoanalítica. Erich Fromm.
Nazuna
Cuando miro con cuidado
¡Veo florecer la Nazuna
Junto al seto!
Es probable que Basho (1644-94), un gran poeta japonés del siglo XVII, compuso el poema que antecede de diecisiete silabas conocido como Haiku.fuera caminando por el campo cuando observó algo junto al seto (cerco). Se acercó entonces, lo miró detenidamente, y descubrió que era nada menos que una planta silvestre, insignificante y generalmente inadvertida por los caminantes. Este es el hecho simple que el poema describe, sin que se exprese en ningún momento un sentimiento específicamente poético, a no ser quizá en las dos últimas silabas, en japonés kana. Esta partícula, ligada con frecuencia a un nombre, un adjetivo o un adverbio, significa cierto sentimiento de admiración, elogio, tristeza o alegría, y puede vertirse en ocasiones justamente a otras lenguas mediante un signo de admiración. En este haiku todo el verso termina con este signo. El sentimiento que prevalece en las diecisiete, o más bien quince, sílabas y el signo de admiración al final quizá no sea comunicable para quienes no conocen el idioma japonés. Trataré de explicarlo lo mejor posible. El poeta mismo podría no estar de acuerdo con mi interpretación, pero esto no importa mucho si sabemos que cuando menos hay alguien que lo entiende lo mismo que yo. En primer lugar, Basho era un poeta de la naturaleza, como lo son la mayoría de los poetas orientales. Aman tanto la naturaleza que se sienten uno con ella, sienten todos los latidos de las venas de la naturaleza. La mayoría de los occidentales tienden a separarse de la naturaleza. Piensan que ésta y el hombre nada tienen en común a no ser algunos aspectos deseables y que la naturaleza sólo existe para ser utilizada por el hombre. Pero para los orientales, la naturaleza está muy cercana.
D. T. Suzuki
Este sentimiento por la naturaleza surge al descubrir Basho una planta nada llamativa, casi despreciable, que florecía junto al viejo seto descuidado, al lado del remoto camino campestre, tan inocentemente, tan sin pretensiones, sin desear ser advertida por nadie. 
Y sin embargo, cuando se la mira, ¡qué tierna, qué llena de gloria y de esplendor divino aparece, más gloriosa que Salomón! Su humildad misma, su belleza sin ostentación, provoca la admiración sincera. El poeta puede leer en cada pétalo el más profundo misterio de la vida o del ser. Basho pudo no tener conciencia de ello, pero estoy seguro que en su corazón, en ese momento, vibraba un sentimiento parecido a lo que los cristianos llaman amor divino, que alcanza las mayores profundidades de la vida cósmica.
Las alturas del Himalaya pueden provocar en nosotros un sentimiento de temor sublime; las olas del Pacífico pueden sugerimos algo de infinitud. Pero cuando la propia mente se abre poética, mística o religiosamente, se siente, como Basho, que en cualquier tallo de hierba silvestre hay algo que trasciende de hecho todos los sentimientos humanos venales y bajos, que nos eleva a un nivel semejante en esplendor al de la Tierra Pura. La magnitud no tiene nada que ver en estos casos. A este respecto, el poeta japonés tiene un don específico que le permite descubrir algo grande en las pequeñas cosas, algo que trasciende todas las medidas cuantitativas. Tal es el Oriente.
Veamos ahora qué puede ofrecer Occidente en una situación semejante. Escojo a Tennyson. Puede que no sea un típico poeta occidental, que debe ser seleccionado para compararlo con el poeta del Lejano Oriente. Pero el corto poema que citarnos tiene algo muy cercano al de Basho. El poema dice así:
Flor en el muro agrietado,
te arranco de las grietas;
te tomo, con todo y raíces, en mis manos,
florecilla -pero si pudiera entender
lo que eres, con todo y tus raíces y, todo en todo,
sabría qué es Dios y qué es el hombre.
Hay dos puntos que quiero subrayar en estas líneas:
1. El hecho de que Tennyson arranca la flor y la sostiene en sus manos, “con todo y raíces” y la mira, quizá intensamente. Es muy probable que experimentara un sentimiento parecido al de Basho, quien descubrió una flor de nazuna en el seto, al borde del camino.
Pero la diferencia entre los dos poetas es que Basho no arranca la flor. La mira simplemente. Está absorto en sus pensamientos. Siente algo en su espíritu, pero no lo expresa. Deja que un signo de admiración diga todo lo que quiere decir. Porque no tiene palabras para expresarlo; su sentimiento es demasiado pleno, demasiado profundo y no quiere conceptuarlo.Tennyson, en cambio, es activo y analítico. Primero arranca la flor del lugar donde crece. La separa de la tierra a la que pertenece. A diferencia del poeta oriental, no deja quieta a la flor. Tiene que arrancarla de la pared agrietada, “con todo y raíces”, lo que significa que la planta debe morir. No le importa, al parecer, su destino; su propia curiosidad debe quedar satisfecha. Como algunos científicos, quiere hacer la disección de la planta. Basho ni siquiera toca la Nazuna, simplemente la mira, la mira con “cuidado”. Eso es todo.
Quiero subrayar este punto aquí, y puede que tenga ocasión de volver a referirme a ello.
Oriente es silencioso, mientras que Occidente es elocuente. Pero el silencio oriental no significa sencillamente ser mudo, y quedarse sin palabras o sin habla. El silencio es, en muchos casos, tan elocuente como las palabras. Occidente gusta del verbalismo. No sólo eso. Occidente transforma la palabra en carne y hace que esta encarnación se muestre algunas veces demasiado o, más bien, demasiado burda y voluptuosamente, en sus artes y religión.
2. ¿Qué hace después Tennyson? Mirando la flor arrancada, que probablemente empieza a marchitarse, se formula interiormente la pregunta: “¿Te entiendo?” Basho no se muestra inquisitivo en absoluto. Siente que todo el misterio se revela en su humilde Nazuna, el misterio que ahonda en la fuente de toda existencia. Se siente embriagado por este sentimiento y lo expresa en mi grito inefable, inaudible. A diferencia de esto, Tennyson sigue con su reflexión: “Si pudiera entender lo que eres, sabría qué es Dios y qué es el hombre.” Su llamado al entendimiento es característicamente occidental. Basho acepta, Tennyson resiste. La individualidad de Tennyson permanece aparte de la flor, de “Dios y el hombre”. No se identifica ni con Dios ni con la naturaleza. Permanece siempre aparte de ellos. Su conocimiento es lo que ahora llaman “científicamente objetivo”. Basho es completamente “subjetivo”. (Ésta no es la palabra adecuada, porque siempre se opone el sujeto al objeto. Mí “sujeto” es lo que me gusta llamar “subjetividad absoluta”.) Basho permanece en esta “subjetividad absoluta”, en la cual Basho contempla Nazuna y la Nazuna contempla a Basho. No hay empatía, ni simpatía, ni identificación.
Erich Fromm
Basho dice: “miro con cuidado” (en japonés “yoku mireba”). Las palabras “con cuidado” implican que Basho no es ya un observador, sino que la flor ha cobrado conciencia de sí misma y se expresa silenciosa y elocuentemente. Y esta elocuencia silenciosa o silencio elocuente por parte de la flor encuentra un eco humano en las diecisiete sílabas de Basho.
Sean cuales fueren la profundidad de sentimiento, el misterio de la expresión y aún la filosofía de la “subjetividad absoluta” que en ellas haya, son inteligibles para los que han experimentado realmente todo esto. En Tennyson, hasta donde yo puedo juzgarlo, no hay en primer lugar una profundidad de sentimiento: es todo intelecto, lo que resulta típico de la mentalidad occidental. Es un partidario de la doctrina del logos. Tiene que decir algo, tiene que abstraer o intelectualizar su experiencia concreta. Tiene que salir del campo de los sentimientos al campo del entendimiento y debe sujetar la vida y el sentimiento a una serie de análisis para satisfacer el espíritu occidental de investigación. Al compararlos descubrirnos que cada uno expresa su trasfondo tradicional. Según esto, la mentalidad occidental es: analítica, selectiva, diferencial, inductiva, individualista, intelectual, objetiva, científica, generalizadora, conceptual, esquemática, impersonal, legalista, organizadora, impositiva, autoafirmativa, dispuesta a imponer su voluntad sobre los demás, etc. Frente a estos rasgos occidentales
los de Oriente pueden caracterizarse así: sintética, totalizadora, integradora, no selectiva, deductiva, no sistemática, dogmática, intuitiva (más bien afectiva), no discursiva, subjetiva, espiritualmente individualista y socialmente dirigida al grupo.
Reenviá este artículo, podría servirle a alguien como vos.

domingo, 5 de agosto de 2012

Lograr la "Individualidad" en 3 pasos.

El Shodō (書道) que significa "El camino de la escritura" se considera un arte y una disciplina muy difícil de perfeccionar y se enseña como una materia más a los niños japoneses durante su educación primaria.
En el Shodō se practica la escritura de caracteres japoneses o alfabetos Hiragana (平仮名) usados para escribir fonéticamente las palabras comunes y el Katakana (片仮名), usado para palabras extranjeras o modernas y los caracteres Kanji (漢字) son en sí ideogramas, símbolos que representan una cosa o una idea, no son, por tanto, palabras en el sentido occidental
El camino de la escritura es una vía de introspección, se trata de una actividad cotidiana, aprender a escribir, convertida en arte, lo que conlleva necesariamente la implicación personal del calígrafo, la mirada hacia el interior para, posteriormente, realizar su obra. El pincel, flexible y adaptable, es la prolongación viva de uno mismo. El trazo fluido, natural, sin violencias y sin correcciones confiere al Shodō su peculiaridad principal: el trazo "imperfecto". Si es espontáneo posee un valor incalculable; si se corrigiera, la tinta al secarse delataría la enmienda haciendo inservible la obra.
La historia que narra Suien Wada*, nos inspira un paso más. ¿Qué hay detrás del Shodō? ...Durante la mitad de mi vida me he sustentado en dos “caminos” tradicionales japoneses que siempre me han guiado por el camino correcto. Me gustaría explicar cómo estos dos “caminos” o do, me han permitido mantener mi identidad japonesa incluso aunque viviera lejos de Japón. Uno es el Shodō y el otro es el Kendo (arte japonés de espada).
Nací en Osaka, Japón, y durante mi infancia allí fui bastante consciente no sólo de la importancia de escribir caracteres legibles en la escuela, sino también de cómo estos caracteres pueden escribirse bellamente. Debido a este conocimiento, fui estudiante del Maestro (shihan) Yamanaka Shuho desde la edad de seis años. Este tipo de conocimiento de la belleza parece haberse perdido y me he quedado muy sorprendida de que los occidentales no comparten mayormente este sentido de la belleza. En Japón, cada domingo por la mañana solía acudir a mi Maestro para aprender caligrafía básica durante dos o tres horas, y seguí este “camino” tradicional de aprendizaje hasta que tuve 29 años. La práctica de caligrafía con mi Maestro era escribir caracteres modestamente, siguiendo únicamente su modelo. Tener éxito consistía en escribir los caracteres exactamente como lo hacía el Maestro. Mi Maestro era un típico japonés de pocas palabras, por lo que no me explicaba los detalles o analizaba su técnica. Por tanto, yo solía mirar detenidamente su modelo, su movimiento de la mano y muñeca derechas, su movimiento del pincel y el ritmo de su escritura.Mirar” u “observar” era todo el método de aprendizaje, y la carga se situaba en el estudiante para aprehender la instrucción a través del ejemplo.
Ahora vivo en Canadá y tengo estudiantes de caligrafía. Un estudiante siempre dice que no puede hacer caligrafía sin entender su lógica, creyendo que el observar bien mi modelo no será suficiente. De esta manera me pide que le explique las cosas con palabras. Pero en cualquier lección, “observar” es realmente la mejor manera de recibir instrucción, y es mucho más probable que esto guíe hacia la inspiración que escuchar alguna razón para proceder de una cierta manera. De hecho, el mirar al maestro trabajando era siempre más apasionante. Ahora, déjame trasladarme a mi segundo do, que es el Kendo. Cuando estudiaba en el colegio, mi actividad habitual después del colegio era la práctica del Kendo. La disciplina en mi club era muy dura y severa, no sólo en términos de ejercicio físico, sino también respecto a las relaciones humanas entre los mayores (senpai) y los más jóvenes (kohai). En particular, éramos muy cuidadosos de utilizar el saludo y un lenguaje correcto con nuestros mayores. En aquella época, a través de mi Kendo, aprendí cortesía hacia los demás y severidad hacia mí misma. El lema de nuestro club de Kendo era “Shitsu jitsu goken”, que puede traducirse como “es importante enriquecerse mentalmente y estar robusto físicamente”. Ahora que me he convertido en una calígrafa profesional, escribo a menudo este lema como si fuese mío propio.
Shodō
Tanto mi abuelo como mi padre practicaban Kendo, aunque cuando mi padre era niño, el Kendo fue prohibido durante la ocupación norteamericana. Después de madurar, quedó fascinado por el libro de  Ōmori Sōgen  (1904-1994), que era un Gran Maestro del manejo de la espada (Jiki Shin Kage-ryu), y también un famoso calígrafo japonés. Mi padre comenzó un intercambio con este Gran Maestro, quien le ofreció como regalo de gratitud dos caligrafías. En uno de esos manuscritos  Ōmori Sōgen había escrito el carácter kosei (“individualidad”). Mirando su caligrafía, sentí algo diferente que cuando miraba la caligrafía que yo había aprendido. De hecho, tenía dificultades para entender por qué había escogido estas palabras en concreto. En aquel momento, pensé que miraba el mundo a través de ojos filosóficos debido a su Kendo, permitiéndole alcanzar su santuario y realizar su caligrafía.
Ōmori Sōgen
Cuando dejé Japón, tuve un problema. Había dejado a mi Maestro en Japón, por lo que tenía que escribir sin su modelo. Encontrar mi propio enfoque personal, individual, y lo que había recibido tras estudiar sólo me proporcionaba la base. Después de cuatro años como calígrafa profesional, empecé a dominar mi propio estilo.Vertí mi alma en esta armonización. Poniendo todos mis otros pensamientos fuera de mi mente, pude conseguir un estado de perfecta auto-negación. Si esperaba lograr demasiado, no podría conseguir dicho estado. Con esta comprensión, empecé a entender los caracteres kosei de la caligrafía que Ōmori Sōgen había escrito para mi padre. Mi interpretación personal del significado del carácter “individualidad” fue “ser yo misma”.
A veces visito un dojo y también asisto a torneos de karate en Canadá. Los occidentales trabajan muy duro, y me sorprende que dominen las habilidades en periodos tan cortos. Pueden conseguir física y técnicamente el mismo nivel que los japoneses en un plazo relativamente rápido. El siguiente paso que no se domina tan rápido es el ejercicio mental. Como mencioné anteriormente, un arte marcial no es sólo un deporte físico, sino que también tiene un aspecto sagrado y conectado con el “Zen”, un estado religioso. En un dojo la práctica de seiza (sentado sobre los talones), meditando con los ojos cerrados, y cuestionándose uno mismo, es indispensable en el entrenamiento de las artes marciales.Para ser un gran artista marcial, la madurez humana es el aspecto principal a evaluar.
Un lema aplicable a la artes marciales es shu-ha-ri. Este proverbio proviene de la ceremonia japonesa del té. Shu se traduce a menudo como “obedecer a tu maestro” o “imitar a tu maestro”. Es un periodo de aprendizaje elemental. Ha significa “romper”, o “romper con la tradición”, i.e. encontrar tu propio estilo, o individualidad o nuestra mágica forma de expresar nuestro "Ser". Ri significa “dejar” a tu profesor y avanzar hacia tu propio estado, estilo, y camino. Lo más importante es encontrar a un buen maestro y completar el nivel shu, el resto es la vida y su práctica...*

*Ōmori Sōgen Roshi es considerado uno de los más grandes maestros zen del siglo 20. Era un sucesor directo en la línea de Tenryuji de Rinzai Zen, un sucesor en la escuela de la caligrafía de Taishi Yamaoka Tesshu, y un maestro de esgrima Jikishinkage Ryu.
Ōmori Sōgen
Después de convertirse en sacerdote en 1946, enseñó Zen Roshi Omori hace más de 40 años, sirviendo como presidente de la Universidad de Hanazono (la universidad Rinzai en Japón), escribió más de 20 libros y fue fundador del monasterio Seitaiji en Japón.
Debido a sus antecedentes como un maestro de la espada y la caligrafía, su estilo de puntos de vista de entrenamiento Zen integrados de estas disciplinas con la práctica tradicional: se puede resumir como la unidad de Zen, Ken y Sho - literalmente, el Zen (espiritualidad), la Espada (artes marciales o físicas cultura) y el pincel (bellas artes). Esta forma de capacitación, único por su aspectos integrados de espíritu, cuerpo, y corazón.
Fuente. Revista de Artes Marciales Asiáticas ◊ Volumen 3 Número 4 (62-65) - 2008 (por el testimonio de ... *Suien Wada, adaptado al blog)



*Shuhari se podría traducir como "aprenden por primera vez, separar a continuación, y por fin trascender."

  • Shu ( 守? ) "proteger", "obedecer" - la sabiduría tradicional - los fundamentos de aprendizaje, técnicas heurísticas , proverbios.
  • Ha( 破? ) "separar", "digresión" - rompiendo con la tradición - el desprendimiento de las ilusiones de uno mismo.
  • Ri ( 离? ) "salir", "independiente" - la trascendencia - no existen técnicas o proverbios, todos los movimientos son naturales, convirtiéndose en uno con el espíritu solo, sin aferrarse a las formas, que trasciende lo físico.

lunes, 30 de julio de 2012

Cuentos Jasídicos

Poco tiempo atrás, una persona que me conoce en profundidad me escribió diciendo:
“Entristécete solo porque la vida es nostalgia, y habrá un final para tus días… este es el único dolor que vale la pena”.
Esta invitación a poner el foco de atención en la realidad de la muerte física, para cuestionarme mi vida presente, me ha llevado a recordar cuando de pequeño me preguntaba por el sentido de la vida.
“¿Es posible que la existencia se desarrolle como la trama de una película ya conocida, entre escenas cotidianas de la vida profesional, afectiva, lúdica...? ¿Existe una meta que debamos alcanzar? ¿Cómo puedo realizar mi ser? ¿Qué sentido tiene el dolor?”
¿Cómo vivir bien la única vida que me ha sido dada?
Se me concedió una única posibilidad de jugar esta existencia, una preciosa posibilidad que no debería malgastar. La incapacidad de contentarme con esta especie de déjà vu me empujó en una búsqueda incesante, que ha desembocado en el descubrimiento del verdadero sentido de mi vida. Anhelaba dejar con mi existencia una huella, como la estela que deja un avión en el cielo cristalino de la mañana, o como el perfume del agua de rosas...Pero ¿cómo llegar a imprimir con mí ser esta imborrable huella? ¿Cómo evitar contentarme con el “ir tirando”, venir a este mundo y morir dejando tras de mí tan solo algunas flores, algunas lágrimas de quién me ha amado, para ser luego, muy pronto, olvidado?...
He sentido la necesidad de trabajar sobre mí para aspirar a una transformación, para realizar mi auténtico Ser. El trabajo sobre sí puede ser comparado al de un minero, que perfora y escaba en la roca con tal de extraer minerales preciosos.
Emprendo este trabajo, con la guía de alguien que ya ha evolucionado –sin una dirección es imposible conseguir un verdadero cambio– y con la ayuda de otros compañeros de viaje que han tomado, junto conmigo, la decisión de trabajar, realizando esfuerzos sistemáticos para conseguir otra existencia, he iniciado un camino preciso.
De hecho, es casi imposible trabajar solos, son los otros los que nos hacen de “espejo”, mostrándonos los puntos a modificar y  proporcionándonos un material precioso para trabajar en nosotros.
...Me vienen en mente mis primeros intentos de aprender a practicar esquí de fondo en la montaña, fue hace muy poco. Tuve que aprender, en primer lugar, a mantener el equilibrio sobre los esquís, que se deslizaban solos sobre las huellas ya dejadas en la nieve; tuve que afrontar el miedo que me provocaban aquellas escarpadas bajadas que requerían gran habilidad para no resbalar; y aprendí a levantarme de nuevo tras cada caída... Todo un ejercicio que requiere concentración y esfuerzo, y que me dio la posibilidad de aprender algo nuevo y descubrir paisajes de gran belleza.
El camino del trabajo sobre sí se basa justamente en la capacidad de hacer esfuerzos conscientes y constantes, acompañados de la facultad de sufrir voluntariamente, para no desistir en la obligación requerida, para no detenerse ante las dificultades creadas por la parte pasiva y reacia a todo cambio y la multiplicidad de nuestros yos.
He experimentado que cada nuevo conocimiento sobre uno mismo es generado, o viene acompañado, por el dolor de las miles de muertes necesarias de los diversos yos que lo animaban.
De otra manera no habría existido el espacio para el frágil brote de mi parte más esencial que está desarrollándose.  Hace algunos meses, tras años de duro trabajo, en un momento en que me parecía haber perdido el sentido del trabajo mismo y, sobre todo, el sentido de mi propia vida, leí un pasaje de un libro, el cual me devolvió el significado profundo de mi existencia, de mi trabajo y también de mi dolor:


«La vida nos es dada para una meta elevada, y todos juntos estamos obligados a servirla: en eso está nuestra razón de ser, y el sentido mismo de nuestra vida.
Todos los hombres sin excepción son esclavos de esa “grandeza”». G. I. Gurdjieff.

Entonces volví a comprender de forma completamente nueva que el objetivo elevado, el cual todos los hombres estamos llamados a cumplir, es justamente el objetivo de la transformación personal, de la realización de la parte divina de nuestro ser.
Martin (en hebreo: Mordechai) Buber*
Llegados a este punto, alguien se preguntará: ¿Dónde encontrar la llave para adquirir un conocimiento completo de la propia existencia? Leamos ahora una interesante historia jasídica titulada "Allí donde se encuentra".
«A los jóvenes que venían a él por primera vez, Rabbi Bunam les contaba normalmente la historia de Rabbi Eisik, hijo de Rabbi Jekel de Cracovia. Tras años de dura miseria, los cuales no habían sacudido su confianza en Dios, recibió en sueños la orden de ir a Praga para buscar un tesoro escondido bajo el puente que conducía al palacio real.
Cuando el sueño se repitió por tercera vez, Eisik se puso en camino y llegó a pie a Praga. Pero el puente estaba vigilado día y noche por los centinelas y él no tenía el valor de ponerse a cavar en el lugar indicado. Aun así, volvía al puente todas las mañanas rondándolo hasta que caía la noche.
Finalmente el capitán de la guardia, que había notado su ir y venir, se le acercó y le preguntó amigablemente si había perdido alguna cosa o si estaba esperando a alguien. Eisik le contó el sueño que lo había empujado hasta allí desde su lejana tierra. Y en ese momento el capitán se echó a reír:
“¡Y tú, pobrecito, por tener un sueño, has venido hasta aquí caminando? ¡ja ja ja! ¡Estás listo si te fías de los sueños! Si fuese así también yo tendría que haberme puesto en camino, obedeciendo a un sueño que me decía que fuera hasta Cracovia, a casa de un hebreo, un tal Eisik, hijo de Jekel, para buscar un tesoro debajo de una estufa. ¿Bromeas?
¡Ya me veo entrando y destrozando todas las casas de una ciudad en la cual la mitad de los hebreos se llaman Eisik y la otra mitad Jekel!” Y volvió a reír nuevamente.
Eisik se despidió de él, volvió a su casa y desenterró el tesoro con el cual construyó la sinagoga a la cual llamó Escuela de Reb Eisik, hijo de Reb Jekel. Recuerda bien esta historia –añadía el Rabbi Bunam– y recoge el mensaje que contiene: "hay algo que no puedes encontrar en ningún lugar del mundo, y sin embargo, existe un lugar en el cual lo puedes encontrar". M. Buber, Cuentos Jasídicos
Añado un fragmento del interesante comentario de Buber a la historia: «Hay una cosa que se puede encontrar en un único lugar del mundo, es un gran tesoro, al cual se le puede llamar la realización de la existencia. El lugar en el que se puede encontrar este tesoro, es el lugar en el que nos encontramos. La mayor parte de nosotros alcanza solo en raros momentos la plena conciencia del hecho de que no saboreamos nuestra existencia, que nuestra vida no participa de una existencia auténtica, completa, que es vivida, por así decirlo, al margen de la verdadera existencia. Sin embargo no dejamos nunca de advertir la carencia, nos esforzamos siempre, de una manera o de otra, por buscar en algún lugar aquello que nos falta. En alguna parte, en una zona cualquiera del mundo o del espíritu, en cualquier lugar menos allí donde estamos, donde hemos sido puestos: pero es justamente allí, y en ningún otro sitio, donde se encuentra el tesoro. En el ambiente que considero mi ambiente natural, en la situación que me ha tocado en suerte, en aquello que me sucede día tras día, en aquello que la vida cotidiana me exige: justamente en esto reside mi deber esencial, allí se encuentra la realización de la existencia que está a mi alcance... Es aquí, en el lugar preciso en el que nos encontramos en el cual se trata de hacer resplandecer la luz de la vida divina escondida.»
Martin Mordechai Buber 1878 – 1965: El pensamiento de Buber constituye un aporte al amanecer de un nuevo humanismo. En contra de un mundo que se ha vuelto inhabitable para el hombre, Buber vio necesario resaltar los valores fundamentales de la vida humana y contribuyó a marcar claramente el origen y el destino de toda la existencia humana. La solidaridad, el respeto por el otro, la tolerancia, la no discriminación y el amor por el prójimo son aquellos valores indispensables que los seres humanos deben recuperar para alcanzar su destino: la comunión con Dios.
Fuentes: Recopilación y adaptación al blog de los cuadernos de estudio del Cuarto Camino y de Anna Di Giandomenico, gracias a su inspiración.


*El descubrimiento del mundo del Jasidismo –el apasionado movimiento religioso que barrió Europa del Este en el siglo XVIII- ha proporcionado a Buber una inmensa influencia en el pensamiento religioso contemporáneo. A través de la recopilación de cuentos jasídicos, Buber reveló las fuentes de su propia religiosidad -la filosofía de un diálogo permanente entre el hombre y Dios-, tal como se describe en su obra clásica Yo y Tú (1923).


sábado, 16 de junio de 2012

Más de vaca que de hombre.

Uno de los principales factores que causa y mantiene el sufrimiento humano: (ej. depresión, ansiedad, falta de sentido en la vida); es la relación que los individuos han aprendido a establecer con su "experiencia interna". Un aspecto importante de esta relación es la tendencia de las personas a dejarse superar y dominar por pensamientos que surgen muy lejos, en la profundidad de nuestras mentes, y que lentamente se dispersan hasta un punto en el que ya no se pueden controlar y asumen el poder. Estos permanentes pensamientos se presentan especialmente a la mañana, cuando empezamos a tomar decisiones, en nuestro viaje al trabajo. En los momentos de intimidad y de tranquilidad frente a nosotros, mismos.
El que medita
Durante la meditación ocurre lo mismo y tomamos conciencia de ello. De hecho, la persona se da cuenta, quizás por primera vez, de que estamos inmersos continuamente en un flujo ininterrumpido de pensamientos que vienen independientemente de nuestra voluntad de tenerlos o no, uno después del otro, en una sucesión muy rápida.
De hecho, se trata sencillamente de la naturaleza de nuestra mente, intrínsecamente pasajera y fluctuante y dualista. Así pues, el problema no es eliminar los pensamientos que se generan sino des-identificarse de ellos. Unos de los principios y enseñanzas más valiosos en los que se basan los programas basados en cualquier tipo de Meditación es esta idea de no ser nuestros propios pensamientos.
Existe algo subyacente incluso en el pensamiento más pequeño, y es cuando nos identificamos con ello, sin darnos cuenta, que creemos que somos los pensamientos que tenemos.
Cuanto menos identificada este la mente con el contenido de nuestros pensamientos, mayor será la habilidad para concentrarse y mayor el sentido de calma y visión resultante.
Al parecer la meditación funciona no cambiando el contenido de nuestra mente, sino nuestra identificación con ese contenido mediante una “mirada” que acepta más, que es más intuitiva e inmediata, y gracias a la cual el poder coactivo de algunos contenidos cognitivo afectivos disminuye progresivamente hasta que llega a desaparecer.
Rumiante
Como consecuencia, el tema central de la psico-patología parece ser la cristalización de configuraciones de pensamiento, recuerdos, emociones y reacciones fisiológicas que son automáticas mas allá de nuestra conciencia de ellas mismas y del deseo de controlarlas. De alguna manera, la meditación funciona en el sentido opuesto. El desapego y la no identificación es la base de la meditación.
El acto de rumiar es uno de los principales procesos de la razón (dia-logo), una conversación entre dos sentidos opuestos y fuente de muchas enfermedades psicológicas, ya que es tiránicamente dualista. El mayor aporte de la "Meditación" es eliminar (dejándola pasar); esa conversación.Ya que la persona que medita, empieza a escuchar su propia interioridad y en esa unión con su trascendencia interior, logra captar un nuevo mensaje que le permite tener más consciencia de la realidad; con menos miedos y menos deseos, mayor discernimiento y claridad para percibir  las necesidades de los demás y las propias. Des-cubre, más allá del día a día,. su sentido de vida. Esto le permite una participación activa donde prevalece la felicidad del conjunto involucrado. En cambio; cuando las personas rumian o se preocupan por sus problemas, aunque les parezca que están haciendo frente a la dificultad, de hecho se están alejando de una percepción directa de la naturaleza de la dificultad. Esto ocurre porque rumiar siempre implica emitir un juicio (dual); sobre la experiencia. Las técnicas de meditación funcionan exactamente en el sentido opuesto, favoreciendo una actitud de “dejar ir” en relación a los propios pensamientos. Es una habilidad imprescindible para la salud física y psicológica ya que ayuda a evitar quedarse atascado una y otra vez en círculos viciosos muy dañinos. El peor daño que ocasiona la rumiación depresiva es que el pensamiento recurrente se retroalimenta de forma continua.
Todos los días
Este proceso genera pensamientos y, por lo tanto, emociones que cada vez son más intensas y alejadas de la situación real; tanto es así que con el tiempo cada vez resulta mas difícil diferenciar la realidad del juicio que se hace de la misma. "Cuando decimos que pensamos en realidad sentimos, y cuando decimos que sentimos en realidad pensamos". La posibilidad de des-identificarnos de nuestros propios pensamientos puede liberarnos de uno de los apegos más fuertes y más profundamente arraigados: el apego a pensar por pensar, es decir, depender de la conversación mental incesante que se produce en nuestras mentes. Existe una fascinación exclusiva con este apego ya que solo nos "sentimos normales" cuando nuestra mente piensa mucho y porque creemos que la solución a todos nuestros problemas solo puede proceder de los pensamientos, como si tuviésemos una especie de fe ciega en el presunto poder mágico de pensar y repensar. Nos olvidamos de nuestro inconciente espiritual. Somos seres, bío-psico-espirituales. ¿Por que nos olvidamos de estas 3 habilidades? Basta de Razón! Cuando nos damos cuenta de que nuestros pensamientos no son concretos y de que no tienen sustancia alguna, que su verdadera naturaleza no tiene necesariamente nada que ver con la realidad, entonces superamos el obstáculo del apego y la posibilidad de que degenere en los efectos negativos de la rumiación. La práctica continuada de la meditación lleva a la suspensión deliberada de todos nuestros juicios y evaluaciones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestro interior. ¿Por que no empezar ya a disfrutar y a comprender nuestro mensaje interior?; aquel que no se necesita rumiar, sino solo realizar!

miércoles, 23 de mayo de 2012

El temor a perder.

San Agustín usó los conceptos fundamentales de caritas y cupiditas para referirse a los dos tipos fundamentales de amor según su objeto. El santo de Hipona concebía el amor como un movimiento del alma, un apetito ligado a un objeto determinado como desencadenante del propio movimiento. El amor dirigido al mundo por el mundo, la cupiditas, condena al ser humano a la más terrible de las infelicidades en la medida en que todo bien temporal se halla bajo la amenaza de su desaparición. Sólo la caritas, el amor a Dios por Dios y al prójimo por Dios, puede asegurar la verdadera felicidad en la posesión de un bien que no puede perderse por ser inmutable y eterno.
San Agustín de Hipona.
En la cupiditas como concupiscencia o amor al mundo por el mundo, el deseo de tener se transforma en temor de perder. La satisfacción por la posesión de un bien temporal se revela como efímera, por cuanto nace casi inmediatamente el temor de su pérdida. Por ese motivo, el mundo por sí mismo no puede dar nunca la verdadera felicidad, aquella que no puede perderse. El mundo no puede ofrecer nunca la seguridad de que no se perderá el bien obtenido por su contingentismo radical, es decir, por su finitud constitutiva, siempre vuelta a la nada. La felicidad beatitudo— consiste en la posesión y conservación de nuestro bien, pero también en el estar seguros de no perderlo. Por el contrario, el pesar —tristitia— consiste en haber perdido nuestro bien. Sin embargo, el verdadero problema de la felicidad humana reside en que al hombre constantemente le asedia el temor. De ahí que San Agustín, oponga a la felicidad de tener no tanto la tristeza por la pérdida del bien como el temor de perder. La clave de la vida moral del hombre no es tanto si ha de amar cuanto qué es lo que debe amar. Un amor equivocado puede llevarle a la más irremisible de las desgracias haciendo de la felicidad una meta inalcanzable por sí misma. Por esa razón advierte el santo que se debe tener especial cuidado al escoger el amor: Amad, pero pensad qué cosa améis. El amor de Dios y el amor del prójimo se llama caridad; el amor del mundo y el amor de este siglo se denomina concupiscencia. Refrénese la concupiscencia; excítese la caridad. Por consiguiente, se puede afirmar que de la distinción agustiniana entre caritas y cupiditas resulta claramente una jerarquización fundamental. Los amores deben situarse en un correcto orden u ordo amoris: en la cúspide de la pirámide se halla el amor a Dios y, por debajo del mismo, sucesivamente, el amor al prójimo, el amor a uno mismo y, por último, el amor al cuerpo.
San Agustín no niega absolutamente su valor a los bienes temporales, pero los sitúa en su orden correcto: el cuerpo debe someterse al alma y el alma a Dios. En el mandamiento de amor a Dios y al prójimo se incluye todos los géneros de bienes y su cumplimiento coincide con el ordo amoris que lleva a una vida buena, justa y feliz. La definición agustiniana de caritas como amor de lo que debe amarse evoca la idea de un orden del amor: «El amor de las cosas dignas de ser amadas se llama con más propiedad caridad o dilección» En Agustín se observa un sistema ético cuyas herramientas sirven para alcanzar la felicidad absoluta consistente en la unión del hombre con Dios por amor. La idea de un orden en el amor adquiere así un carácter subordinado: la caridad o dilección presupone un orden en el amor cuya finalidad directa no es otra que lograr la libertad, con la ayuda de la gracia. Esta libertad como dominio de la voluntad se identifica con la facultad de orientarse hacia el verdadero objeto formal del querer: el Bien, identificado con Dios. Dios es el único bien absoluto porque es el único que no está afectado por la mutabilidad radical característica de todas las criaturas. Todo bien distinto es un bien inferior ya que se dirige por su propia naturaleza hacia la nada, es caduco. Sólo la unión del hombre con Dios por amor garantiza su contemplación y, como consecuencia, la vida y la felicidad eterna.
En la caridad se cumple el orden en el amor que prescribe amar a Dios por sí mismo y todas las demás cosas por Dios. Además, la dilección agustiniana implica un doble orden en el amor: por un lado, un orden de las cosas amadas y, por otro, un orden en el sujeto que ama. Este doble orden natural objetivo y subjetivo del amor es el que refleja el mandamiento evangélico: «Amarás a Dios con toda tu alma, con todo tu corazón y con toda tu mente»
El orden objetivo en el amor recae sobre cosas amadas. Los bienes útiles inferiores deben subordinarse siempre al único objeto de amor fruible: Dios. Dentro de los bienes útiles puede establecerse una ordenación de inferior a superior rango, desde los bienes materiales, pasando por los seres racionales distintos de sí mismo, hasta uno mismo y, dentro de sí, la virtud, como gran bien moral, sobre la libertad como bien medio y, naturalmente, sobre el cuerpo, como bien mínimo:
Esto es conveniente: que lo inferior se someta a lo superior, para que quien quiere que le esté sujeto lo que le es inferior, a su vez obedezca al superior. Reconoce el orden, busca la paz. Tú, sometido a Dios, y a ti, el cuerpo. El orden subjetivo en el amor que predicaba el santo es el que permite interpretar los términos alma, corazón y mente del citado mandato evangélico, en la medida en que se relacionan con las tres partes del alma humana. La antropología platónica es corregida por Agustín del siguiente modo: el alma humana, una en sí misma, despliega su actividad en los planos de la actividad vegetativa o reproductiva («con toda tu alma»), de los afectos humanos y espirituales («con todo tu corazón»), así como del amor y conocimiento de las ideas puras y Dios («con toda tu mente»). Con el mandato evangélico se alude a la necesidad de amar a Dios con todas las potencias del alma, de modo que la voluntad sea libre, es decir, no quede dominada por ninguna tendencia natural inferior. Sólo si el alma se atiene al orden subjetivo y objetivo del amor alcanzará el señorío sobre las tendencias inferiores subordinándolas a la mente contemplativa. Ahora bien, una vez que el pecado ha sido introducido en el mundo y se ha producido la caída del hombre, es preciso que su libertad sea asistida por la gracia para luchar contra las tendencias naturales inferiores. Por eso San Agustín aconseja prestar atención para no sucumbir ante ellas: «No puede el alma señorear lo que le es inferior si ella no se digna servir a lo que le es superior»

Ascesis o Entrenamiento.

Pero, ¿cómo llegar a un ordo amoris? Para eso se necesita práctica y el entrenamiento, y esto es lo que la gran tradición quiere decir ascetismo. Me temo que la palabra tiene una mala reputación entre nosotros. El ascetismo que nos hace pensar en alguien que es estricto, severo y austero, sin sentido. Lo confunden con el masoquismo o el maniqueísmo, y de ser incapaz de apreciar los encantos de la creación. Sin embargo, el ascetismo ni una sola vez tienen un significado más positivo en la tradición cristiana, y yo estoy tratando de contribuir a la rehabilitación de la palabra. Viene de la palabra griega ascesis , que simplemente significa "entrenamiento". Se usaba para los atletas, " El ascetismo es una especie de disciplina, un ejercicio físico, un régimen de entrenamiento. Desde el ámbito del ejercicio físico que se llegó a la aplica también al ámbito de ejercicio espiritual. El ascetismo se compone de los pequeños pasos dados para alinear nuestro amor y reverencia correctamente. ¿Estás dispuesto a comenzar tu entrenamiento?
(información y adaptación de diferentes autores, entre ellos Urbano Ferrer Santos y Ángel Damián Román Ortiz).


miércoles, 18 de abril de 2012

Hacer el mal es imposible...

Uno de los más renombrados expertos del budismo Zen japonés, el maestro Nishijima, habla sobre la meditación, la vida y la muerte, en esta entrevista.
Para un periodista, quizás uno de los personajes más difíciles de entrevistar, más que cualquier político experto en retórica, más que cualquier científico loco, es un monje Zen. Esto, porque sus respuestas provienen de otra lógica, de una forma diametralmente distinta de ver la vida. Así, algunos monjes Zen, en vez de responder cogen una flor y la hacen girar y lo miran a uno con una cara de “¿entendiste?”. Otros, levantan un bastón y le dan un golpe en la espalda a uno para luego hacer sonar la campana, lo que indica que la entrevista terminó. Por esto mismo, al preguntarle al maestro Nishijima por el significado de la felicidad la respuesta no dejó de sorprender.
Según él, la felicidad es nada menos que “el equilibrio entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático”.
El maestro Gudo Wafu Nishijima tiene más de 80 años, se levanta todos los días a las cuatro de la mañana, dirige un dojo donde personas de todo el mundo lo visitan para estudiar Budismo Zen. Trabaja, además, como consultor económico en una exitosa empresa de cosméticos Ida Ryogokudo Company, traduce libros del japonés y sánscrito al inglés y no se cansa de repetirle a sus estudiantes que lo único propio de los seres humanos es la acción.
En las afueras de Tokyo, en el distrito de Chiba, Nishijima dirige el dojo o lugar de entrenamiento, y al terminar la primera meditación a las siete de la mañana conversa con nosotros durante el desayuno, sobre la meditación, la vida y la muerte.
Pilares del Zen.
-Para muchos occidentales, esto de sentarse con las piernas cruzadas, en silencio y durante horas resulta difícil de entender. ¿Cómo explicaría Ud. el propósito de esta práctica?
-A pesar de que existen diversos linajes del budismo, todos comparten algunos puntos esenciales. En el budismo, recordamos la unión que existe entre cuerpo y mente. Al darnos cuenta de este hecho tan elemental, pero olvidado, en forma natural volvemos nuestras vidas hacia el camino intermedio.
Una vez en el camino intermedio percibimos que el pasado y el futuro existen sólo en nuestras neuronas y que lo único que nos pertenece es el aquí y el ahora. Cuando nuestras vidas han sido tocadas por el aquí y el ahora logramos entender con nuestro cuerpo-mente que la esencia primordial de la realidad es la acción.
-¿Podría explicar un poco más cada punto?
-Una persona que piensa mucho es tensa y tiende a ser idealista. Por el contrario, una que se centra en sus sensaciones corporales suele ser más relajada y hedonista. Al unificar nuestro cuerpo y mente nos equilibramos; ni muy tensos ni muy relajados. Al estar en armonía podemos aprehender la brisa del momento presente. Pero éste es efímero, instantáneo. No podemos ni pensar sobre él ni sentirlo.
¿Qué hacemos entonces? Actuamos. Nuestras vidas, por lo tanto, son una serie de acciones y en el budismo Zen reconocemos las acciones puras, donde mente y cuerpo han recobrado su unión.
-¿Cómo se relaciona todo esto con la meditación sentados?
-Al hacer Zazen estas condiciones que indiqué se encarnan en uno. Después de algunos momentos de estar sentados con la columna erguida, ojos abiertos y respiración natural, nos damos cuenta que, al no prestarle atención a los pensamientos y sensaciones del cuerpo, mente y cuerpo son una misma cosa, nunca han estado separados. Dicho de otra forma, en el cuerpo, el sistema nervioso autónomo se divide en el simpático y el parasimpático. En forma muy resumida, uno nos mueve a la actividad y el otro a la pasividad. En Zazen logramos el equilibrio entre ambos, lo que nos permite volver a nuestro estado original de armonía.
(En cuanto al sistema nervioso autónomo, cuando el sistema nervioso simpático , que afecta a las reacciones de la agresión, y el sistema nervioso parasimpático , que afecta a las respuestas de escape están en equilibrio, entonces funcionar de manera óptima. Eso es el estado en los músicos, pintores y otros artistas, así como los mejores atletas, cuando están en su mejor momento...)
GudoWafu Nishijima
“Tu y yo vamos a morir”
Después de que termina la última meditación, a las nueve de la noche, antes de ir a dormir, Nishijima la define como un golpe o un choque. Citando a Dogen, quien fue el padre del budismo Zen japonés en el siglo XIII, Nishijima dice que una persona que siente la necesidad y urgencia por seguir el camino de la meditación ha sido golpeada o chocada por la realidad.
Para ello, pone como ejemplo a los extranjeros y japoneses que han llegado a su dojo por décadas. Muchos de ellos son gente común y corriente. Otros, según explica, han sido deportistas y escaladores que en algún momento de sus vidas han hecho algo extraordinario y luego pasan sus vidas tratando de explicárselo...
También hay personas que han debido enfrentar una situación límite y que han actuado en forma pura, se han olvidado de sí mismos por un instante y han logrado también algo extraordinario, que en la vida diaria jamás podrían siquiera soñar en conseguir.
Todas estas personas, dice Nishijima, “llegan al budismo Zen porque se dan cuenta que lo que experimentaron fue un momento de acción pura, donde el cuerpo y la mente estaban unidos en el aquí y ahora, al igual que en Zazen”.
-Pero en la vida existe un sinnúmero de acciones, como las malas también ¿no es verdad? -Sí, es cierto. "Sin embargo, una persona que está equilibrada, en forma natural hace el bien. Para esa persona hacer el mal es imposible". -En todos estos años de experiencia, ¿son muchas las personas que han experimentado este golpe con la realidad? - No. El hecho que ocurra es una bendición. La mayoría de las personas, no sólo aquí en Japón, sino que también creo en tu país, vive como si estuvieran anestesiadas. La vida les pasa por encima y no se enteran de ello. Todos vamos a morir, pero son contados los que sienten la urgencia por vivir.
Si te interesó, viví la experiencia.

viernes, 6 de abril de 2012

Sin él..., todo sale mal.

Un sesgo cognitivo, prejuicio cognitivo o predisposición cognitiva son términos usados para describir alteraciones en la mente humana que son difíciles de eliminar…; y que llevan a una distorsión de la percepción, una distorsión cognitiva, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica, casi todas relacionadas a una baja introspección, o muy bajo autoconocimiento.
En la búsqueda de transformación nos preguntamos: ¿Cómo podemos abrirnos al poder sanador de la verdad? entonces ¿Dónde está la Verdad?
Santa Teresa de Ávila
Teresa de Ávila, la santa española de tempestuosa energía, dijo esto sobre el conocimiento de uno mismo: “Conocerse a uno mismo es tan importante que yo no quisiera ningún descanso en este aspecto, no importa cuán alto haya llegado…Nunca, no importa cuán exaltada pueda estar el alma, no hay nada más conveniente que el autoconocimiento…sin él, todo sale mal”
Se trata de un conjunto de fenómenos, en general, estudiados por la psicología cognitiva, un prejuicio cognitivo es un fenómeno psicológico principalmente involuntario que sesga el procesamiento de la información (como la tendencia inconsciente y generalizada a entender un precio de $99.9 como inferior a $100, cuando la diferencia es prácticamente irrelevante a la hora de pagar). Se trata de tendencias y comportamientos inconscientes que nos condicionan al intentar analizar la realidad.
Muchos de estos sesgos son estudiados por la forma como afectan la formación de creencias, las decisiones empresariales y en todo orden de vida y la investigación científica.
Veamos algunos de estos sesgos, más comunes.
  • Aversión a la pérdida: es la tendencia a preferir evitar las pérdidas por la posibilidad de adquirir ganancias (teoría de las perspectivas). Así, se demandará más para renunciar a un objeto de lo que se estaría dispuesto a pagar para adquirirlo.
  • Descuento hiperbólico: Dadas dos recompensas similares, las personas muestran mayor preferencia por aquella que llegue más pronto que por una posterior. 
  • Efecto de arrastre: Es la tendencia a hacer (o creer) en algo porque muchas personas lo hacen (o creen). Está relacionado con el pensamiento de grupo o el comportamiento gregario.
  • Efecto espectador: Es un fenómeno psicológico por el cual es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo.
  • Efecto denominación: Es la tendencia a gastar más dinero cuando está denominado en pequeñas cantidades (por ejemplo, en monedas) más que en grandes (por ejemplo, billetes).
  • Ilusión del control: Es la tendencia a sobreestimar el grado de influencia sobre otros eventos externos. De esta forma, los seres humanos tienden a creer que pueden controlar o al menos influir en las consecuencias o resultados que claramente no pueden controlar ni influir.
  • Sesgo de confirmación: Es la tendencia de las personas a favorecer la información que confirme sus propios presupuestos o hipótesis, sin importar si la información es verdadera.
  • Sesgo de congruencia: La tendencia a comprobar las hipótesis exclusivamente por medio de pruebas directas, en contraste con las pruebas de posibles hipótesis alternativas.
  • Sesgo de distinción: Es la tendencia a ver dos opciones como más diferentes cuando se las evalúa simultáneamente que cuando son evaluadas de forma separada.
  • Sesgo de información: Es la tendencia a buscar información, incluso cuando ésta no puede afectar a la decisión a tomar. Puede crear la falsa impresión de que, por tener más información, el razonamiento o la conclusión serán más veraces.
  • Sesgo del experimentador: Cuando los experimentadores tienden a creer, certificar y publicar datos que concuerdan con sus expectativas con respecto al resultado de un experimento y desechar,  o infravalorar las ponderaciones correspondientes a los datos que parezcan estar en conflicto con sus expectativas.
  • Sesgo de punto ciego: Es la tendencia a no darse cuenta de los propios prejuicios cognitivos o a verse a sí mismo como menos sesgado que los demás.
  • Sesgo retrospectivo o prejuicio de la elección comprensiva: Es la tendencia a recordar las decisiones propias como mejores de lo que realmente fueron.
  • Sesgo de disconformidad: Es la tendencia a realizar un crítico escrutinio de la información cuando contradice sus principales creencias y aceptar sin criterio aquella información que es congruente con sus principales creencias.
Es decir el observador percibe la información de forma selectiva o subjetiva.
Los más peligrosos son los sesgos sociales que afectan a nuestras interacciones de cada día.
En el Método científico la crítica, debate, testeo, comprobación o debate de las ideas establecidas, consigue que algunas de ellas muten y se aproximen más a la verdad. El problema o negligencia no está en la crítica de las ideas, sino en la respuesta con un ataque a la creencia ya que algunos obvian la respuesta razonada inclusive con el silencio y responden con violencia ya sea porque se creen poseedores de la verdad y no desean perder tiempo y energía en explicarla o bien porque no les beneficia o son reacios al cambio. Tanto lo uno como lo otro son comportamientos prejuiciosos que tienen su raíz en los prejuicios de personas poco desarrolladas. Algunos ejemplos.

  • Defensa de status: Es la tendencia de los individuos, cuando éstos se sienten amenazados o en evidencia a no pararse a razonar, atender y reconocer los razonamientos de la contra. Es decir, cuando el individuo se considera con cierto status, éste tenderá a negar y a defenderse de cualquier comentario que le contradiga incluso recurriendo al autoengaño. Algunos autores indican que este comportamiento también puede ser aprendido o potenciado llegando a la negación. 
  • Efecto de Von Restorff: Tendencia de un individuo a situarse en un modo de queja continua, para que sea recordado más y mejor que el resto. En general, dice que un elemento que destaca o rompe la norma será más recordado que otros elementos.
  • Efecto Keinshorm: Predisposición a contradecir las ideas o formulaciones que otra persona juzga, con la cual no simpatiza.
  • Efecto del Poder corrupto: Existe una tendencia demostrada en la que los individuos con poder son fácilmente corrompibles cuando se sienten con plena libertad y sin restricciones. Este sentimiento se ve incrementado si el individuo se ve reforzado con un sentimiento de respaldo moral, se siente atacado o tiende a otros prejuicios que le ayudan a justificarse. El Experimento se realizó en una cárcel ficticia en el sótano de la Universidad y se dividió a los voluntarios aleatoriamente entre agentes y prisioneros. Los situados en el grupo de agentes interiorizaron el poder y realizaron fuertes abusos a los prisioneros. 
  • Obediencia a la autoridad: Es la tendencia a seguir el liderazgo o figura de autoridad en un grupo o de una fuerte autoridad (capacidad evolutiva), independientemente de los fuertes argumentos racionales que se tengan en contra. El individuo puede admirar, temer, autoengañarse o simplemente acatar las normas por el mero hecho de cumplimiento del deber, es decir, tiene una propensión o tendencia a hacerlo. También denominada capacidad humana para la crueldad. Si una autoridad nos permite violar la ley e incluso traspasar la frontera de nuestra moralidad, sentimos propensión a hacerlo, tal y como intentó demostrar el experimento de Milgram en 1963. En muchos aspectos documentados en los que una persona elige libremente el estado de esclavitud (véase también Síndrome de Estocolmo). En otros casos, los individuos rechazan la libre elección y ponen voluntariamente en manos de otros su libertad o poder de decisión democrática favoreciendo dictaduras.
  • Efecto de percepción ambiental: Se ha demostrado que el ambiente produce una gran influencia en el comportamiento de los individuos. Más allá de los genes, educación, un individuo varía su comportamiento en función de cómo percibe su entorno. En un ambiente de caos, deterioro y suciedad, las personas tienden a ser más incívicas, más caóticas y también a cometer más acciones vandálicas o incluso delictivas. Es más importante arreglar con premura el entorno, reprender con premura y continuadamente que una mayor fuerza o dureza de las leyes.

En 1980 la ciudad de Nueva York era una de las ciudades más inseguras. En lugar de incrementar la dureza de las leyes o la dureza policial, se organizó un potente efectivo de limpieza. Los grafitis no duraban más de una hora, los cristales y arañazos eran arreglados rápidamente. El metro empezó a dar una cara más amable a pesar de los actos vandálicos, que con el tiempo empezaron a disminuir. La dureza penal y la vigilancia policial no se incrementaron. Nueva York pasó a ser una de las ciudades más seguras. Se vio, por tanto, una coherencia entre estos factores que apuntan a dicha causalidad, aunque otros factores no pueden ser desestimados.
Finalmente. Conoces ¿cual es tu Sesgo preferido?, o mejor será estudiarte para conocer más la realidad de tu interioridad…está en tus manos, tu decides...

jueves, 22 de marzo de 2012

"Dojo Kun" o la perfección del carácter.

Todo el que entrena en el karate debe conocer el dojo kun . Al final de cada sesión de entrenamiento, ya sea en el dojo, después de clase, o después de un torneo, que siempre me llaman "formación especial", el dojo kun se repite todos juntos por los estudiantes como un recordatorio de por qué nos entrenamos. El dojo kun establece la filosofía básica de karate, de acuerdo con su fundador y maestro, el maestro Funakoshi. El Maestro Funakoshi creía que, para el verdadero karate-ka , el dojo kun no sólo se debe considerar un conjunto de reglas de conducta en el dojo, sino una guía para la vida cotidiana. Todo lo que aprendemos en el dojo, que debe aplicarse a la vida cotidiana.
Jinkaku kansei ni tsutomuru koto (Busca la perfección del carácter)
Este es el objetivo final de karate. Los otros cuatro principios de la dojo kun , así como todo el kun nijyu , todos nos dicen lo que significa buscar la perfección del carácter, la forma en que puede ir acerca de este tipo más altos objetivos. Pero esto es lo más importante. Buscamos la perfección del carácter de adentro hacia afuera. Es algo que debemos hacer en cada momento de cada día de nuestras vidas.
Gichin Funakoshi
Esto significa que nunca debe dejar de aprender. La formación en el Karate, como la vida misma, es un proceso continuo de crecimiento y formación personal, un proceso que dura toda la vida. Es bueno fijar metas, pero tan pronto como llevarlos a cabo, es importante fijar nuestra vista en el próximo objetivo, para mejorar. Para buscar la perfección del carácter es siempre buscar mejorar uno mismo, a que traten siempre de aprender y crecer.
Makoto no michi o mamoru koto (Sé fiel)
Ser fiel es ser sincero en todo lo que haces. Aquí estamos hablando de hacer un esfuerzo total, todo el tiempo, en lo que hagas. Para ser fieles, por supuesto, significa que tienes que ser fiel a los demás, a sus obligaciones, pero también significa que tiene que ser fiel a ti mismo. Y para ello quiere decir que tienes que hacer tu mejor esfuerzo en todo lo que haces. Cuando eres fiel a ti mismo, los demás tendrán fe en ti. Esto crea una confianza mutua entre las personas. Ser fiel a uno mismo es esencial para lograr el primer objetivo de ser la mejor persona que puedas ser.
Doryoku no seishin o yashinau koto (Esforzarse)
Esfuérzate en todo lo que haces. No importa lo que está haciendo, ya sea de formación, de trabajo, tener una relación, siempre den el cien por ciento. Para hacer cualquier otra cosa es engañar a ti mismo ya los demás. Si no tratar de hacer lo mejor, usted no está siendo fiel a sí mismo ya otros, y usted no está tratando de buscar la perfección del carácter.
Reigi o omonzuru koto (Respeta a los demás)
Un verdadero artista marcial siempre muestra respecto a otras personas. Y es algo que debe sentir en su corazón. Mostrar respeto es un signo de la humildad y la humildad es necesaria para una mente abierta, que la convierten es necesario aprender, para crecer. Siempre se puede aprender algo de cada persona que conozcas. Del mismo modo, cada persona que encontramos es un posible oponente de algún tipo, y que el oponente puede representar una amenaza para usted, física o de otra manera. En cualquier caso, si se respetan todas las personas, se le ve con más claridad las cosas como lo que son, y usted será capaz de sacar el máximo provecho de cada experiencia.
Keki no yu o imashimuru koto (Abstenerse de conducta violenta)
Este es un recordatorio para mantener la calma en su interior. Contrólate en todo momento, desde el interior. El conflicto dentro es una forma de violencia. Esto conduce a acciones violentas, que es algo que usted debe tratar de evitar a toda costa. Un artista marcial debe estar siempre en control, y que comienza con una calma interior, con la paz de la mente. Si se ve obligado a defenderse como último recurso, entonces está bien que lo haga. Pero sólo será un éxito la defensa de sí mismo cuando se mantenga una mente tranquila, clara, en cuyo caso utilizando la técnica de karate para protegerse en verdad será su reacción de último recurso. Adaptación y fuente de La Federación Internacional de Karate Shotokan.
Dojo Kun, Sensei, Masatoshi Nakayama  

¿Cuantas horas del día dedicas a perfeccionar tu carácter?

domingo, 11 de marzo de 2012

Sin ira, y sin agitación, y sin lástima.

La "Leyenda de los 47 samurais" es una paso de la historia japonesa considerada como emblema nacional en este país, por varios estudiosos. Este evento se desarrolló aproximadamente entre 1701 y 1703 y es la leyenda más famosa del codigo de honor del samurai: el Bushido. Quien no la conozca le recomendamos, la lea*, pues para el hombre de hoy es casi inexplicable considerar que el honor y la justicia, puedan tomar tanto valor como para dar la vida por un amigo o señor. Es en si misma la máxima experiencia de la lealtad. *Hacemos "Honor" al espíritu del Japón, a un año del Tsunami. En la versión de Jorge Luis Borges, escrita en 1934, en su libro "Historia Universal de la Infamia

Sengakuji, sepulcros de los 47 Leales.
El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké: El infame de este capítulo es el incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké, aciago funcionario que motivó la degradación y la muerte del señor de la Torre de Ako y no se quiso eliminar como un caballero cuando la apropiada venganza lo conminó. Es hombre que merece la gratitud de todos los hombres, porque despertó preciosas lealtades y fue la negra y necesaria ocasión de una empresa inmortal. Un centenar de novelas, de monografías, de tesis doctorales y de óperas conmemoran el hecho —para no hablar de las efusiones en porcelana, en lapislázuli veteado y en laca. Hasta el versátil celuloide lo sirve, ya que la Historia Doctrinal de los Cuarenta y Siete Capitanes —tal es su nombre— es la más repetida inspiración del cinematógrafo japonés.(*ver próximo estreno al pie) La minuciosa gloria que esas ardientes atenciones afirman es algo más que justificable: es inmediatamente justa para cualquiera. Sigo la relación de A. B. Mitford, que omite las continuas distracciones que obra el color local y prefiere atender al movimiento del glorioso episodio. Esa buena falta de "orientalismo" deja sospechar que se trata de una versión directa del japonés.
LA CINTA DESATADA 
En la desvanecida primavera de 1702 el ilustre señor de la Torre de Ako tuvo que recibir y agasajar a un enviado imperial. Dos mil trescientos años de cortesía (algunos mitológicos), habían complicado angustiosamente el ceremonial de la recepción. El enviado representaba al emperador, pero a manera de alusión o de símbolo: matiz que no era menos improcedente recargar que atenuar. Para impedir errores harto fácilmente fatales, un funcionario de la corte de Yedo lo precedía en calidad de maestro de ceremonias. Lejos de la comodidad cortesana y condenado a una villégiature montaraz, que debió parecerle un destierro, Kira Kotsuké no Suké impartía, sin gracia, las instrucciones. A veces dilataba hasta la insolencia el tono magistral. Su discípulo, el señor de la Torre, procuraba disimular esas burlas. No sabía replicar y la disciplina le vedaba toda violencia. Una mañana, sin embargo, la cinta del zapato del maestro se desató y éste le pidió que la atara. El caballero lo hizo con humildad, pero con indignación interior. El incivil maestro de ceremonias le dijo que, en verdad, era incorregible y que sólo un patán era capaz de frangollar un nudo tan torpe. El señor de la Torre sacó la espada y le tiró un hachazo. El otro huyó, apenas rubricada la frente por un hilo tenue de sangre... Días después dictaminaba el tribunal militar contra el heridor y lo condenaba al suicidio. En el patio central de la Torre de Ako elevaron una tarima de fieltro rojo y en ella se mostró el condenado y le entregaron un puñal de oro y piedras y confesó públicamente su culpa y se fue desnudando hasta la cintura, y se abrió el vientre, con las dos heridas rituales, y murió como un samurai, y los espectadores más alejados no vieron sangre porque el fieltro era rojo. Un hombre encanecido y cuidadoso lo decapitó con la espada: el consejero Kuranosuké, su padrino.   
Ōishi Kuranosuke (大石内蔵助). 
EL SIMULADOR DE LA INFAMIA 
La Torre de Takumi no Kami fue confiscada; sus capitanes desbandados, su familia arruinada y oscurecida, su nombre vinculado a la execración. Un rumor quiere que la idéntica noche que se mató, 47 de sus capitanes deliberaran en la cumbre de un monte y planearan, con toda precisión, lo que se produjo un año más tarde. Lo cierto es que debieron proceder entre justificadas demoras y que alguno de sus concilios tuvo lugar, no en la cumbre difícil de una montaña, sino en una capilla en un bosque, mediocre pabellón de madera blanca, sin otro adorno que la caja rectangular que contiene un espejo. Apetecían la venganza y la venganza debió parecerles inalcanzable. Kira Kotsuké no Suké, el odiado maestro de ceremonias, había fortificado su casa y una nube de arqueros y de esgrimistas custodiaba su palanquín. Contaba con espías incorruptibles, puntuales y secretos. A ninguno celaban y vigilaban como al presunto capitán de los vengadores: Kuranosuké, el consejero. Éste lo advirtió por azar y fundó
su proyecto vindicatorio sobre ese dato. Se mudó a Kioto, ciudad insuperada en todo el imperio por el color de sus otoños. Se dejó arrebatar por los lupanares, por las casas de juego y por las tabernas. A pesar de sus canas, se codeó con rameras y con poetas, y hasta con gente peor. Una vez lo expulsaron de una taberna y amaneció dormido en el umbral, la cabeza revolcada en un vómito. Un hombre de Satsuma lo conoció, y dijo con tristeza y con ira: ¿No es éste, por ventura, aquel consejero de Asano Takumi no Kami, que lo ayudó a morir y que en vez de vengar a su señor se entrega a los deleites y a la vergüenza? ¡Oh, tú, indigno del nombre de Samurai!Le pisó la cara dormida y se la escupió. Cuando los espías denunciaron esa pasividad, Kotsuké no Suké sintió un gran alivio. Los hechos no pararon ahí. El consejero despidió a su mujer y al menor de sus hijos y compró una querida en un lupanar, famosa infamia que alegró el corazón y relajó la temerosa prudencia del enemigo. Éste acabó por despachar la mitad de sus guardias. (nota: esta actitud fue una estrategia para eliminar los guardias, creada por Kuranosuke). Una de las noches atroces del invierno de 1703 los 47 capitanes se dieron cita en un desmantelado jardín de los alrededores de Yedo, cerca de un puente y de la fábrica de barajas. Iban con las banderas de su señor. Antes de emprender el asalto, advirtieron a los vecinos que no se trataba de un atropello, sino de una operación militar de estricta justicia. 
LA CICATRIZ 
Dos bandas atacaron el palacio de Kira Kotsuké no Suké. El consejero comandó la primera, que atacó la puerta del frente; la segunda, su hijo mayor, que estaba por cumplir dieciséis años y que murió esa noche. La historia sabe los diversos momentos de esa pesadilla tan lúcida: el descenso arriesgado y pendular por las escaleras de cuerda, el tambor del ataque, la precipitación de los defensores, los arqueros apostados
en la azotea, el directo destino de las flechas hacia los órganos vitales del hombre, las porcelanas infamadas de sangre, la muerte ardiente que después es glacial, los impudores y desórdenes de la muerte. Nueve capitanes murieron; los defensores no eran menos valientes y no se quisieron rendir. Poco después de media noche toda resistencia cesó. Kira Kotsuké no Suké, razón ignominiosa de esas lealtades, no aparecía. Lo buscaron por todos los rincones de ese conmovido palacio y ya desesperaban de encontrarlo cuando el consejero notó que las sábanas de su lecho estaban aún tibias. Volvieron a buscar y descubrieron una estrecha ventana, disimulada por un espejo de bronce. Abajo, desde un patiecito sombrío, los miraba un hombre de blanco. Una espada temblorosa estaba en su diestra. Cuando bajaron, el hombre se entregó sin pelear. Le rayaba la frente una cicatriz: viejo dibujo del acero de Takumi no Kami. Entonces, los sangrientos capitanes se arrojaron a los pies del aborrecido y le dijeron que eran los oficiales del señor de la Torre, de cuya perdición y cuyo fin él era culpable, y le rogaron que se suicidara, como un samurai debe hacerlo. 
En vano propusieron ese decoro a su ánimo servil. Era varón inaccesible al honor; a la madrugada tuvieron que degollarlo.   
Ōishi Kuranosuke 
EL TESTIMONIO 
Ya satisfecha su venganza (pero sin ira, y sin agitación, y sin lástima), los capitanes se dirigieron al templo que guarda las reliquias de su señor. En un caldero llevan la increíble cabeza de Kira Kotsuké no Suké y se turnan para cuidarla. Atraviesan los campos y las provincias, a la luz sincera del día. Los hombres los bendicen y lloran. El príncipe de Sendai los quiere hospedar, pero responden que hace casi dos años que los aguarda su señor. Llegan al oscuro sepulcro y ofrendan la cabeza del enemigo. La Suprema Corte emite su fallo. Es el que esperan: se les otorga el privilegio de suicidarse. Todos lo cumplen, algunos con ardiente serenidad, y reposan al lado de su señor. Hombres y niños vienen a rezar al sepulcro de esos hombres tan fieles.
EL HOMBRE DE SATSUMA 
Entre los peregrinos que acuden, hay un muchacho polvoriento y cansado que debe haber venido de lejos. Se prosterna ante el monumento de Oishi Kuranosuké, el consejero, y dice en voz alta: Yo te vi tirado en la puerta de un lupanar de Kioto y no pensé que estabas meditando la venganza de tu señor, y te creí un soldado sin fe y te escupí en la cara. He venido a ofrecerte satisfacción. Dijo esto y cometió harakiri. El prior se condolió de su valentía y le dio sepultura en el lugar donde los capitanes reposan.
*Estreno 2012


Éste es el final de la historia de los 47 hombres leales —salvo que no tiene final, porque los otros hombres, que no somos leales tal vez, pero que nunca perderemos del todo la esperanza de serlo, seguiremos honrándolos con palabras.


Jorge Luis Borges.

domingo, 4 de marzo de 2012

Igual en casa y en mi trabajo. ¿Sos un Santo?

Ser un Santo parece un propósito de vida para monjes en un monasterio, no para cualquier persona, para cualquier empresario o empleado del mundo actual. Nos causa stress no poder cumplir con la cuota de ventas este mes; o mi hija se enferma y tengo que recogerla en el colegio; los ahorros que he hecho para el día en que me jubile han disminuido debido a una caída de la bolsa; y usted me esta hablando de santidad? Justamente, y si aclaramos el significado de santidad, entenderemos el concepto.
San Ignacio. Escultura de Martínez Montañes
El síntoma es de una vida que está desintegrándose porque la tironean en muchas direcciones. Tenemos que integrarnos de nuevo gracias a encontrar un sentido o propósito que nos haga sentir que somos una totalidad. De hecho, eso es exactamente lo que integrar quiere decir: la raíz latina de la palabra significa: "totalidad".
Pero ¿exactamente que tiene que ver la santidad con la totalidad? Las personas santas son personas integras porque han podido integrar su vida alrededor de, un propósito unificador.
Ese propósito no es un nuevo empleo o una carrera, sino una nueva manera de pensar y vivir. Más específicamente, las personas santas han ordenado sus vidas alrededor de las creencias espirituales y valores que en el fondo consideran importantes.
Su integridad se manifiesta en una manera coherente de aproximarse a todo y a todos: sus actos concuerdan con sus palabras, tratan a sus subordinados de la misma manera como tratan a sus jefes. y se comportan de manera virtuosa, aún cuando nadie los esta mirando.Por esto decimos que tienen integridad.
El rabino Lawrence Kushner* nos avuda a entender aun mas la conexión entre santidad y una vida integra. Define la santidad como "ser consciente de que se esta en presencia de Dios". La mayoría de nosotros estamos conscientes de la presencia de Dios cuando nos reunimos en una mezquita. una iglesia o un templo. Luego vamos a casa y Dios (en cierto sentido) desaparece. 
Recaemos en esa manera de pensar a la que conduce una vida dividida y poco vigorizante, en la cual el trabajo es el trabajo, la religión es la religión y en la que las dos rara vez entran en colisión.
Pero el rabino habla de algo muy diferente: la santidad es conciencia de la presencia de Dios siempre. Dios esta presente después de que hemos salido de la iglesia o el templo: en aquella reunión en la que se discuten las cuotas de ventas, en el dilema ético con el cual nuestro equipo esta batallando, o en la admiración ante un análisis intelectualmente riguroso y excelentemente presentado. Dios esta presente aún en la humanidad de ese colega fastidioso que habla demasiado en las reuniones. Y también en las iglesias, o los inspiradores atardeceres, o la gente que me gusta, o la religión que practico. Dios es una presencia unificadora en cada momento y aspecto de mi acosada vida, y el hecho de hacerme consciente de la presencia de Dios es el hilo que puede unir las dispares actividades de cada día en una vida integrada. 
¿Como sos en tu trabajo y en tu casa?
El rabino resume to que implica tratar de vivir de esta manera: "Que principio más apropiado y abarcador podría haber que el que Dios nos diga que debemos actuar de tal manera que nos recordemos los unos a los otros la presencia de Dios".
Ignacio de Loyola miraba el mundo de la misma forma en que lo hace el rabino Kushner, pues Ignacio les enseño a los jesuitas a "encontrar a Dios en todas las cosas". Y uno de sus hijos espirituales, el paleontólogo y místico jesuita Pierre Teilhard Chardin, condensa de esa frase un camino para llenar cada una de nuestras acciones con significado y sobrecogimiento. "Dios... no esta aislado de nosotros", escribió Teilhard de Chardin. "Por el contrario, en cada momento nos aguarda en la actividad, en el trabajo que hay que hacer.... En cierto sentido, esta en la puma de mi pluma estilográfica, mi pincel, mi aguja y mi corazón y mi pensamiento". Dios nos espera en el problema intelectualmente retador que tenemos en el trabajo, en la oportunidad de apoyar a un colega en vez de apuñalarlo por la espalda, en cada negociación que emprendemos, en nuestra reacción ante una desilusión, en la mujer que necesita un asiento en el colectivo que nos lleva a casa, en nuestra pareja a quien besamos al llegar, en los pañales sucios que cambiamos y en las tareas que ayudamos a hacer antes de desplomarnos en la cama muertos de cansancio. Unir tareas y obligaciones que no tenían mucho en común; ahora, todas ellas se convierten en dimensiones de una tarea más importante: Ser santo encontrando la presencia de Dios en todo lo que hacemos.
(Si está de acuerdo en que un mundo mejor es posible, aplica esta propuesta en tu trabajo), www.kiai-ac.blogspot.com
Adaptado del libro de Chris Lowney, Vivir heroicamente.

*Nacido en Detroit, Kushner se graduó Phi Beta Kappa de la Universidad de Cincinnati , tras lo cual pasó a recibir su ordenación rabínica en el Hebrew Union College de Cincinnati. Kushner luego pasó a servir a la Congregación Beth-El, en Sudbury, Massachusetts durante 28 años. Kushner es actualmente el Emanu-El Scholar-in-Residence en la Congregación Emanu-El de San Francisco.
Además, también es miembro adjunto de la facultad de la Hebrew Union College de Los Ángeles, California . Previamente enseñó la espiritualidad y el misticismo, así como mentora de estudiantes rabínicos como profesor visitante en el Hebrew Union College -Jewish Institute of Religión en la ciudad de Nueva York, Nueva York . Kushner y su esposa tienen 3 hijos adultos. El rabino Kushner ha sido autor y coautor de numerosos artículos, así como más de 18 libros, para niños y adultos, que han sido traducidos a seis idiomas.